Por primera vez, el Instituto Brasileño de Medio Ambiente permitirá la explotación de gas en una zona protegida. La beneficiaria, Queiroz Galvao Exploración y Producción, deberá cumplir condiciones inéditas para el desarrollo de la actividad.
Por primera vez, el Instituto Brasileño de Medio Ambiente permitirá la explotación de gas en una zona protegida. La beneficiaria, Queiroz Galvao Exploración y Producción, deberá cumplir condiciones inéditas para el desarrollo de la actividad.
El Instituto Brasileño de Medio Ambiente (Ibama) concedió, por primera vez, una licencia de operación para la explotación de gas en una región cercana al santuario ecológico del archipiélago de Abrolhos, en la costa de Bahía.
La licencia de “perforación exploratoria” de gas, dada a la empresa Queiroz Galvao Exploración y Producción, hasta 2013, impone varias condiciones inéditas hasta ahora en los procedimientos de Ibama.
Por primera vez, la autarquía ambiental exigirá el uso de mecanismos para detectar eventuales derramamientos de petróleo en el mar durante la noche, además de la presencia permanente de dos embarcaciones tipo navíos-tanque equipados para contener y recoger posibles derrames accidentales del crudo.
"Adoptamos medidas más exigentes para aprovechar un plan de emergencia porque es un área sensible, de aguas poco profundas, y un lugar de gran biodiversidad y de reproducción de tortugas marinas", afirmó la directora de Licenciamiento Ambiental de Ibama, Gisela Forattini.
Las operaciones en el pozo licenciado tendrán lugar, según Ibama, a 250 kilómetros de distancia de las cinco islas integrantes del Parque Nacional Marino de Abrolhos, creado en 1983. La región es considerada un santuario para la biodiversidad en el Atlántico Sur. Además de tortugas marinas y atobás (un tipo de ave), es uno de los mejores lugares para avistar ballenas jorobadas y gran cantidad de fauna marina. Loa arrecifes de coral de Abrolhos están entre los más exuberantes ecosistemas del mundo. La región ostenta la principal formación de corales del Atlántico Sur.
“Por eso, tomamos toda la cautela del mundo para dar la licencia al pozo de gas”, dijo Gisela Forattini. “Optamos por ser más conservadores debido a la sensibilidad del área”.
Petrobras también pidió licencia de operaciones para un bloque de exploración de gas en la camada pre-sal de la región, en un lugar mucho más profundo y también distante de la costa de Bahía.
Las perforaciones en el bloque bautizado “BM-J-2”, situado a 20 km de la costa, se limitarán a cuatro meses del año, entre junio y septiembre. La meta es prevenir y evitar eventuales dispersiones de derrames. En esa época del año, según Ibama, las condiciones oceánicas y climáticas son más seguras para evitar que derramamientos de petróleo alcancen Abrolhos. “Es un período de menor probabilidad de dispersión”, dijo Forattini.
En esos cuatro meses, un eventual derrame ocurriría en dirección norte, lejos de la posición del archipiélago. A pesar de ser una licencia para exploración de gas, que presenta “menos riesgos ambientales”, Ibama tomó “precauciones adicionales”, según la directora, considerando la posibilidad “secundaria” de derramamiento de petróleo en la región.
La licencia, expedida el pasado viernes, impone algunas condiciones a Queiroz Galvao. La empresa tendrá que presentar, en diez días, un Plan de Emergencia individual consolidado. En cinco días, tendrá que informar a Ibama las fechas efectivas del inicio y término de las actividades de perforación del pozo exploratorio. La compañía también tiene la obligación de encaminar a Ibama, en 30 días, los proyectos ambientales y colocar en práctica el cronograma de seis proyectos y un plan ambiental. Habrá desde seguimiento ambiental, pasando por desembarque pesquero, playas, control de contaminación, educación ambiental de trabajadores, comunicación social y actividad pesquera.
Antes de iniciar las actividades, Queiroz Galvao tendrá que aprobar, en inspecciones, todas las embarcaciones y bases de apoyo envueltas. Tendrá que presentar un informe ambiental consolidado de proyectos ambientales. La empresa no podrá perforar sobre bancos de corales o algas. En ese caso, el pozo deberá ser "desplazado" a otra posición. La licencia prevé además la aplicación de dispersantes químicos en caso de derrame y un cronograma de realización de ejercicios simulados para eventuales desastres ecológicos.
Por Mauro Zanatta
09/06/11
CRONISTA.COM

