Besugo: menos desembarques con más juveniles

Investigadores del INIDEP analizaron el comportamiento de la pesquería en 2011. Los desembarques se redujeron un 36% comparado con el año anterior. En lo que va de este, se consolida la tendencia. Aumento de las capturas por arrastre incrementa descargas de juveniles.

Investigadores del INIDEP analizaron el comportamiento de la pesquería en 2011. Los desembarques se redujeron un 36% comparado con el año anterior. En lo que va de este, se consolida la tendencia. Aumento de las capturas por arrastre incrementa descargas de juveniles.

El besugo transita un período signado por la reducción de los desembarques y la mayor presencia de juveniles, en sintonía con una mayor participación de la flota que utiliza artes de pesca activa en la pesquería.

Así lo resume el Informe Técnico Nº27 elaborado por científicos del INIDEP pertenecientes a la Dirección de Pesquerías Demersales del Programa Costeros. El análisis descriptivo de la pesquería de Besugo (pagrus pagrus) dentro del ecosistema costero bonaerense (ECB) y la plataforma continental argentina entre los 34º y 42ºS en el período 2011 plantea estas características.

Las capturas desembarcadas alcanzaron el año pasado las 3626,9 toneladas lo que representa una disminución del 36,7% comparada con el 2010 y fueron realizadas en forma incidental o dirigida por una flota heterogénea de 149 buques pertenecientes a cinco estratos en 1527 viajes de pesca, detalla el documento al cual tuvo acceso REVISTA PUERTO.

Los mayores rendimientos de la especie se encuentran cercanos a la isobata de 50 metros, decreciendo en sentido noreste-sudeste y asociados con las mayores temperaturas superficiales del área de operación de la flota.

El área central de pesca se ubica en un banco rocoso situado en el cuadro estadístico 3554 y denominado Banco del Pez Limón. Otros caladeros de importancia son el Banco del Besugo del Norte, donde concurren buques arrastreros y el Banco del Besugo del Sur, a 25 mn al SE de Mar del Plata, frecuentado por embarcaciones costeras.

“La distribución temporal de los desembarques presenta un patrón marcadamente estacional en los últimos años, registrándose las mayores capturas en los meses cálidos, con un máximo en el mes de noviembre, proveniente fundamentalmente de la pesca con arrastre, lo cual se debe –presumiblemente- a un desplazamiento hacia el sector bonaerense por parte de cardúmenes provenientes de áreas situadas en latitudes menores”, explican los investigadores.

Durante el 2011 se observó un incremento sostenido de la participación porcentual de la flota arrastrera (con eslora comprendida entre los 18,24 metros y 24,99 metros) en función de la que utiliza nasas (de 8 a 18,23 metros de eslora).

En el balance del 2011, del total desembarcado, la flota arrastrera aportó el 82,38% (2.987 toneladas) mientras que la flota que operó con artes pasivas, el 17,62% restante (639 toneladas).

“La estructura de talla desembarcada mostró diferencias en las modalidades extractivas ya que las capturas obtenidas mediante el uso de artes de pesca no selectivas como el arrastre de fondo, presentó una talla menor y un mayor número de ejemplares juveniles con respecto a la flota que utilizó nasas”, subraya el documento.

La estructura de edades basada en muestreos de desembarques presentó una fuerte participación de los individuos de las edades 2 y 3. Y una disminución de la edad 4.

Desde el Programa de Costeros vienen siguiendo la evolución anual de las capturas desembarcadas de besugo. En este monitoreo se observó un notable aumento de las descargas a partir del 2000. Se pasó de 1.301 toneladas ese año a 6.948 toneladas en 2009, para luego descender a 5.721 en 2010 con una fuerte disminución de los desembarques de las edades 3 y 4.

Hasta el 22 de noviembre de este año la estadística oficial marca que esa curva descendente no se detiene. Hasta esa fecha se llevan declarados desembarcos de 2.264 toneladas de besugo. De ese total, 1.715 toneladas fueron aportadas por buques costeros. La gran mayoría de las descargas se produjeron en el puerto marplatense.

“Al comienzo de este período (2002) los desembarques utilizando artes activos (arrastre) superan en proporción a los desembarques con métodos pasivos (nasas). Este periodo coincide con una merma en la talla promedio de captura y un aumento en el porcentaje de ejemplares juveniles desembarcados, alcanzando un 30% en el 2007”, consideran los investigadores.

Por Roberto Garrone / Fotos de archivo

30/11/12
revistapuerto.com.ar

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