Hace 75 años, en septiembre de 1932, la presencia de una ballena en la dársena de Puerto Belgrano generó inquietud y curiosidad entre los habitantes de la base naval y de Punta Alta.

Hace 75 años, en septiembre de 1932, la presencia de una ballena en la dársena de Puerto Belgrano generó inquietud y curiosidad entre los habitantes de la base naval y de Punta Alta.

Fue la propia guardia de prevención de la terminal militar la encargada de divisar la presencia de una ballena en la dársena. Prueba del impacto generado es que de inmediato se procedió al retiro de tres hidroaviones de la Escuela de Aviación que tenían allí su apostadero, en previsión de que el cetáceo, que medía de trece a quince metros, "pudiérales ocasionar daños", según la crónica.

La noticia cundió rápidamente en la zona militar y en Punta Alta. Numeroso público acudió al lugar para presenciar, por un lado, las repetidas veces que el animal se sumergía y aparecía, así como el trabajo de varios hombres y de un remolcador que procuraban alejarlo del grupo de embarcaciones pequeñas fondeadas en la dársena. A media mañana, se vio por última vez al cetáceo, "creyéndose que tomó mar adentro".
    
Una suerte opuesta corrió una ballena que apareció en el mismo lugar unos años después, en 1941. El cetáceo, "que no es un ejemplar mayor", apareció herido, siendo luego capturado. Medía 15 metros y pesaba 22 mil kilos.

De inmediato se interesó por su cuerpo la fábrica de jabones El Puma. Concretada la compra, la ballena fue embarcada en un vagón chata del Ferrocarril Rosario a Puerto Belgrano. Cuando el convoy llegó a la estación Bahía Blanca, una muchedumbre presenció cómo avezados hombres del cuchillo comenzaban la tarea de cortarla en generosos panes de grasa.

07/09/07
LA NUEVA PROVINCIA – BAHÍA BLANCA

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