En 1818 se otorga la primera licencia comercial a los roqueros para explotación en la zona antártica, luego en 1903 se realiza el primer rescate mediante la Corbeta Uruguay para socorrer una misión científica en la que Argentina colaboró activamente con apoyo económico y con la presencia de un argentino, el Alférez Sobral.
En 1818 se otorga la primera licencia comercial a los roqueros para explotación en la zona antártica, luego en 1903 se realiza el primer rescate mediante la Corbeta Uruguay para socorrer una misión científica en la que Argentina colaboró activamente con apoyo económico y con la presencia de un argentino, el Alférez Sobral.
Luego se instala la primera base científica del continente, la base Orcadas, que dependía del Ministerio de Agricultura y Ganadería con un observatorio meteorológico y geomagnético. Luego de la Segunda Guerra Mundial, renació el interés de las grandes potencias por la Antártida.
En 1946, el Presidente democrático Juan D. Perón encarga a la Comisión Nacional del Antártico un estudio sobre la Antártida y el Atlántico Sur. Es muy necesario resaltar que se le dedica un párrafo a la Compañía Argentina de Pesca ubicada en Gritviken, Georgias del Sur, hoy usurpadas por el colonialismo británico.
Es en esta publicación en dónde se señala la importancia de incrementar el conocimiento científico y adecuar la logística a las modernas expediciones ya que será el momento en que las otras potencias observarán a la Antártida como un continente para apropiarse.
Es entonces que el Presidente Perón decide adoptar una Política de Estado con hechos contundentes y encarga al entonces coronel Hernán Pujato la planificación de la actividad antártica.
Se fundan bases como Esperanza, Brown, Cámara, San Martín y Belgrano. Se compra el primer rompehielos destinado exclusivamente para la Antártida, el Gral. San Martín, y lo realmente significativo, se crea la primera institución científica del mundo para estudios antárticos, el Instituto Antártico Argentino.
Se producen descubrimientos geográficos de cadenas de montañas y se describen hallazgos biológicos y geológicos. La base Esperanza se transformaría en un pueblo, el primero de la Antártida.
Durante el golpe de estado, mal llamado revolución libertadora, se arresta al General Pujato y a varios de sus suboficiales leales al poder democrático y no se validan los descubrimientos, instalando una logística con predominio militar.
No obstante fueron tan fuertes los logros que no quedó otro camino que continuar con el diseño de la actividad antártica ideado por Perón y realizado por Pujato.
El Tratado Antártico firmado en 1959 y ratificado en 1961, establece un sistema jurídico en el cual consagra a la Antártida como un territorio destinado a la ciencia, la cooperación científica y a la paz.
Si revisamos la historia veremos que la Argentina ya consideraba a la ciencia como la herramienta central para la actividad en el continente blanco. Utilizó a las Fuerzas Armadas como sostén logístico y no para acciones militares y brindó apoyo a terceros países para que pudieran desarrollar investigaciones.
Además ratificó la soberanía en las Islas Malvinas y basó su actividad comercial en las Georgias del Sur.
He aquí la importancia de recordar la historia para poder construir el futuro. Muchos, en especial los que tienen intereses colonialistas ponen a nuestra historia fuera del campo nacional y democrático para compararla con gobiernos totalitarios y desacreditar nuestros logros.
Pero por suerte quedaron herederos de esta filosofía. Uno de ellos (han sido varios) fue el General Jorge E. Leal a quien Pujato encargó llegar hasta el Polo Sur y esta hazaña fue lograda en 1965, aunque no fue el único logro de Leal.
Con otros latinoamericanistas comenzó a instalar el concepto de Antártida Latinoamericana para crear un bloque regional con intereses comunes.
Este impulso tuvo la limitante del concepto de achicamiento del Estado que redujo las incorporaciones a cero, promovió el retiro voluntario y se achicaron los presupuestos (o no se actualizaron) siendo que en el 2003 se contaba con el más bajo presupuesto histórico para la actividad nacional en la Antártida.
Pero el trabajo de los miembros del Programa Antártico Argentino, pudo más que los bajos presupuestos. Es importante señalar a la cooperación internacional como un punto fuerte que permitió continuar con una alta calidad de publicaciones, el haber instalado el primer laboratorio conjunto de la Antártida entre Argentina y Alemania en la Base Jubany de Argentina, los proyectos con España, Italia y Canadá, entre otros, aportaron oxígeno tecnológico a nuestro programa.
Hoy quienes condujeron el retroceso de la Política Nacional Antártica pretenden seguir cuestionando la política actual y operar para que no haya más logros nacionales para justificar su punto de vista.
Al entrar en la política nacional actual, se debe destacar que en las plataformas electorales del presidente Néstor Kirchner, se encontraba la actividad antártica y fue, hasta hoy, el único partido político que la incluyó.
El presupuesto de la Dirección Nacional del Antártico creció más de 1.600% hasta la fecha, sin contar el presupuesto para las FFAA. En este punto creo necesario aclarar y derribar el mito de la falta del rompehielos Alte. Irízar en las actuales campañas antárticas. Es indiscutible la importancia de contar con un rompehielos con un fin científico (el antiguo Irizar contaba con sólo 30 m2 de laboratorios y hoy se proyectan más de 350m2), y por eso se destinan más de $600 millones a la reparación y remodelación del Irízar.
Pero en ningún momento se pensó en reducir el desarrollo de las campañas antárticas y se ha continuado con igual despliegue y reabastecimiento de las bases permanentes y temporarias, refugios y campamentos que cuando se contaba con el rompehielos.
A nivel científico la Argentina se ubicó entre los primeros 12 países que publican en revistas internacionales con jurados. Los logros son muy importantes como los estudios en biorremediación de suelos (bacterias que degradan los hidrocarburos) iniciados hace 20 años permitieron que otros países tuvieran datos para poder desarrollar sus trabajos actuales y que la Argentina detallara el primer genoma de una bacteria antártica en conjunto con una empresa nacional, Biosidus.
Los descubrimientos en geología y paleontología, también sirvieron de base para trabajos de otros Programas Antárticos. La glaciología cuenta con investigadores de renombre internacional, al igual que la biología, oceanografía, biología marina, alta atmósfera, geofísica y otras actividades.
Existe un sistema federal de colaboración que incluye a organismos como el CONICET y universidades nacionales del sector público y no público, además de proyectos institucionales que permiten desarrollar nuevas tecnologías como las que existen en materia de energías renovables desarrolladas por el Ejército Argentino, junto con otras instituciones o las del Servicio Meteorológico Nacional e Hidrografía Naval.
El campo de la cultura y arte en la Antártida, actividad desarrollada a partir del 2004 de manera planificada, ha dado oportunidades a que artistas argentinos expongan sus obras en todos los continentes del mundo, inclusive la Antártida. La Argentina se encuentra entre los primeros cinco del mundo por su producción de obras.
En el plano de la cooperación internacional sigue siendo prioridad la cooperación con Latinoamérica y se avanzó en una fuerte cooperación con Brasil en materia de investigaciones científicas, para crecer en todas las ramas de las actividades antárticas.
De igual importancia son las actividades en el campo científico y logístico que se mantienen con Alemania, España, Italia, Canadá, Japón, Australia, Estados Unidos, Dinamarca, Chile, Perú, República Checa, y Portugal.
El futuro se encamina en el mismo sentido que el presente. El comienzo de desarrollo del Polo Logístico y Polo Científico en la ciudad de Ushuaia será la actividad superadora a nivel científico y logístico ya que se podrán realizar estudios que integran a la Patagonia (a nivel marino y continental) con la Antártida y contar con el apoyo logístico a tan solo 900 Km. de las islas Shetland.
Si a este esfuerzo se la suma la renovación de la base Petrel de apertura estival, se completa un ciclo logístico de proyección a 25 años.
Evaluar el presente y futuro de la Argentina en la Antártida implica conocer que hoy, todos los actores del Programa Antártico Argentino trabajan en una sola dirección, y no con un Norte claro, si no con un Sur concreto.
15/05/11
TERRA
