(FNM) Hasta noviembre del año pasado, cuando se encendió la luz amarilla en los astilleros nacionales por los atrasos en los pagos por parte de Sete Brasil, la industria de la construcción naval brasilera trabajaba con un escenario optimista. La crisis en Sete Brasil, que había encomendado la construcción de 28 buques de perforación a cinco grandes astilleros, y las ramificaciones de la Operación Lava-Jato, que investiga desvíos de fondos en Petrobras, modificaron por completo ese escenario.
(FNM) Hasta noviembre del año pasado, cuando se encendió la luz amarilla en los astilleros nacionales por los atrasos en los pagos por parte de Sete Brasil, la industria de la construcción naval brasilera trabajaba con un escenario optimista. La crisis en Sete Brasil, que había encomendado la construcción de 28 buques de perforación a cinco grandes astilleros, y las ramificaciones de la Operación Lava-Jato, que investiga desvíos de fondos en Petrobras, modificaron por completo ese escenario.
Entre diciembre y fines de marzo, los astilleros se desprendieron de más de 10.000 empleados y otros 30.000 podrían ser despedidos de aquí a julio en caso de que no se emitan señales de nuevos encargos por parte de Petrobras y no se encuentre una solución para la crisis de Sete Brasil. “La realidad hoy es diferente de la vivida en los últimos años”, dijo Ariovaldo Rocha, presidente del Sindicato Nacional de la Industria de Construcción y Reparación Naval y Offshore (Sinaval).
Sinaval, que representa a los astilleros, afirma que había 82.472 empleados en el sector en diciembre del año pasado y que al 31 de marzo ese contingente se redujo a 72.066.El recorte de 10.406 puestos de trabajo se explica en parte por la finalización de obras de buques y plataformas, pero sobre todo por la crisis que se extendió entre los astilleros a partir de los problemas en Sete Brasil. Si no surgieren novedades positivas para el sector antes de mitad de año, la fuerza de trabajo en los astilleros podría reducirse a la mitad de la que se registraba en diciembre.
Rocha dijo que será preciso ver las señales que emitirá Petrobras en su plan de negocios 2015-2019, el que puede ser anunciado en mayo, y también el encaminamiento de la crisis de Sete Brasil. A fines de febrero, la empresa tenía deudas por US$ 850 millones con los astilleros. A comienzos de abril, la empresa anunció haber alcanzado un acuerdo con los bancos acreedores para postergar por 90 días deudas de corto plazo. En el mercado, circulan informaciones de que el Banco do Brasil y la Caixa Econômica Federal podrían sustituir al Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) como financiadores de largo plazo para Sete Brasil. En una nota, la empresa afirmó: “Sete Brasil está actuando prioritariamente, y en varios frentes, para la obtención de líneas de crédito de largo plazo que posibiliten el avance del proyecto. La empresa espera, de esa forma, que la recuperación de los niveles de producción de la industria naval brasilera ocurra en el menor plazo posible”.
“Ninguna industria naval del mundo sobrevive sin incentivos del gobierno. Creemos que el gobierno deberá buscar una solución [para Sete Brasil] porque, de lo contrario, ¿Qué sucederá con la media docena de plantas industriales que fueron financiadas por el gobierno?”, se pregunta Sérgio Bacci, presidente de la Asociación Brasilera de Empresas de Construcción Naval y Offshore (Abenav). Se estima que en total, cinco astilleros tenían comprometidos más de R$ 8.000 millones para instalar nuevos parques industriales. Son ellos Astillero Atlántico Sur (EAS), Enseada, Jurong, Astillero Rio Grande (ERG) y EBR.
Al citar el financiamiento gubernamental, Bacci hacía referencia al hecho de que varios astilleros han sido apoyados vía Fondo de la Marina Mercante (FMM), con una línea de financiamiento de largo plazo vinculada al Ministerio de Transportes. Bacci reemplazó en la Abenav a Augusto Mendonça, uno de los delatores en el escándalo Lava-Jato, así como Pedro Barusco, exdirector de Sete Brasil. En febrero, el BNDES estaba listo para conceder un préstamo de largo plazo a Sete Brasil cuando se hizo pública la declaración de Barusco en la que afirmaba la existencia de pagos de 1% de coimas en los contratos de los buques de perforación, entre Sete Brasil y los astilleros. Sete y los astilleros negaron las declaraciones de Barusco en su delación. Rocha negó que los astilleros ligados a Sinaval estuvieran involucrados en las denuncias del Lava-Jato. “Ningún astillero cometió errores, ni pagó o estuvo vinculado con el pago de coimas”, afirmó Rocha, quien participó esta semana en una audiencia pública en la Cámara de Diputados, dedicada a la discusión del escenario del desempleo en Brasil.
Rocha afirma que el hecho de que accionistas de algunos astilleros estén siendo acusados de irregularidades en otros segmentos de actividades no indica que se hayan producido ilícitos en las empresas del sector. Sinaval reconoce, sin embargo, que el Lava-Jato llevó a un empeoramiento de las condiciones financieras de accionistas de astilleros. Se comenta en el sector que los diferentes grupos japoneses que invirtieron en astilleros estarían reevaluando sus posiciones accionarias. No obstante, una fuente afirmó que los japoneses no van a moverse por el momento. IHI lidera un grupo de empresas japonesas en EAS, mientras que Enseada tiene a Kawasaki como socio y Mitsubishi se convirtió en accionista de ERG.
Para Sinaval, lo importante es que en 2015 comiencen a planearse nuevas órdenes de construcción para mantener los astilleros en actividad a partir de 2018. En el mercado se apuesta a que el encuentro de una solución para Sete Brasil, acabará reduciendo el número de encargos a los astilleros nacionales. También hay dudas en el mercado sobre la decisión de Transpetro, naviera subsidiaria de Petrobras, respecto de concluir o no la contratación de un conjunto de 49 barcos petroleros dentro del Programa de Modernización y Expansión de la Flota (Promef). De los 49, apenas fueron entregados 9 y hay 16 en construcción. Resta saber si los otros 24 buques van a ser construidos.
Sinaval cree que los 49 contratos del Promef serán honrados. Hay expectativas de que en mayo la presidente Dilma Rousseff participe en EAS de la entrega del petrolero “André Rebouças”. El astillero EAS fue uno de los más afectados. El sindicato de trabajadores en Recife habla de 1.400 despidos desde octubre. Consultado, el astillero –que canceló el contrato para construir buques de perforación con Sete Brasil, no quiso hablar. En Enseada (BA), se produjeron 6.000 cesantías desde noviembre.
El sector, que planeaba llegar a 2017 con 100.000 puestos de trabajo y alcanzar números semejantes a los de la industria automovilística, vive hoy una realidad muy diferente. (Por Francisco Góes; Valor Econômico, en Portos e Navios. Adaptado al español por NUESTROMAR)
05/05/15

