Arrojaron a un hombre de un puente en una protesta de portuarios (Buenos Aires)

Arrojaron a un hombre de un puente en una protesta de portuarios (Buenos Aires)

La víctima, que está grave, fue atacada al intentar cruzar un piquete del SUPA; renunció el jefe del gremio.

La víctima, que está grave, fue atacada al intentar cruzar un piquete del SUPA; renunció el jefe del gremio.

La escalada de la violencia sindical no tiene visos de aflojar. Apenas un día después de la muerte de una persona durante un enfrentamiento a tiros entre dos sectores del gremio de la construcción, la secuencia de furia continuó ayer durante una protesta de los portuarios, en el puente Avellaneda.

Un hombre fue arrojado desde el puente tras intentar cruzar el piquete que habían activado los adherentes al Sindicato Unidos Portuarios Argentinos (SUPA). La víctima fue identificada como Raúl Lescano, de 27 años y padre de dos hijos. Ayer viajaba en su motocicleta con su mujer, que está embarazada.

Lescano se resistió a tomar otra ruta para llevar a su mujer al hospital. Discutió con los manifestantes y de inmediato fue atacado por la patota del SUPA, un gremio con antecedentes violentos. Según un familiar, también fue robado.

El ataque a Lescano quedó registrado por la televisión. Tras la caída desde unos seis metros, fue trasladado al hospital Argerich. Su estado de salud es grave y recibió veinte puntos de sutura en la cabeza. Su mujer, que presenció el hecho, está fuera de peligro.

Cuando el episodio cobró trascendencia, el jefe del SUPA, Juan Corvalán, anunció su dimisión al cargo gremial. “No es lo que quiero para mi gremio. Soy un laburante, no sólo un gremialista. Me vi afectado por las imágenes de la agresión a la parejita y renuncio”, dijo el dirigente, un hombre que supo estar alineado con Hugo Moyano.

La protesta del SUPA es parte de una disputa por el encuadramiento de los trabajadores portuarios. Por eso, Corvalán, descontrolado, salió ayer a denunciar “corrupción en el Ministerio de Trabajo por connivencia con gremios y empresas”.

Corvalán intenta vincular a la cartera a cargo de Carlos Tomada con la “falta de libertad sindical” en la compañía Exolgan, en el marco del conflicto por empadronamiento de empleados entre su gremio y el Sindicato de Guincheros y Maquinistas de Grúas Móviles.

“No quiero saber más nada. Estoy dolido. Renuncio como secretario general. No quiero hacer otro corte mañana y lastimar gente para recuperar lo que el Ministerio de Trabajo nos saca. Está bien que tenemos que mostrar nuestra fuerza y hacer disturbios para que el ministerio defina lo que tiene que definir, pero no me gusta para nada”, sostuvo Corvalán en declaraciones a la agencia DyN.

La reacción de Corvalán fue curiosa: renunció ante los medios, activó un paro de 48 horas en los puertos y luego se llamó a silencio y evitó referirse a los incidentes.

Desde la reelección de Corvalán al frente del SUPA, el año pasado, el gremio comenzó a estar surcado por las internas y los desmanes. Las bases, a veces con reacciones violentas, comenzaron a influir en la toma de decisiones del gremio. Y un dato que avivó la interna fue la decisión de alejarse de Moyano a partir del enfrentamiento por encuadramiento que tiene con el sindicato de guincheros, liderado por Roberto Coria, un moyanista de pura cepa que cuenta con el respaldo del camionero.

Moyano apostó por Coria cuando percibió que ni siquiera sus intervenciones podían bajar los decibeles de la pelea entre los dos sindicatos portuarios. El SUPA, antes de las privatizaciones de 1994, fue el gremio hegemónico en los puertos, con 13.000 afiliados; hoy, no supera los 1000.

El 14 de junio del año pasado, el SUPA renovó sus autoridades. En una elección con lista única, Corvalán se adjudicó otro mandato. Pero lo logró al impedir la participación de un sector opositor, con el que se enfrentó a tiros ese mismo día y ante las narices de efectivos de la Prefectura Naval. Por la disputa, hubo un herido de bala.

Algunos de los seguidores de Corvalán que participaron ayer del ataque a Lescano en el puente Avellaneda también habían estado en el tiroteo en la terminal 5 de Retiro el día de las elecciones. Aquella vez, Corvalán minimizó los incidentes y se aferró al éxito de unos comicios con resultado cantado. “Quiero quedarme en el SUPA toda la vida, hasta 2017”, dijo, como un anhelo.

13/03/14

LA NACION

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