(FNM) Blanco de una nueva investigación (Operación Catilinária) revelada el martes, el Astillero Rio Tietê se convirtió en un gran dolor de cabeza para Transpetro, subsidiaria de Petrobras, que fuera comandada por Sergio Machado.
(FNM) Blanco de una nueva investigación (Operación Catilinária) revelada el martes, el Astillero Rio Tietê se convirtió en un gran dolor de cabeza para Transpetro, subsidiaria de Petrobras, que fuera comandada por Sergio Machado.
Como fruto de una licitación por R$ 432 millones, el astillero es objeto de una acción por improbidad administrativa, propuesta por el Ministerio Público Federal, y fabrica embarcaciones que todavía no tienen utilidad para la naviera estatal.
El astillero fue contratado en 2010 para construir 20 convoyes –formado cada uno por cuatro barcazas y un remolcador- para el transporte de etanol. En total, 80 barcazas y 20 remolcadores.
El primer lote –cuatro barcazas y un empuje- fue entregado el año pasado, con dos años de atraso respecto del cronograma original. Otros dos convoyes están prácticamente listos, pasando por sus últimas pruebas.
Sin solución
Las embarcaciones iban a ser utilizadas para el transporte de etanol por el río Tietê, en la denominada hidrovía Tietê-Paraná. Sin embargo, no hay perspectivas del inicio de las operaciones, ya que las terminales de almacenamiento de combustible previstas en el trayecto, todavía están en proceso de aprobación ambiental y sin previsiones de terminación. Las embarcaciones terminadas, permanecen atracadas en el astillero a la espera de una solución.
La empresa responsable por la construcción de las terminales es Logum Logística, formada por Petrobras, Odebrecht, Copersucar, Raízen, Camargo Corrêa y Uniduto y fue creada para administrar una red de ductos y terminales para el transporte de etanol en el país.
Con la crisis del sector del etanol en los últimos años, el proyecto fue puesto en “baño maría”.
Sospechas
Consultada, Logum no respondió oficialmente. Folha averiguó que las terminales todavía están en proceso de autorización, sin previsiones para el inicio de las obras civiles.
La piedra fundamental del astillero fue puesta en 2011, en una ceremonia que contó con la presencia de la presidente, Dilma Rousseff.
La licitación fue ganada por un consorcio formado por Astilleros Rio Maguari, SS Administração e Serviços y Estre Petróleo, Gás e Energia.
La Policía Federal realizó búsquedas en la sede del astillero y en la de Estre, en San Pablo, por una sospecha de involucramiento en el esquema de desvío de recursos de Petrobras.
El concurso ganado por el Astillero Rio Tietê es cuestionado por el Ministerio Público Federal en San Pablo, que juzgó -en octubre de 2014- una causa de improbidad administrativa contra Sérgio Machado, el exalcalde de Araçatuba Cido Sério (PT) y los controladores del astillero. La sospecha es de fraude en el concurso.
Los procuradores cuestionan el proceso y los adicionales contractuales firmados. Piden la devolución de R$ 21,9 millones, que habrían sido pagados por Transpetro al astillero, más una multa de valor equivalente y la anulación del contrato y del financiamiento para la construcción de la embarcaciones.
De acuerdo con el sindicato de Metalúrgicos de Araçatuba, actualmente trabajan 280 operarios en la planta, de un total que alcanzó los 400.
Transpetro no respondió a las consultas sobre el tema. El astillero informó que el contrato prevé la terminación de la entregas para 2017. La empresa confirmó la visita de los agentes públicos y afirmó, en una nota, que “está colaborando con las autoridades en lo que fuere necesario y estuviese a su alcance”.
(Por Lucas Vettorazzo; Folha de São Paulo en Portos e navios. Adaptado al español por NUESTROMAR)
18/12/15

