Avanza el daño al fondo del mar (Madryn)

Lo asegura un experimentado buzo. Dice que han desaparecido peces y algas. Y que la visibilidad es escasa. Lo atribuye a la alúmina y a otras  actividades del puerto de Madryn.  Mariano “Malevo” Medina calificó la actualidad de toda esa zona como “un verdadero desastre”. 

Lo asegura un experimentado buzo. Dice que han desaparecido peces y algas. Y que la visibilidad es escasa. Lo atribuye a la alúmina y a otras  actividades del puerto de Madryn.  Mariano “Malevo” Medina calificó la actualidad de toda esa zona como “un verdadero desastre”. 

Año tras año miles de turistas nacionales y extranjeros llegan a Puerto Madryn para disfrutar de la naturaleza, de las bondades del inmenso Golfo Nuevo que invitan a la práctica de actividades náuticas, despertando un sinnúmero de sensaciones y emociones que son transmitidas a amigos, familiares o conocidos, en una inmensa tarea de divulgación del destino comarcal. Pero la majestuosidad que se aprecia al mirar las aguas del golfo esconde un progresivo y sigiloso avance de la contaminación, gestada por la desaprensión del hombre que no tomó medidas preventivas para evitar que la inmensa pileta sufra cambios sustanciales en su medio.

Aquellas personas que peinan canas y que recorren los confines subacuáticos advierten cómo el ecosistema marino sufrió una transformación significativa en las últimas tres décadas, en particular en las proximidades del muelle Storni donde los arrecifes desaparecieron dejando su lugar a piedras peladas. Dicen que el fondo marino ya no es el mismo.

“La contaminación es evidente”, afirmó el experimentado buzo madrynense Mariano “Malevo” Medina a Jornada, poniendo en escena una situación generada por la falta de controles y medidas preventivas para preservar el medio marino.

Con la experiencia que aportan los años recorriendo cada centímetro del Golfo Nuevo, el reconocido buzo aseguró que “hoy por hoy me encuentro con un medio diferente al que conocí cuando comencé con mi carrera”, agregando que “a lo largo de estas décadas se produjo un cambio tremendo”.

Menos visibilidad

Una de las transformaciones que el fondo marino de Puerto Madryn tuvo y que los buzos aprecian a diario es la menor visibilidad que se tiene, dejando a un lado lo cristalino de las aguas.

“Años atrás uno se encontraba con una visibilidad de 20 metros cuando ahora, sólo en los días buenos, podemos contar con 6 o 7 metros de visión”, sostuvo “Malevo” Medina.

La merma en la pureza y transparencia en el agua fue atribuida a un avance notorio de la contaminación, léase algas, residuos, productos e insumos utilizados en el proceso industrial.

En una escala de 10 puntos, este viejo lobo del mar colocó a la (mala) situación actual en el orden de los 8 puntos. “Es muy importante”, aseguró Medina, al tiempo de advertir que esto es producto de años donde no hubo controles estrictos del Estado para impedir que la alúmina sea descargada con una metodología de trabajo precaria. Con los años que lleva recorriendo el fondo marino del Golfo Nuevo, Medina afirmó que la situación actual “es muy cercana al desastre”.

Gran turbiedad

Los amantes de la práctica del buceo en las aguas madrynenses observan el avance de la turbiedad en un sector preciso que está delimitado en la zona del muelle Almirante Storni, en dirección al lado sur del golfo.

El factor predominante que se atribuye para potenciar el proceso de contaminación son las descargas realizadas en el muelle mineralero, en particular los insumos que utiliza Aluar para elaborar el aluminio y que durante años se descargaron con una metodología de trabajo riesgosa para el medio ambiente.

“Antes la alúmina caía al Golfo Nuevo directamente”, afirmó Mariano Medina, añadiendo que la brea también se derrumbaba sobre el viaducto y después se arrojaba al Golfo cuando se limpiaba el sector.  “Junto a la alúmina, en especial cuando había viento, todos los productos de los barcos mercantes caían al muelle o al mar. Esto produjo una contaminación importante porque, hasta hace algunos años, la descarga de la alúmina se hacía con un sistema de palas que cuando había viento del oeste hacía que el muelle no se viera”, recuerda Medina.

La presencia de elementos contaminantes produjo un cambio sustancial en el ecosistema. “La fauna desapareció”, porque “antes las piedras generaban arrecifes con gran cantidad de peces y algas que ya no hay”, recuerda con nostalgia, y no sin un poco de bronca, el buzo.

El avance sigiloso del proceso de contaminación de ese sector del Golfo Nuevo que, posteriormente, las corrientes marinas trasladan a otros puntos comenzó a producirse hace más de dos décadas en concordancia con el desarrollo industrial que la ciudad tuvo. A años de iniciarse este proceso, cuyas consecuencias comenzaron a evidenciarse, los concejales sancionaron una ordenanza que busca controlar las emisiones líquidas y gaseosas que las empresas realizan y que ponen en riesgo el medio ambiente de la ciudad.

28/04/08
LA JORNADA

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