Los estibadores eventuales de Mar del Plata y las cámaras de estibaje firmaron la paz el viernes, luego de atravesar una semana de repetidos conflictos. Acordaron 90 días de plazo para terminar de cerrar la UTE que los incorporará bajo relación de dependencia.
Los estibadores eventuales de Mar del Plata y las cámaras de estibaje firmaron la paz el viernes, luego de atravesar una semana de repetidos conflictos. Acordaron 90 días de plazo para terminar de cerrar la UTE que los incorporará bajo relación de dependencia.
La batalla terminó pero la guerra promete seguir cuando pase la zafra de calamar. La bonanza que desparrama el illex calmará los ánimos y pondrá hielo donde estos días sólo hubo fuego, avivando un conflicto que hizo crispar los ánimos de todos quienes debieron lidiar con las secuelas de la batalla.
La paz entre las cámaras de servicios de estibaje del puerto marplatense, acompañadas por la Federación de Cooperativas de Actividades Portuarias (Fecooaport), y por otro lado el Sindicato Único de Portuarios Argentinos (SUPA) y los estibadores eventuales del Centro de Contratación durará lo que se prolongue la zafra.
El viernes sellaron el acuerdo que abre un paréntesis hasta la próxima batalla. La que terminó en la Delegación del Ministerio de Trabajo tuvo saldos favorables para ambos sectores. La patronal que representa a las empresas de servicios portuarios de estibaje (ESPES) logró poner en un freezer la empresa de contratación de servicios, la UTE que debe incorporar a los 104 eventuales del Centro de Contratación. En los próximos 90 días deben terminar de armar lo que ya se habían comprometido a tener habilitada el 3 de enero pasado.
También la patronal logró lo que se proponía con el sueldo garantizado. El gremio y los eventuales reclamaban 2 mil pesos para enero, ante la falta de entrada en vigencia del nuevo sistema y sobre todo, ante la falta total de actividad. Finalmente acordaron esa cifra, pero desdoblada en dos cuotas. Una en los próximos días y otra en marzo, cuando la zafra de calamar se desarrolle a plenitud y la demanda de trabajo absorba ese subsidio.
El pago de mil pesos por enero fue una propuesta de la cámara de estibaje que lidera Carlos Sepúlveda, que tardó en madurar entre sus pares. Eso generó que la medida de fuerza se prolongara y se bloquearan las Terminales 2 y 3 del puerto, generando el malhumor de los armadores pesqueros, quienes volvieron a advertir sobre los riesgos de vulnerar los códigos de seguridad internacionales a los cuales está adherido la estación marítima local.
En ese sentido hay que decir que desde el Consorcio se activó el plan de seguridad. El gerente de Seguridad, Cristian Tarantino hizo la denuncia ante la fiscalía y desde la Prefectura identificaron a todos los manifestantes que no dejaban ingresar en las Terminales y un escribano labró el acta de infracción.
Conscientes que se trata solo de una batalla, el SUPA, por injerencia de los propios estibadores eventuales, se preocupó en dejar por escrito en el acta firmada el viernes que el garantizado era de 2.500 pesos mensuales. El gremio pidió que se anexe el cálculo de recursos confeccionado en una batalla pasada, y en el que demostraba que para hacer frente a esa erogación las ESPES debían aportar “moneditas”, a razón, por ejemplo, de 0,013 pesos por cada cajón de fresco.
El pedido de aumento del jornal tampoco salió como pretendían los trabajadores del congelado. Si bien acordaron un 30 por ciento de aumento para el básico, la patronal se negó a pagarlo retroactivo al 20 de diciembre y comenzará a regir desde el 1 de marzo. El aumento no alcanza los ítems como insalubridad, peligrosidad ni frío. El nuevo valor rondará los 300 pesos cada seis horas.
El fruto más jugoso que consiguió el SUPA fue la firma de un Convenio Colectivo de Trabajo entre el Centro de Contrataciones y las Cámaras de Estibaje. Es la primera vez que el sector logra un marco laboral de este tipo, tras años de negociación que hasta ahora siempre habían conducido a vías muertas.
En el gremio destacaron que la norma establece dotaciones mínimas y horarios. De todas formas no deja de ser una paradoja que los estibadores eventuales, como figuras centrales del convenio, son convocados a trabajar por cooperativas, las cuales los toman como “asociados” eventuales y les hacen aportes, cuando se los hacen, como amas de casa.
Con la bandera blanca flameando en la Delegación del Ministerio de Trabajo, la temporada de calamar tendrá estibadores que descarguen los poteros. Pero hasta tanto se mantenga un sistema de contratación con tantos abusos como el que se registra en Mar del Plata, la guerra se reiniciará con otras batallas.
Por Roberto Garrone
21/02/11
REVISTA PUERTO
