Barco de Chubut proveerá materia prima a pesquera de San Antonio

La embarcación pertenece al empresario Renato Aleua, a quien Marítima San José, que está en convocatoria, le entregó por tres años su planta procesadora en esa localidad. No ha quedado claro quién se hará cargo de los salarios del personal, pendientes de pago.

La embarcación pertenece al empresario Renato Aleua, a quien Marítima San José, que está en convocatoria, le entregó por tres años su planta procesadora en esa localidad. No ha quedado claro quién se hará cargo de los salarios del personal, pendientes de pago.

La planta de procesamiento de la empresa Marítima San José de la localidad rionegrina de San Antonio volvió a la actividad luego que se acordara su alquiler en medio del proceso de convocatoria de acreedores. Son ciento cuarenta trabajadores los que dependen de ese emprendimiento y el empresario Renato Aleua afectó un barco que operaba en Chubut para proveer de materia prima a la planta fabril.

La firma de este convenio de alquiler se efectivizó recién hace unas semanas, ya que debió esperarse la autorización del síndico Enrique Kiperm que tramita la convocatoria en la Capital Federal para que avale el procedimiento. Fue así que Francisco Caló entregó por el lapso de tres años la planta, para su explotación, al empresario Renato Aleua, quien se comprometió a mantener en relación de dependencia a la misma cantidad y a los mismos empleados que se venían desempeñando en la pesquera hasta el momento en que se paralizó la actividad, respetándoseles la antigüedad.

Si bien parece ser una salida a la situación de conflicto que durante meses afectó a esta empresa, todavía no hay claridad respecto de quién se hará cargo de los salarios del personal que han quedado pendientes de pago. El inversor que ahora toma posesión de la planta adelantó que abonará los sueldos desde el momento en que se reactiva la empresa y que el alquiler no significa que deba hacer frente a deudas que le pertenecieran a la firma.

Según pudo confirmar REVISTA PUERTO, Aleua logró la autorización para operar con dos buques desde San Antonio, el ‘Virgen del Carmen’ que trajo desde Mar del Plata y el barco costero ‘El Tehuelche’ que operaba desde el puerto chubutense de Rawson. Ambos ya están en jurisdicción rionegrina realizando mareas de pesca.

La primera de las embarcaciones, por sus dimensiones y características, no puede operar aguas adentro del Golfo San Matías, mientras que “El Tehuelche” es un barco costero de 17,40 metros de eslora, con capacidad de hasta mil cajones, que fue habilitado por la Provincia de Río Negro para disponer de la cuota de captura de 1.800 toneladas de merluza que le pertenecieran originalmente a Marítima San José y de las que no hizo uso por su inactividad desde el inicio de año.

Jaqueadas por la crisis

Con todo, después de largos meses de controversias y conflictos laborales, una planta de San Antonio Oeste vuelve a ser reactivada y sobre la base de los volúmenes de captura que dispone no debería tener dificultades para lo que resta del año, con más de mil quinientas toneladas para su procesamiento.

El arrendamiento de la planta de esta empresa en situación de convocatoria permite sostener los ciento cuarenta puestos de empleo y evitar que la caída en la actividad pesquera de San Antonio Oeste se vea agravada.

Río Negro no ha escapado a los efectos de la crisis generalizada que atraviesa el sector pesquero. Son cientos los puestos de empleo que la pesca ha expulsado a la calle, y no existe ningún indicador que permita inferir que en algún momento puedan recuperarse.

Además de Marítima San José, otras empresas también han visto peligrar su continuidad: Tramar redujo al mínimo su cantidad de trabajadores y la actividad lejos está de ser constante; por su parte, Camaronera Patagónica sigue operando pero con una cantidad significativamente menor de obreros que años atrás; Poseidón sigue inmersa en la situación de crisis que la envuelve, y Pesca Austral, dedicada a la pesquería de calamar, como el resto que opera sobre esa especie ha tenido un pésimo año.

Efectos sociales

La comunidad de San Antonio ha sigo golpeada permanentemente por los diversos conflictos originados por la pesca, y no sólo en lo que hace al achicamiento progresivo de la cantidad de mano de obra ocupada, sino también debido a los efectos en otras actividades y proveedores locales en general. Empresas cerradas, otras concursadas, y deudas no pagadas, dejan a la ciudad un sabor amargo. En ello se funda la desconfianza en los recurrentes anuncios que luego se transforman en frustraciones y los que siempre terminan perdiendo son quienes viven en esa localidad

Por Nelson Saldivia – Fotos de Guillermo Nahum

26/10/09
REVISTA PUERTO

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