Política, presión y lobby enterraron la licitación en Ensenada de una terminal de contenedores, la segunda del Puerto La Plata, enfrente del proyecto Tecplata (Ictsi-Loginter) en Berisso.
Política, presión y lobby enterraron la licitación en Ensenada de una terminal de contenedores, la segunda del Puerto La Plata, enfrente del proyecto Tecplata (Ictsi-Loginter) en Berisso.
Uno de los interesados era TME SA (Terminal Multipropósito Ensenada), creada en 2009 y encabezada por Martín Humarán y el ex subsecretario de Puertos y Vías Navegables de Menem, Jesús González, ideólogo del proyecto Omniport -un relleno de 270 hectáreas para ampliar el puerto de Buenos Aires- y artífice del permiso de fusión de terminales en Puerto Nuevo.
TME se decía vinculada con el Puerto de Santos, cuyo acérrimo competidor, Wilson Sons, también dijo presente a la licitación en sociedad con Andrade y Emepa (Hidrovía SA). Para completar el cuadro de peso, se anotó ITL (dueña de Exolgan) donde Alfredo Román tiene un 20% de acciones, y un espectral bufete de abogados, Ganmar. Estos últimos dos compraron los pliegos (Ganmar lo hizo sin CUIT, como consumidor final).
TME pujó siempre por un mecanismo abreviado de concesión, pero fue rechazado por su falta de capacidad técnica-histórica. Chocó además con la voluntad de Daniel Scioli de licitar, luego de recibir cartas de intención de los grupos interesados.
Algo muy extraño pasó entre enero y el 1° de este mes, cuando debían abrirse los sobres. Nadie presentó ninguna propuesta. Raro, porque ejecutivos extranjeros de ITL y de Wilson se allegaron a La Plata para comprar los pliegos. Fue difícil comprender el giro de 180 grados entre los interesados que después dejaron de estarlo. Algunos sostuvieron que el pliego -aprobado por la fiscalía- estaba mal hecho, más allá de que sus ingenieros y abogados habían analizado a fondo el proyecto.
Tras la licitación desierta, TME -fundada en diciembre de 2009 por las también nóveles Portlogistic SA y Business & Port SA- volvió a La Plata, renovando su interés por Ensenada.
Insiste en una vía directa, sin la compulsa con operadores portuarios que, con su renuncia, terminaron siéndole funcional a la desconocida TME.
Emiliano Galli
14/06/11
LA NACION
