(FNM) Con mano de obra y cursos escasos en Brasil, la actividad esencial en el montaje de plataformas es objeto de intercambio. Aun con el rosto cubierto por las máscaras, es posible percibir que los soldadores más eficaces del polo naval, en Rio Grande, no son brasileros. Por detrás de las viseras, asoma una pista: ojos rasgados y atentos.
(FNM) Con mano de obra y cursos escasos en Brasil, la actividad esencial en el montaje de plataformas es objeto de intercambio. Aun con el rosto cubierto por las máscaras, es posible percibir que los soldadores más eficaces del polo naval, en Rio Grande, no son brasileros. Por detrás de las viseras, asoma una pista: ojos rasgados y atentos.
Especialistas en la construcción naval, los chinos están en la ciudad para intentar que los trabajadores locales alcancen mayor eficiencia en la soldadura, una de las funciones más importantes en el montaje de plataformas. En Brasil, faltan cursos de formación y esa mano de obra es escasa y todavía está lejos del patrón de excelencia global.
En Ecovix, brazo de la constructora naval Engevix, fueron “importados” 55 chinos, en una asociación para entrenar a los brasileros. La empresa, que ocupa el Astillero Rio Grande (ERG) y el Rio Grande 2 (ERG 2), está construyendo ocho cascos de plataformas en serie y debe comenzar antes de diciembre tres unidades para exploración en la formación presal.
Los extranjeros se quedarán en la ciudad entre tres y seis meses. En contrapartida un número igual de brasileros será entrenado en astilleros chinos. A la vuelta, deberán multiplicar lo aprendido. La percepción del ingeniero chino Yan Hao, 40 años, indica que hay mucho por hacer en Brasil. Para él, los trabajadores locales tienen poca técnica para la soldadura, pues provienen del campo o los escritorios.
– Es muy difícil el trabajo aquí, por la inexperiencia. Nos gustaría poder ayudar más – afirma.
A pesar de la desconfianza del Sindicato de los Metalúrgicos, que llegó a ensayar una huelga por miedo a que los brasileros pierdan vacantes a manos de los orientales, la empresa garantiza el mantenimiento de los empleos. Es que el objetivo de las contrataciones es el entrenamiento.
– No tenemos interés en traer 800 chinos, como se llegó a decir. Es un intercambio, incentivado por el gobierno federal. Nuestro interés está en la mano de obra local, que es incluso más barata – explica Héder Ramos, director general del astillero en Rio Grande.
Ante la gran demanda, el Servicio Nacional de Aprendizaje Industrial (Senai) aumentó el número de cursos profesionales en soldadura. Solo en 2012, la unidad de Rio Grande formó 952 nuevos soldadores. Durante este año, serán más de mil. Para conseguir ampliar todavía más la atención en la ciudad, se construirá una nueva área que triplicará el número de oficinas. En Pelotas, recibirán diploma más de cien alumnos también.
– La llegada de los chinos es positiva. Estamos abiertos a recibir visitas y multiplicar nuestro conocimiento – afirma Vinícius Mordini, director de la unidad del Senai en Rio Grande.
Mordini antició también que en 2014, Japón entrará en asociación con Senai, en el segmento de petróleo, gas e industria naval. (Zero Hora y Portos e navios)
11/10/13
FUNDACIÓN NUESTROMAR

