Brasil teme que el espionaje sobre Petrobras afecte las ofertas en la licitación del “presal”

(FNM) La denuncia de espionaje sobre Petrobras por parte del gobierno de los Estados Unidos generó preocupación en función de la posibilidad de que las firmas de ese país hayan tenido acceso a la estrategia de la petrolera estatal brasilera para la licitación del “presal”, lo que podría llegar a afectar las ofertas realizadas por otras compañías en la licitación de la reserva de Libra. Así lo manifestó una fuente del gobierno brasilero este lunes.


(FNM) La denuncia de espionaje sobre Petrobras por parte del gobierno de los Estados Unidos generó preocupación en función de la posibilidad de que las firmas de ese país hayan tenido acceso a la estrategia de la petrolera estatal brasilera para la licitación del “presal”, lo que podría llegar a afectar las ofertas realizadas por otras compañías en la licitación de la reserva de Libra. Así lo manifestó una fuente del gobierno brasilero este lunes.

Según la evaluación de la fuente, que habló con Reuters con la condición de mantener el anonimato, las empresas norteamericanas podrían usar informaciones confidenciales de Petrobras para preparar sus ofertas. Y ello reduciría la competencia y las propuestas ofrecidas al gobierno brasilero para la exploración del área de Libra.

Según la Agencia Nacional del Petróleo, Gas y Biocombustibles (ANP), las denuncias de espionaje no afectan el cronograma ni las reglas del certamen, una vez que las informaciones sobre Libra, la mayor área exploratoria de petróleo del país, ya están disponibles para las empresas interesadas en la licitación.

El ministro de Minas y Energía, Edison Lobão, confirmó que se mantiene el cronograma de la primera licitación del “presal” bajo el sistema de producción compartida, previsto para el 21 de octubre, y que no serán alteradas las reglas de la licitación.

De acuerdo con revelaciones efectuadas en un programa televisivo de la Red Globo, el gobierno estadounidense espió las redes de computadoras de empresas como Petrobras y Google, conforme documentos filtrados de la Agencia Nacional de Seguridad del país del norte (NSA).

En una nota divulgada poco después, el director del Departamento de los Servicios de Inteligencia de los EEUU, James R. Clapper, afirmó que no es un secreto para nadie que el país reúne informaciones sobre cuestiones económicas y financieras, especialmente para proteger a los ciudadanos estadounidenses y los intereses de los aliados de esa nación. Resaltó, sin embargo, que el gobierno no compartía secretos comerciales con compañías.

El informe del programa televisivo no reveló cuándo aconteció el supuesto espionaje, qué datos pudieron haber sido obtenidos ni qué agencia los estaba buscando.

El ex director de Petrobras Paulo Roberto Costa, concuerda en que si el espionaje realmente ocurrió e involucró a la cuestión de Libra, existen riegos de que las ofertas de la licitación estén influidas por tales informaciones.

“La historia del petróleo  muestra que desde siempre ha sido un producto muy disputado por los países”, dice Costa, que actualmente se desempeña como consultor. “Libra es un área sin igual en el mundo. En este tipo de licitación, abierta a otras empresas, es algo muy valioso”, estimó, insistiendo en que ante todo hay que confirmar si realmente hubo espionaje.   

Según el ex directivo, la conducción de Petrobras nunca temió por la posibilidad de espionaje, porque siempre confió en una serie de sistemas de protecciones de los que dispone.

Dilma furiosa

La presidente Dilma Rousseff afirmó en una nota divulgada este lunes, que de confirmarse las denuncias de espionaje sobre Petrobras, quedaría mostrado que los intereses de la agencia norteamericana son económicos y estratégicos, y no los de garantizar la seguridad estadounidense.

“Si se confirmaran los hechos difundidos por la prensa, quedaría en evidencia que el motivo de las tentativas de violaciones y de espionaje no están relacionadas con la seguridad o el combate al terrorismo, sino con intereses económicos y estratégicos”, expresa la nota firmada por la presidente.

La semana anterior, la Red Globo ya había difundido denuncias de que la agencia de gobierno norteamericana había espiado comunicaciones privadas de Dilma.

“No hay dudas de que Petrobras no representa una amenaza a la seguridad de ningún país. Representa, sí, uno de los mayores activos de petróleo en el mundo y un patrimonio del pueblo brasilero”, agrega la nota presidencial.

Reglas

De acuerdo con las reglas para el régimen de producción compartida, el vencedor de la licitación será el consorcio que presente la mayor cuota de petróleo destinado al Estado. De acuerdo con la ley, aunque no sea parte del consorcio vencedor, Petrobras será operadora de Libra y tendrá una participación mínima del 30 por ciento en el área.

Como  Petrobras será la operadora de cualquier manera, y el sistema garantiza al gobierno el poder de decisión, las bases de la licitación no tienen porqué verse afectadas, afirmó una segunda fuente, también con pedido de mantener la identificación en reserva.

“El caso es diferente al de una reserva en la que no se sabe qué hay. En este caso, la reserva ya está estimada, y además, la operación será por el sistema de producción compartida, con mayor poder ejercido por el gobierno”, explica.

Libra será licitada en un único bloque, porque el gobierno brasilero teme que una división en lotes pueda crear impasses jurídicos, con la posibilidad de que un yacimiento trasvase petróleo a otro y la necesidad de acuerdos de utilización  entre empresas, un embrollo que ocurre cuando existe interconexión entre reservorios.

El programa televisivo “Fantástico” obtuvo las informaciones sobre el espionaje de EEUU sobre Petrobras por intermedio del periodista y abogado estadounidense Glenn Greenwald, que escribe para el diario británico The Guardian. Greenwald, que vive en Rio de Janeiro, viene trabajando junto con el exanalista de la NSA Edward Snowden para exponer los programas de espionaje de los EEUU.

La  denuncia sobre Petrobras puede complicar todavía más un impasse diplomático entre los EEUU y Brasil provocado por el supuesto espionaje de la NSA sobre las llamadas telefónicas y correos electrónicos de la presidente Dilma Rousseff. (Reuters y Portos e navios)

13/09/13

FUNDACIÓN NUESTROMAR

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio