Científicos de la Universidad de Concepción (UdeC) -con el apoyo de Fondecyt- investigan las potencialidades de bacterias gigantes que habitan en sedimentos fangosos cargados de materia orgánica, y escasos de oxígeno, entre los 20 y 200 m de profundidad.
Científicos de la Universidad de Concepción (UdeC) -con el apoyo de Fondecyt- investigan las potencialidades de bacterias gigantes que habitan en sedimentos fangosos cargados de materia orgánica, y escasos de oxígeno, entre los 20 y 200 m de profundidad.
La novedad está en que, en el caso de las mega-bacterias multicelulares, descubiertas en 1962, miden entre 10 y 90 micrómetros de diámetro -las normales son unicelulares y sólo miden alrededor de un micrón (1 micrón equivale a un milésimo de mm)- y pueden alcanzar hasta 7 cm de longitud (o sea 7 millones de micrones). En tanto, las macro-bacterias, recién descubiertas por el mismo grupo, tienen un diámetro de hasta 10 micrómetros y alcanzan hasta 3 millones de micrones, o sea, 3 cm de largo.
Se podría decir que en el océano sin oxígeno, en el que evolucionaron por primera vez, estas formas de vida eran los "dinosaurios" de nuestro planeta. "Sin duda, las nuevas especies que hemos descubierto demuestran, una vez más, lo mucho que queda por conocer en nuestro mar", sostiene Víctor Gallardo, biólogo, profesor de la UdeC y líder de la investigación.
Al igual que en el tiempo de los dinosaurios, donde las condiciones ambientales del planeta eran favorables para lograr un gran tamaño entre los vertebrados, en el océano primitivo (entre 3000 y 1000 millones de años atrás) eran también muy favorables para desplegar un gran tamaño entre los únicos habitantes, las bacterias, lo que ahora ha cambiado y estos "dinosaurios bacterianos" hoy sólo se encuentran en escasos lugares del planeta, uno de los más importantes, bajo las aguas costeras de Chile donde hay muy poco o nada de oxígeno.
Las mega-bacterias "respiran" nitrato y las macro-bacterias, posiblemente metales, como el fierro y el manganeso, abundantes en los sedimentos marinos y su alimento es el gas sulfhídrico. El gran tamaño de las mega-bacterias se debe a que cada una de sus muchas células posee un estanque que se llena con nitrato del agua superficial. Con la energía obtenida, vive y fija el CO2 del agua para crecer.
Hasta ahora no se sabe con certeza cuáles son las potencialidades de estos organismos, pero pronto habrá resultados. El proyecto ha aprobado fondos de dos fundaciones extranjeras para que, a su vez, dos centros de investigación de Estados Unidos trabajen sobre el ADN de material obtenido frente a Concepción. El Instituto J. Craig Venter, realizará, por primera vez en el mundo, un análisis para decodificar los genomas de una selección de estas bacterias. Mientras el Laboratorio de Biología Marina de Woods Hole, en el marco del Programa Censo de la Vida Microbiana del planeta, estudiará la biodiversidad de la comunidad total de los sedimentos.
Para Víctor Ariel Gallardo y colaboradores, la ansiedad es grande, pues investigaciones previas a organismos de similares características han arrojado atisbos para su futura utilización, específicamente en el campo energético. Estas mismas son capaces de producir amonio como desecho, que es usado en plantas de aguas servidas, o como abono, o en la industria de explosivos.
24/07/08
AQUA – CHILE

