FNM) La Comisión Europea reconoció que tuvo que “cajonear” un estudio de factibilidad sobre la implementación de un Servicio de Guardacostas común para la Unión Europea.
FNM) La Comisión Europea reconoció que tuvo que “cajonear” un estudio de factibilidad sobre la implementación de un Servicio de Guardacostas común para la Unión Europea.
Cuatro años después de lo estipulado, la comisión admitió que el estudio resultó “pobre”, y que por tanto no sería publicado.
Fuentes de Bruselas indicaron que los autores del estudio “no fueron realistas” en su evolución, y que no tuvieron en cuenta la polifacética naturaleza de los servicios de guardacostas existentes.
El parlamento europeo fue el que originó el estudio, como un primer acuerdo de los gobiernos nacionales al concepto de un servicio de guardacostas de la Unión. El Consejo de Ministros, que representa a los estados miembros, dio luz verde a la realización del análisis como parte de un acuerdo sobre legislación sobre contaminación proveniente de buques.
Sin embargo, algunos gobiernos “euroescépticos” manifestaron inmediatamente que se resistirían a mayores transferencias de soberanía a Bruselas. La comisión, temiendo una publicidad negativa, también comenzó a dar marcha atrás.
Si bien el informe fue archivado, la cuestión no ha quedado muerta en Bruselas. Gesine Meissner, miembro del Parlamento Europeo a cargo de la coordinación de las posiciones parlamentarias en materia de políticas marítimas, reiteró la convocatoria de la creación de un guardacostas europeo durante un debate auspiciado por la representación permanente de Italia ante la UE, a principios de diciembre.
La Comisión ha confirmado que está trabajando en un segundo estudio de factibilidad, aunque todavía en etapa muy preliminar.
Si bien las definiciones acerca de qué constituye un servicio de guardacostas, varían de un país a otro, existe un acuerdo común de que tal cuerpo de la UE sería construido alrededor de la Agencia Europea de Seguridad Marítima (EMSA), que de hecho ya posee una flota de buques en “stand by” a su disposición, y un staff de más de 200 personas.
El principal obstáculo, no obstante, está planteado en la reticencia de los gobiernos a permitir que la EMSA se expanda más allá de su mandato en materia de seguridad marítima (safety), hacia nuevas áreas, en particular las que tiene que ver con protección marítima (security). Esta resistencia ha sido recientemente explicitada por un grupo de gobiernos en el contexto de una propuesta para otorgar nuevas competencias a EMSA.
La Comisión, por su parte, ha calificado a la propuesta como un “ejercicio de reordenamiento”, sin ningún significado en términos de nuevos poderes. No obstante, varios gobiernos no están convencidos. “El diablo está siempre en los detalles”, sugirió un diplomático.
Por Justin Stares
Adaptado al español por NUESTROMAR. Fuente: Lloyds List; 16/12/10
28/12/10
NUESTROMAR

