Brasil atrae a la industria de la defensa

Con el fin de reforzar sus fronteras, el país pasó a ocupar el puesto 10 en término de gasto militar. La entrada a la nueva base submarina de Brasil cerca de Río de Janeiro atraviesa un túnel bajo una colina cubierta de selva, dando estilo James Bond al que será uno de los sitios militares más importantes en términos estratégicos del continente.

Con el fin de reforzar sus fronteras, el país pasó a ocupar el puesto 10 en término de gasto militar. La entrada a la nueva base submarina de Brasil cerca de Río de Janeiro atraviesa un túnel bajo una colina cubierta de selva, dando estilo James Bond al que será uno de los sitios militares más importantes en términos estratégicos del continente.

Una vez terminada, las instalaciones ubicadas en Itaguaí albergarán al primer submarino nuclear de Brasil. Esto no solo representará una herramienta de disuasión poderosa para proteger la creciente industria petrolera offshore del país. Siendo el mayor contrato militar internacional con Francia y un importante ejemplo de cooperación transfronteriza -una unidad de Embraer de Brasil construirá la unidad de propulsión nuclear del submarino por separado-, el proyecto destaca la promesa de Brasil de compañías de defensa internacional.

“En este mundo multipolar, Brasil quiere marcar el ritmo y Francia está dispuesta a ayudar”, afirma Jean-Yves Le Drian, el ministro de defensa francés, durante una visita reciente a Brasil, la primera que realiza un miembro del gabinete del presidente François Hollande.

El gasto creciente en defensa de Brasil y de otros mercados emergentes elegibles para exportaciones militares occidentales contrapesa las posibilidades más pesimistas en países desarrollados de tener compañías de defensa, mientras las naciones europeas y EE.UU. recortan su gasto.

Una potencia pacífica, Brasil busca tener más influencia en la seguridad global y regional; a tal fin, hace lobby para ser miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, a la vez que aumenta la vigilancia de bandas de narcotraficantes en sus fronteras. Las compañías de defensa extranjeras afirman que tratándose de un país con procesos de adquisiciones militares relativamente transparentes y con los medios para pagar, Brasil es un mercado atractivo.

“Estratégicamente, Brasil cumple todos esos requisitos”, afirma Llyr Jones, vicepresidente para Latinoamérica y Canadá de BAE Systems.

Brasil ocupó el puesto número 10 en términos de gastos militares en 2011, un lugar más arriba con respecto a 2010, con un presupuesto de USD35.400 millones -1,5 por ciento del producto bruto interno-, según el Stockholm International Peace Research Institute. Su presupuesto de defensa aumentó 19 por ciento desde 2002, si bien la mayor parte de este se gasta en sueldos y jubilaciones.

El mercado aeroespacial del país se ve eclipsado por el fabricante local Embraer, el tercer fabricante de aeronaves comerciales más grande del mundo, pero la mayoría de los productores más importantes también están representados.

La empresa francesa Eurocopter suministra helicópteros militares, mientras que la alemana Krauss-Maffei Wegmann provee los principales tanques de guerra del ejército, y en el mar, las embarcaciones de BAE y la empresa de astilleros local Arsenal da Marinha no Rio de Janeiro dan cuenta de gran parte de la marina.

Otros proyectos en curso incluyen la venta por parte de BAE de tres barcos patrulleros a la marina brasileña en £133 millones y el reacondicionamiento por parte del grupo con base en el Reino Unido de la flota de vehículos blindados de transporte de tropas del ejército.

Pero son las nuevas oportunidades que activan la industria. De lo que más se habla es del programa multibillonario de aviones de combate FX-2, en el que el Rafale de Dassault, Francia, el F/A-18 Super Hornet de Boeing, EE.UU. y el Gripen de Saab, Suecia, se disputan un contrato para proveer 36 aviones de combate. El proyecto aún está a la espera de la luz verde de la presidente Dilma Rousseff.

Luego está el plan KC-390 de Embraer de construir un nuevo avión de transporte para el ejército brasileño que competirá con el Hércules C-130 de Lockheed. Embraer está cooperando con Boeing y países vecinos en el proyecto.

Asimismo, Embraer ganó la primera fase de R$839 millones (u$s413 millones) para construir el sistema “Sisfron” del ejército de u$s7-8 billones para monitorear la frontera terrestre de 16.886 kilómetros de Brasil. Consorcios locales y multinacionales se disputan el proyecto; también se disputan otro proyecto para monitorear la costa llamado “sistema de gestión de la Amazonas azul” o SISGAAZ.

“La idea es que en tres o cuatro años tengamos más de esos productos en nuestra cartera para vender al exterior”, sostiene Luiz Carlos Aguiar, presidente Embraer Defensa y Seguridad, del sistema Sisfron.

Sin embargo, los analistas advierten que si bien es promisorio, el mercado brasileño también puede resultar frustrante, según lo confirman las reiteradas postergaciones por motivos de presupuesto del programa de aviones de combate FX-2.

“Brasil es un mercado lucrativo, pero en América Latina es uno de los más competitivos para cerrar tratos con empresas del estilo de Embraer, que ya está bien establecida”, afirma Aman Pannu, analista de aerospacio, defensa y seguridad de Frost & Sullivan. Pannu sostiene que en Latinoamérica los requisitos políticos, tales como transferencia de tecnología y normas de contenidos locales, a veces son prioritarios.

Sin duda, “transferencia de tecnología” es la frase de moda en DCNS, la contratista francesa que está construyendo la base submarina en Río es asociación con el grupo de construcción brasileño Odebrecht, y 180 brasileños se están capacitando en Francia como parte de la primera fase del proyecto.

El casco de la primera clase de submarinos Scorpene se está construyendo en Francia, pero todos los submarinos se construirán en Brasil. La primera fase incluye la construcción de cuatro submarinos convencionales y uno nuclear, pero la marina quiere, eventualmente, construir 15 submarinos convencionales y cinco nucleares.

“Es una tendencia nueva, nunca ocurrió algo así”, dice Eric Berthelot, presidente de DCNS do Brasil, en relación con la transferencia de tecnología de su empresa. Pero si el gobierno se sale con la suya, apenas será el inicio de lo que vendrá en el futuro.

Por Joe Leahy San Pablo

04/02/13
CRONISTA.COM

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