Astillero cierra sus puertas y pone en riesgo 3.000 empleos en Rio (Brasil)

(FNM) Los empleados de Astilleros Ilha S.A. (Eisa), ubicado en la Isla del Gobernador, zona norte de Rio, encontraron las puertas cerradas al llegar a su trabajo el lunes. Con 3.000 empleados, la empresa llego a enviar cartas a algunos trabajadores comunicando la rescisión de los  contratos.

(FNM) Los empleados de Astilleros Ilha S.A. (Eisa), ubicado en la Isla del Gobernador, zona norte de Rio, encontraron las puertas cerradas al llegar a su trabajo el lunes. Con 3.000 empleados, la empresa llego a enviar cartas a algunos trabajadores comunicando la rescisión de los  contratos.

“La única alternativa hoy para mantener el astillero funcionando es disminuir al máximo nuestros costos operacionales. Con mucha tristeza y dolor, nos vemos en la necesidad inmediata de realizar cortes de personal”, dice la carta, firmada por la presidencia del astillero.

Eisa tiene actualmente contrato para la construcción de dos buques para  Log-In Logística, además de embarcaciones de la Armada. La semana pasada, el astillero entregó un buque portacontenedores a Log-In, parte de una serie de siete embarcaciones, de las cuales ya fueron entregadas cinco.

El astillero es controlado por el empresario German Efromovich, quien en junio cerró las puertas del astillero  Mauá, en Niterói, alegando falta de recursos para concluir obras para Transpetro, subsidiaria de Petrobras para el área de transportes.

Los trabajadores temen quedarse sin aguinaldo e indemnizaciones rescisorias.  Después de encontrar los portones cerrados, parte de los empleados salió en manifestación hasta el Aeropuerto Internacional Antônio Carlos Jobim/Galeão, a ocho kilómetros de distancia.

“Hasta hoy, los operarios de Mauá no recibieron esos pagos”, explicó el representante del Foro de Trabajadores de la Industria Naval y el Petróleo, Joacir Pedro. Según dijo, el astillero alega que no está recibiendo el pago de sus clientes y, por ello, no está en condiciones de mantener las operaciones.

En julio del año pasado, Eisa llegó a dar licencias colectivas a los empleados alegando que vivía una crisis financiera. Las operaciones se retomaron en noviembre tras un acuerdo con su principal cliente, Log-In.

En la carta, la presidencia de Eisa dijo que “se ha luchado para mejorar las condiciones de desequilibrio de los proyectos actuales” y cita situaciones que “complicaron la condición económica de la empresa”, como la cancelación de contratos, el incumplimiento de clientes y dificultades e dificultades de disponibilidades de fondos en los bancos públicos. (Por Nicola Pamplona; Folha de São Paulo en Portos e navios. Adaptado al español por NUESTROMAR)

16/12/15

 

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio