Brasil: el puerto está terminado, pero faltan los clientes

Brasil: el puerto está terminado, pero faltan los clientes

(FNM) Listo para comenzar a operar, el puerto Sudeste, creado por Eike Batista en Itaguaí (RJ), vive un dilema. La terminal recibió inversiones por un valor superior a R$ 4.000 millones para montar una estructura capaz de exportar hasta 50 millones de toneladas de mineral de hierro por año. Pero hoy no tiene garantías firmes de embarque del producto, dicen fuentes del sector.

(FNM) Listo para comenzar a operar, el puerto Sudeste, creado por Eike Batista en Itaguaí (RJ), vive un dilema. La terminal recibió inversiones por un valor superior a R$ 4.000 millones para montar una estructura capaz de exportar hasta 50 millones de toneladas de mineral de hierro por año. Pero hoy no tiene garantías firmes de embarque del producto, dicen fuentes del sector.

La situación se tornó más delicada después que Minera Usiminas (Musa) anunciara la rescisión del contrato que tenía con el puerto. Controlada por Usiminas, Musa reclama a Puerto Sudeste cerca de  R$ 700 millones en multas por incumplimiento contractual relacionado con un atraso de más de tres años en el inicio de la operación de la terminal, que todavía no tiene fecha para concretar el primer embarque de mineral de hierro.

En pocos años, las perspectivas de Puerto Sudeste cambiaron por completo. Cuando aún estaba en construcción, existían expectativas de mucho mineral disponible para ser embarcado por la terminal, controlada desde 2014 por el consorcio formado por el trader Trafigura y por Mubadala, empresa de inversiones de Abu Dhabi. Pero las obras se atrasaron y, al mismo tiempo, el precio del mineral de hierro se derrumbó casi un 75% entre 2011 y 2015, situándose hoy en la franja de los 50 dólares por tonelada.

Según fuentes del mercado, Puerto Sudeste está procurando volúmenes de mineral para embarcar, con una situación de caja agravada por no estar generando ingresos.

En 2011, la minera MMX, de Eike, que por entonces controlaba el puerto cerró un acuerdo firme (“take or pay”) con Musa, que preveía volúmenes crecientes de embarque. Según el acuerdo, en el primer año de operación (2012), el puerto embarcaría 3 millones de toneladas de Musa. Dicho volumen iría aumentando hasta alcanzar 12 millones de toneladas en 2016. El 80% de los volúmenes fijados estaban garantizados por la cláusula “take or pay”, que obliga a la minera a pagar por ese porcentaje, independientemente de que logre cubrirlo.

El contrato fijó una tarifa de US$ 12,63 por tonelada para los servicios portuarios prestados. El viernes, Usiminar declaró que la rescisión del contrato se produjo en razón del “reiterado incumplimiento” por parte de Puerto Sudeste. Valor pudo saber que desde 2014 existe un proceso arbitral instaurado por Musa contra el puerto, que incluye las multas. La expectativa de la minera, en base a otros casos similares, es que el pleito se resuelva en un término de uno a dos años.     

Con los actuales precios deprimidos del mineral de hierro, el puerto deberá ofrecer tarifas más competitivas si quiere atraer exportaciones. Las mineras de hierro de Minas Gerais que exportan utilizando la red ferroviaria tienen un costo total, incluyendo mina y logística, superior a US$ 50 por tonelada para colocar el producto en el puerto en Itaguaí. Eso significa que, incluido el flete marítimo hasta China, el producto llegaría a ese mercado a un costo superior al del precio de venta. De allí que una salida para el puerto sería reducir la tarifa a un valor, que según las fuentes, debería rondar los US$ 8 por tonelada.

La pregunta que el mercado se formula hoy es si el puerto estaría dispuesto a pagar parte de la multa con Musa, recibiendo un descuento a cambio. El 31 de marzo de este año, el valor de la multa, alcanzaba los R$ 624 millones, valor que será actualizado con las penalidades previstas para el segundo trimestre.

Adicionalmente, la compañía está pleiteando resarcimiento de lucros cesantes, además de otras pérdidas y daños, ocasionados por el atraso en la entrada en operación del puerto. “La compañía fue perjudicada al no entrar el puerto en operación, lo que la obligó a concretar sus exportaciones con un precio más alto, a través de contratos spots o a través de subastas”, dijo Usiminas mediante una nota.

Musa exportó 1,34 millones de toneladas en 2012. En 2013, fueron 499.000 toneladas y, en 2014, 680.000. “Tenemos una capacidad de producción de 12 millones de toneladas por año, tras una inversión de R$ 800 millones”, dijo Usiminas. La exportación de mineral de Musa va con destino al continente asiático.

En el mercado, hay quienes tienen la hipótesis de que el puerto tal vez podría garantizarse una demanda firme de mineral si los controladores (Trafigura y Mubadala) aceptasen negociar la compra de una porción accionaria minoritaria de Musa, que es 70% de Usiminas y 30% de Sumitomo Corp. El negocio no es simple, considerando inclusive la dificultad de Usiminas de aprobar una operación como esa cuando sus accionistas (Ternium y Nippon Steel) están en “guerra” declarada.

La dirección del puerto declaró que “Puerto Sudeste está pronto para iniciar las  operaciones con la obtención de las licencias necesarias. La última etapa es la autorización de la Marina brasilera para la liberación del canal marítimo de acceso. Con dicha aprobación, Porto Sudeste estará listo para el primer cargamento. Sus propietarios tienen fe en el proyecto a largo plazo, en el cual vienen invirtiendo R$ 4.200 millones. La empresa entrará en un proceso de arbitraje para garantizar que el contrato con Usiminas se cumpla.  Respetando el contrato, el arbitraje será conducido con carácter confidencial.” Por Francisco Góes e Marcos de Moura e Souza; Valor Econômico en portos e navios. Adaptado al español por NUESTROMAR).

26/06/15

 

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