La ballena franca austral utiliza las aguas de Península Valdés en su época reproductiva, de mayo a diciembre. Se ha especulado que la distribución de los cetáceos está limitada en parte por las condiciones oceanográficas, como por ejemplo, las olas y corrientes.
La ballena franca austral utiliza las aguas de Península Valdés en su época reproductiva, de mayo a diciembre. Se ha especulado que la distribución de los cetáceos está limitada en parte por las condiciones oceanográficas, como por ejemplo, las olas y corrientes.
Para conocer más sobre este fenómeno en la península, el biólogo Julián Pontones compartió información sobre el proyecto que está llevando a cabo para estudiar la influencia de las olas del mar sobre la distribución de las ballenas en el Golfo Nuevo. La dinámica de la superficie del mar está influenciada por el intercambio de energía con la atmósfera, el viento altera la superficie y su principal efecto son las olas. El movimiento de la superficie del mar afecta a especies de aves y mamíferos: los cetáceos son particularmente sensibles a este fenómeno ya que cumplen todo su ciclo de vida en el mar. Las ballenas en general utilizan zonas “tranquilas” o protegidas para sus actividades reproductivas, para dar a luz y para el cuidado de sus crías recién nacidas, disminuyendo el riesgo de ahogamiento, predación y el gasto energético por natación.
Investigación
Se estimó la energía de las olas del Golfo Nuevo utilizando un programa que combina datos batimétricos (profundidad) y datos de vientos de la región. Estos resultados se superpusieron con la información de distribución espacial de las ballenas obtenida durante los relevamientos aéreos del Programa Ballena Franca Austral del Instituto de Conservación de Ballenas / Ocean Alliance (ICB/OA). Los relevamientos analizados fueron realizados entre el 15 de setiembre y el 15 de octubre de los años 2010, 2011 y 2012, época del año con mayor abundancia de ballenas. La distribución de la energía de las olas coincide con la predominancia de los vientos del sector oeste de la zona, dado que la mayor energía de olas se concentra en el margen este del golfo, por lo que la mayoría de las ballenas se distribuyen a lo largo de la costa norte, entre El Doradillo y Punta Cormoranes. Además, muchos individuos se concentran en la zona de alta energía. Si bien esto puede parecer contradictorio, dada la característica de cuenca semicerrada del golfo, la energía dentro del mismo comparada con la de mar abierto no sería lo suficientemente elevada como para causar cambios comportamentales en la estadía de las ballenas durante los meses estudiados, que no son los de mayor energía de olas del año.
Tranquilas
Sin embargo, cuando se analizó la ubicación en el GPS de los 776 individuos censados, encontraron que el 90 por ciento se ubicaron en zonas con una energía de olas menor a 10.000J/m. Es decir que la mayor parte de la población se localiza en sitios puntuales de baja energía mientras residen en el Golfo Nuevo. Por lo tanto, las ballenas parecieran evitar lugares con elevada dinámica en superficie, o sea, con mucho oleaje. Este estudio es una buena aproximación de la relación entre la energía de las olas y la distribución espacial de las ballenas en el golfo, y sería interesante complementar estos resultados con observaciones del comportamiento y distribución de ballenas en días de vientos fuertes constantes, y de esta manera caracterizar de una forma más amplia la distribución espacial de la Ballena Franca Austral según la dinámica de la superficie del mar. (Diario de Madryn)
21/07/15

