Argentina se ha convertido en un coladero para la llegada de coca al país y en un trampolín para exportar droga a Europa. Años de dejadez y abandono de las Fuerzas de Seguridad, en especial de la policía y del ejército, han provocado tal debilidad que las fuerzas del orden no cuentan con medios ni experiencia para detener la avalancha.
Argentina se ha convertido en un coladero para la llegada de coca al país y en un trampolín para exportar droga a Europa. Años de dejadez y abandono de las Fuerzas de Seguridad, en especial de la policía y del ejército, han provocado tal debilidad que las fuerzas del orden no cuentan con medios ni experiencia para detener la avalancha.
El coladero se traduce en que, en los últimos 12 meses, los cárteles enviaron a Argentina, como escala previa a Europa, más de 6.900 kilos de cocaína. Según informa el diario La Nación, "los narcos eligen sacar la droga por la Argentina porque cualquier cargamento que sale desde los países productores hacia los consumidores son muy controlados. Todos tienen código de control rojo. Hasta las «mulas» salen por Argentina en vez de hacerlo por Bolivia, Perú o Colombia. Si bien en el país los controles aumentaron, los narcos creen que no están en riesgo directo".
Ante esta debilidad de los controles fronterizos, fluviales, marítimos, terrestres o aéreos, y esta incapacidad para impedir que estas sustancias sean introducidas con tanta facilidad en el país, la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, anunció la semana pasada que las Fuerzas Armadas se incorporan al Operativo Escudo Norte, que tendrá como objetivo aumentar la vigilancia y el control del espacio terrestre, fluvial y aéreo.
Con la participación de los ministerios de Defensa, Seguridad y Fuerzas Armadas, se habilitó un radar 3D, 20 radares Rasit, más una escuadrilla de aviones Pucará y helicópteros para la intercepción.
Argentina, ruta y trampolín
De esta manera, se intenta monitorear las fronteras más vulnerables de Argentina, en concreto las de Bolivia, Paraguay y Brasil para detener a los narcotraficantes y dificultarles su negocio.
La Presidenta Krichner alertó sobre la encrucijada en la que se encuentra Argentina: "Que los recursos humanos y tecnológicos puedan defender y cuidar algo que es tan importante, para evitar que Argentina sea un país presa del narcotráfico, como pasa en otros países de Latinoamérica. Por eso, son dos los combates que tenemos que dar contra la delincuencia, se combate en el frente militar y en el frente político, social y económico".
Argentina muestra los primeros síntomas, pero ya muy avanzados, de penetración del narcotráfico. Como señala el diario La Nación "Basta sólo con imaginar la cadena de complicidades, silencios y compra de voluntades -siempre presente, lamentablemente, en este tipo de casos- que debe involucrar (el tráfico de drogas), para justificar el mayor esfuerzo investigativo posible".
Pero además de coladero, Argentina es ya uno de los trampolines de la droga hacia Europa. No hay sino que recordar el envío en 2010 de casi una tonelada de cocaína a España donde tres argentinos fueron detenidos en Barcelona.
Ya se habla de la existencia de seis cárteles instalados en la Argentina en este último quinquenio que manejan cargamentos de cocaína que rondan los cuatro mil kilos por envío hacia el mercado europeo, que considera a la cocaína argentina como una de las más puras del mundo, y por cierto más buscada.
Claudio Izaguirre, presidente de la Asociación Antidrogas de la República Argentina (AARA), asegura que "los cárteles mexicanos y colombianos terciarizan la producción de cocaína. Los laboratorios clandestinos cobran el 20% de la producción total, más la totalidad de paco (crack). Estos laboratorios encuentran fácilmente los precursores químicos necesarios para convertir la pasta base que ingresa desde Colombia, Perú y Bolivia, en cocaína. Luego, sólo necesitan ácido sulfúrico, acido clorhídrico y éter".
Argentina, productor y consumidor
Además, Argentina, se ha convertido en un productor de cocaína y marihuana, según informes de la Asociación Antidrogas de la República Argentina (AARA). Las villas son los lugares ideales para que funcionen las llamadas "cocinas" de droga debido a que el control policial es prácticamente nulo en diversas áreas.
Por último, Argentina es un país de alto consumo de drogas y en 2010 alcanzó a EE.UU. en el consumo de cocaína. El 2,6% de la población utiliza ese tipo de sustancias y el país ahora lidera el ranking de consumo en América.
El Reporte Anual de Drogas 2010 realizado por las Naciones Unidas coloca a Argentina como el primer país en consumo de cocaína en Iberoamérica, con una tasa que sólo es compartida con Estados Unidos. El informe señala que Argentina alcanzó un consumo de cocaína del 2,6 por ciento de la población comprendida entre los 15 y los 64 años, y por primera vez, se pone al mismo nivel que el país norteamericano.
El próximo gobierno argentino que salga de las elecciones de octubre de 2011, sea Cristina Kirchner, Ricardo Alfonsín, Eduardo Duhalde o Hermes Binner, deberá encarar este problema de creciente importancia para el futuro de Argentina. Es el momento de actuar con profesionalidad, impulsando política coordinadas y consensuadas de Estado.
Es la hora de dotar de mayores medios a las fuerzas del orden, coordinar a los diferentes institutos e invertir en inteligencia. Solo así se puede ganar una guerra que ahora tiene como escenario principal a México y Centroamérica pero que pronto podría darse en otros escenarios, como Argentina.
Por Rogelio Núñez (Doctor en Historia de Iberoamérica – Miembro del Observatorio de Seguridad y Defensa de América Latina – OSAL).
27/07/11
ATENEA
