Astillero prevén próximo litigio con Sete Brasil (Brasil)

(FNM) Los astilleros contratados por Sete Brasil para construir buques de perforación de pozos petroleros, esperan que el nuevo intento de reestructurar la empresa se produzca fuera del ámbito judicial.  Para los astilleros, la reanudación de la construcción de las unidades –aunque sea en una cantidad menor a la inicialmente prevista-, plantea un camino mejor  para mantener vivo el proyecto de Sete.

(FNM) Los astilleros contratados por Sete Brasil para construir buques de perforación de pozos petroleros, esperan que el nuevo intento de reestructurar la empresa se produzca fuera del ámbito judicial.  Para los astilleros, la reanudación de la construcción de las unidades –aunque sea en una cantidad menor a la inicialmente prevista-, plantea un camino mejor  para mantener vivo el proyecto de Sete.

Hasta ahora no hay acuerdo entre los accionistas de la compañía, incluidos bancos y fondos de pensión, sobre un eventual pedido de recuperación judicial, decisión que podría llegar a adoptarse el próximo día 28.

En el sector de la construcción naval hay temores de que una eventual recuperación judicial de Sete Brasil provoque una “batalla” entre todos los involucrados (Petrobras, bancos acreedores, accionistas y astilleros). Tal escenario podría llevar –según una fuente-,  al embargo de unidades que están casi listas para entrar en operaciones.

Hasta el día 28, los nuevos asesores financieros que entraron en las discusiones – Alvarez & Marsal, por el lado de Sete Brasil y el Banco do Brasil Investimentos (BBI), por Petrobras – deben intentar aproximar los intereses.

Ya hay 17 barcos-plataformas iniciados, en diferentes estados de construcción, en astilleros de Brasil y Asia (Singapur, Japón, Indonesia y China). Las dos unidades más avanzadas se encuentran en Brasil: la plataforma “Urca” (foto) –en el astillero Brasfels, de Angra dos Reis (RJ), con un 89,96% de avance físico-, y el “Arpoador”, del astillero Jurong –en Aracruz (ES)-, con un 84,76% de la obra concluida, según Sete Brasil. La entrada en operación de estas unidades podría generar caja para Sete Brasil y daría sustentación a un eventual plan de recuperación judicial.

Desde fines de 2015, todas las obras de buques para Sete Brasil se  encuentran paralizadas. Los astilleros Brasfels y Jurong pertenecen a grupos de Singapur y vienen haciendo las obras con recursos propios, pero ya agotaron su capacidad de proseguir.

Sete interrumpió los pagos a los astilleros en noviembre de 2014. Para Sergio Bacci, de Abenav (organización que agrupa a astilleros), si el proyecto de Sete fuera abandonado podría producirse la pérdida de 20.000 puestos de trabajo en el sector este año, considerando los efectos a lo largo de toda la cadena productiva, como los buques de apoyo offshore que también van a dejar de construirse. En diciembre de 2014 los astilleros en Brasil empleaban a 82.000 personas mientras que hoy son 58.000, según Bacci.

Según las estimaciones, se requieren USD150 millones para terminar las plataformas “Urca” y “Arpoador”. El problema es que los accionistas de Sete manifestaron que no harán nuevos aportes de recursos a la empresa. Desde que se constituyó Sete Brasil, esos accionistas colocaron R$8.300 millones en capital. Y hay USD4.500 millones (cerca de R$17.000 millones) en deudas para ser renegociadas. Hay además apreciaciones de que si el proyecto de Sete no quedara en pie, los dos astilleros podrían intentar vender ambas plataformas en el mercado. Un operador petrolero ya habría visitado las unidades. “La recuperación judicial de Sete Brasil significaría terminar de enterrar un proyecto que hoy ya está en la fosa”, dijo una fuente. Si la recuperación fuera aprobada, los astilleros tendrán que entrar en la cola para recibir algo.

Los accionistas de Sete están divididos en torno al tema. Hay algunos que prefieren un acuerdo (con Petrobras) aunque sea desfavorable, antes que un litigio que podría arrastrarse por muchos años. Según la misma fuente, hay otros que prefieren llevar la discusión a la justicia porque asentaron en sus balances todas las pérdidas de inversión hechas en Sete, o porque están siendo presionados por sus propios accionistas.

La última propuesta presentada por Petrobras contemplaba la construcción de diez unidades, con contratos de fletamento por cinco años a una tasa de alquiler al valor de mercado, algo así como USD250.000 diarios.

“En esas condiciones, no hay posibilidades de que el proyecto quede en pie, pues no paga nuevas inversiones y nadie recupera ni parte del dinero aportado”, dice la fuente. El plan original, preveía la construcción de 28 unidades, con contratos por 15 años y tasas de alquiler de alrededor de USD400.000 por día. (Por Francisco Góes; Valor Econômico en Portos e navios. Adaptado al español por NUESTROMAR)

22/03/16

 

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