Analizan cómo hacer más eficiente el cabotaje en el extremo austral de Chile

Analizan cómo hacer más eficiente el cabotaje en el extremo austral de Chile

Especialista propone terminales diferentes a los actuales y capaces de recibir naves más modernas. Es conocido el hecho de que al sur de Puerto Montt se encuentra más de una cuarta parte del territorio de Chile donde se disgrega en miles de islas y canales que suman obstáculos insalvables para la conectividad del país y que hacen imposible el tránsito terrestre, debiendo recurrirse como solución a la infraestructura vial de la pampa Argentina.


Especialista propone terminales diferentes a los actuales y capaces de recibir naves más modernas. Es conocido el hecho de que al sur de Puerto Montt se encuentra más de una cuarta parte del territorio de Chile donde se disgrega en miles de islas y canales que suman obstáculos insalvables para la conectividad del país y que hacen imposible el tránsito terrestre, debiendo recurrirse como solución a la infraestructura vial de la pampa Argentina.

De hecho, son escasas las navieras y naves que recorren este litoral. “La principal razón es que es mucho más cómodo ser dependientes de Argentina, ya que por las vías terrestres que ofrece se consiguen menos tiempos de viaje”, explica el arquitecto naval, Mario Sepúlveda quien analiza el insuficiente nivel de conectividad marítima en el extremo austral de Chile.

 Mario Sepúlveda detalla que el tránsito por Argentina aunque más eficiente y masivo que el Cabotaje (un camión puede transitar entre 50 y 80km/hora), “sigue siendo deficiente y por ello nuestra Patagonia se encuentra físicamente aislada como si fuera otra república”, afirma.

Ante este problema, el especialista se cuestiona ¿Cómo podemos mejorar nuestra conectividad marítima? Interrogante para la que propone como solución: “Incorporar naves para el transporte de vehículos más modernas. O sea mucho más rápidas navegando, al embarcar y desembarcar los autos, camiones y pasajeros”.

Y es en la calidad de las naves donde centra su crítica: “Nuestras pocas embarcaciones que hoy operan en conectividad, son anticuadas y solo navegan entre 8 y 11 nudos (15 a 20km/hora), cuando hoy en todo el mundo se puede llegar perfectamente a los 40 nudos (75km/hora). Además demoran horas en cargar y desembarcar, cuando hoy se puede hacer en minutos”, sostiene.

Señala que la clave es “utilizar inteligentemente la red de caminos nacionales, y las uniones marítimas de conexión entre los tramos terrestres”. Explica además que desde el Sur de Chiloé hasta Puerto Cisnes existen 117 millas náuticas (220km) cruzando el Corcovado, y vía terrestre se puede alcanzar Puerto Yungay desde donde una nave podrá alcanzar en 220mn (410km) Puerto Natales por aguas tranquilas, sin pasar por el golfo de Penas. “Si se empleasen naves más rápidas se verificaría que podemos hacer el trayecto en los mismos tiempos que lo hace un camión por la pampa Argentina”.

Naves hidrodinámicas

Propone entonces que para hacer esta alternativa factible se deben utilizar naves con “cascos con forma de buque, o sea hidrodinámicas, e incorporar medios de acceso de vehículos a su cubierta desde ambos extremos”.

Al profundizar al respecto, describe que “lo que hoy se usa en toda la Patagonia son las llamadas “barcazas” de fondo plano y una rampa a proa o a popa. Obviamente que por su forma de cajón, no pueden alcanzar mayores velocidades. Este tipo de embarcación no se usa hoy en ninguna parte del mundo en tráfico regular”, detalla que “en países como Grecia donde aparentemente son similares, no lo son, puesto que los cambios de niveles por efecto de mareas se miden en centímetros, y por ende las ’barcazas’ griegas apoyan sus rampas en malecones con varios metros de agua bajo la quilla y por lo tanto, no requieren ser planas y de poca profundidad”.

En cambio en Chile, explica, los cambios de niveles ocurren 2 veces al día y varían desde los 7 a 8 metros en Puerto Montt, 1 metro en Puerto Natales. “Por ello la solución para poder embarcar vehículos adoptada por el MOP desde los años 70, ha sido la de construir rampas fijas de hormigón donde solo pueden llegar las típicas ’barcazas’ de fondo plano y poco calado”.

Resalta que los barcos a diferencia de otros vehículos de transporte, no son estandarizados y por tanto existen miles de formas de resolver una situación de navegación específica. “Su diseño se resuelve en vista del mar que deban navegar, y no por el terminal donde deban recalar como ocurre en nuestro país”, sostiene.

Sepúlveda, concluye que si se quiere mejorar sustancialmente la situación a futuro, “se podrán ir montando terminales muy diferentes, adecuados para recibir naves modernas, a un costo bastante módico” y especifica que la tecnología necesaria para ello “se usa hace más de 100 años en todos los países donde existen los cambios de mareas sobre 1 metro. Con menos de diez de esas soluciones y una inversión de 20 a US$25 millones, se modificaría totalmente nuestro Cabotaje”, concluye. (Mundo Marítimo)

28/07/15

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