El Cavaliere visitó la isla y prometió convertirla en un paraíso; dijo que trasladará a los ilegales,
El Cavaliere visitó la isla y prometió convertirla en un paraíso; dijo que trasladará a los ilegales,
ROMA.- Silvio Berlusconi superstar. El primer ministro italiano desembarcó ayer como un mesías en la pequeña isla de Lampedusa, a punto de estallar debido a una presencia récord de inmigrantes norafricanos (unos 20.000 desde el 1° de enero).
A pesar de la hostilidad de los isleños, no bien aterrizó, con saco negro, camisa oscura y sin corbata, el Cavaliere conquistó a todo el mundo con sus promesas de un futuro fantástico. Lampedusa "será vaciada en 48-60 horas", afirmó el premier, que hizo gala de todo su histrionismo, interpretando al hombre de acción que resuelve los problemas rápido y bien.
En los últimos días esta pequeña isla estuvo al borde del colapso sanitario por una cantidad récord de ilegales, consecuencia de las revueltas en países árabes del norte de Africa. La mayoría de los inmigrantes son tunecinos, pero también hay libios, somalíes y eritreos.
Berlusconi, que la próxima semana enfrentará un juicio por prostitución de menores y abuso de poder por el denominado Rubygate -las revelaciones de una menor marroquí que participó de controvertidas fiestas en su mansión-, también hizo gala de sus mejores dotes de líder populista. "El gobierno va a proponer a Lampedusa como candidata al Premio Nobel de la Paz", anunció, micrófono en mano, arrancando los primeros aplausos de la multitud. Y fue más allá: dijo que estaba planeando para esta isla, más cercana de Túnez que de Italia, un "plan de colores" sobre el modelo de Portofino -la famosa localidad balnearia del jet set de la región de Liguria, más al Norte- con el fin de revalorizarla a nivel turístico. "Al llegar pude notar una situación de degradación que debe ser corregida", indicó el premier, que fue recibido en la isla por su alcalde, Bernardino De Rubeis.
La catarata de promesas de Berlusconi no terminó allí: el premier anunció para Lampedusa, colapsada por una cantidad de clandestinos superior a la de los 5400 habitantes, un casino, una cancha de golf, una escuela, un hospital y, en lo que más entusiasmó, una moratoria fiscal y bancaria, sin contar la puesta a punto de una zona franca y la reducción del costo de gasoil para los pescadores.
La isla "volverá a ser un paraíso", prometió Berlusconi, al anunciar que él mismo -uno de los hombres más ricos del mundo- acababa de comprarse en Lampedusa una casa en la zona de Cala Francese, que encontró anteanoche en Internet y que fue a visitar ayer por la tarde. ¿El costo? 1,5 millones de euros, según pudo verse en el sitio en cuestión.
"Yo también me volveré un lampedusano", afirmó el premier, más sonriente que nunca.
En una conferencia de prensa que brindó por la tarde en una base de la aeronáutica, como es su costumbre, Berlusconi culpó a los medios de las noticias que llegaron de Lampedusa en los últimos días, en los que hubo desorganización total, protestas, tensión, una situación sanitaria al límite y, además, faltó comida para por lo menos 2000 de los 6200 inmigrantes presentes. "Hubo desinformación. La situación en Lampedusa no es la que describen los medios", retrucó.
Presionado por la xenófoba Liga Norte, el premier prometió que de ahora en más los inmigrantes ilegales que lleguen a Lampedusa no pisarán tierra firme, sino que directamente abordarán naves que los repatriarán o los trasladarán a otros centros de acogida de la península. Si bien ayer comenzó la evacuación los inmigrantes través de seis naves, la situación de emergencia está lejos de ser resuelta.
No sólo porque las tendópolis -como llaman a los campamentos de inmigrantes- que se están levantando en otras regiones no dan abasto, sino porque de allí hay miles de inmigrantes que escapan a diario por temor a ser repatriados.
"Aquí hay gente que arriesgó su vida para dejar su país y que está dispuesta a todo con tal de no ser repatriada", dijo a un noticiero un representante de los ilegales de la tendópolis de Manduria, en la provincia de Taranto, que explicó que la mayoría de los tunecinos tiene como meta llegar a Francia.
Lo cierto es que mientras Berlusconi hacía su show en Lampedusa, en esta capital estallaba un nuevo escándalo: en un denominado blitz parlamentario, la mayoría de derecha logró acelerar la votación de la llamada ley del proceso breve. Esta norma incluye una enmienda que beneficiaría a Berlusconi porque significaría la muerte del proceso Mills, por el cual el Cavaliere corre el riesgo de ser condenado por corrupción.
Por Elisabetta Piqué
31/03/11
LA NACION
