Un primer análisis de las primeras mareas efectuadas en aguas de Chubut y de Santa Cruz demuestra que, con la actual situación de precios y costos, para mantener el equilibrio económico de un barco, en promedio debe pescar diariamente unos 1.500 kilos en Chubut y 2.000 kilos en Santa Cruz. Es recién a partir de esas cifras que se puede calcular el superávit disponible para aplicar, según las características de cada empresa, a subsidiar las plantas en tierra ya que si se carece de cupo de merluza, éstas no tienen rentabilidad.
Un primer análisis de las primeras mareas efectuadas en aguas de Chubut y de Santa Cruz demuestra que, con la actual situación de precios y costos, para mantener el equilibrio económico de un barco, en promedio debe pescar diariamente unos 1.500 kilos en Chubut y 2.000 kilos en Santa Cruz. Es recién a partir de esas cifras que se puede calcular el superávit disponible para aplicar, según las características de cada empresa, a subsidiar las plantas en tierra ya que si se carece de cupo de merluza, éstas no tienen rentabilidad.
Por ello, si se desea comprender la realidad y la verdad de la pesquería del langostino patagónico se requiere un enfoque integral y no parcializado, que tenga en cuenta que en cada temporada las utilidades de las empresas deben ser suficientes para poder mantener el empleo, pagar tripulantes no embarcados y personal administrativo y técnico, agentes de aduana, estibadores, fletes, gastos financieros y bancarios, servicios de terceros, pagar deudas atrasadas, hacer previsiones para malos períodos de pesca –biológicos o políticos–, atender averías y diques, modernizar los barcos, proyectar nuevos emprendimientos, afrontar mayores costos generados por la ineficacia derivada de la imprevisibilidad y un largo etcétera entre los que también debería estar repartir beneficios a los accionistas.
Las cifras marcadas, como límites para la autosuficiencia económica de los barcos, nos llevan al realismo de que no son tan fáciles de conseguir dentro de un período determinado y en forma constante, requisitos que serían los necesarios para sostener proyectos de crecimiento. Veamos: si hay 90 barcos tangoneros entre Chubut y Santa Cruz y quisiéramos nivelar ingresos y gastos directos deberían pescar un promedio de 1.750 kilos diarios en, aproximadamente 240 días (8 meses) de actividad pesquera. Para eso la captura anual mínima debiera ser: 90 x 1.750 x 240 = 37.800 toneladas.
Esa cantidad solamente ha sido conseguida o superada en 5 años de los más de 20 que tiene la pesquería y repetimos que esas capturas, con los precios actuales, lograrían solamente la nivelación de los costos directos de los barcos que puedan pescar en Chubut y Santa Cruz. Para todos los demás la vida será mucho más difícil si se basan solamente en el langostino.
A cualquier empresario pesquero normal, se le encenderá una luz roja y seguramente acometan programas de reducción de inversiones –ya que en realidad hace tiempo que no hay nuevas inversiones– y de empleo que no sean económicamente autosuficientes. Mientras tanto, en las tripulaciones de los langostineros, se pagan los mayores salarios del país. En las primeras mareas que están finalizando muchos marineros cobrarán, en un mes, entre 15 mil y 20 mil pesos brutos.
La pesquería del langostino, biológicamente saludable, como explotación económica ya ha sido suficientemente erosionada y es comprobable que del total del valor facturado por un barco tangonero se destina entre el 40 y 50 por ciento a gastos de tripulación, muy por encima del 25 al 33 por ciento que se considera económicamente saludable en cualquier pesquería del mundo.
Para la Patagonia es especialmente importante revertir esta situación porque el langostino sostiene el trabajo en las plantas de tierra y es claro que algunos barcos van a encontrar mucha dificultad en sostenerse ellos mismos; mucho menos podrán aportar para otros emprendimientos. La Patagonia debe replantearse, con el acuerdo de las provincias, toda su política pesquera.
16/04/07
PESCA & PUERTOS
