Ambientes sensibles, ¿cómo se evalúan?

Desarrollaron un Atlas de Sensibilidad Ambiental.

Desarrollaron un Atlas de Sensibilidad Ambiental.

(Mar del Plata) Con sus cerca de 5 mil kilómetros de costa extendiéndose desde el estuario del Río de la Plata hasta el Canal Beagle, la Argentina está entre los 25 países con mayor longitud de línea de costa. De esta extensión, 3.400 corresponden a la Patagonia. Gracias a su situación remota, condiciones climáticas particulares y baja densidad de población, este sector es probablemente uno de los mejor conservados en el mundo.

Sin embargo, en las últimas décadas la zona ha estado sufriendo los efectos de un crecimiento demográfico e industrial cada vez más acelerado. Lamentablemente, este desarrollo generalmente no es ordenado y ocurre sin planificación ni análisis previos, casi invariablemente con una notoria falta de infraestructura y capacidad de manejo. Todo ello impacta en primer lugar sobre el ambiente ocupado y sobre la biodiversidad que éste alberga.

Para analizar estos procesos, desde el 2004 distintos organismos públicos comenzaron a elaborar un Atlas de Sensibilidad Ambiental (ASA), que reúne toda la información existente vinculada con la investigación en relación al Mar Argentino.

El trabajo fue desarrollado por la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, el Servicio de Hidrografía Naval y la Prefectura Naval Argentina, financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF). Pero para incluir en el trabajo a las costas bonaerenses, la Fundación Vida Silvestre brindó ayuda financiera para ampliar el estudio.

¿Pero cómo se evalúa la sensibilidad de un ambiente? En líneas generales, hay tres tipos de condiciones que permitirían considerar un ambiente como ecológicamente sensible: Condiciones ambientales inestables y/o particularmente desfavorables para la producción biológica y la recolonización; especies amenazadas y por último, algún valor ecológico particular. También son sensibles a las perturbaciones naturales y antrópicas, áreas con especies clave o que albergan sitios o procesos fundamentales desde el punto de vista ecológico.

El Atlas permite hacer una cuantificación de los riesgos o vulnerabilidades de cada sector de la costa y el Mar Argentino. Si bien la costa argentina está mejor que la de otros países del mundo, tiene amenazas muy concretas no sólo por contaminación, sino por especies invasoras.

El relevamiento, el primero en su tipo que se desarrolla en el país, describe en detalle las características de diversas plantas, animales, la salinidad y temperatura del mar; además de la explotación de los recursos y la actual contaminación ambiental del litoral marítimo. Los tipos de costa, fuentes de contaminación, construcciones y señalizaciones (puertos y faros), áreas de concentración de aves y mamíferos marinos, sectores protegidos y la exploración y explotación petrolera, constituyen otros aspectos de este atractivo compendio.

La obra está dividida en tres secciones principales: módulos temáticos (describen los temas más importantes vinculados con la vulnerabilidad del mar y la costa); cartografías interactivas (ilustran la distribución de las variables de interés para la vulnerabilidad de los ambientes costeros y marinos cubiertos por el trabajo) y cartas de sensibilidad (ilustran gráficamente los atributos más salientes del mar y la costa en cuanto a las perturbaciones de origen antrópico, la degradación cualitativa en general y la contaminación debido a derrames de hidrocarburos en particular).

“La sensibilidad ambiental es, necesariamente, un concepto global, pero sus características y su magnitud dependen de varios tipos de sensibilidad: a la eutrofización, la acidificación, al stress mecánico, al stress de sustancias químicas tóxicas, a las interferencias biológicas debidas a integrantes nuevos, a la reducción areal, etc”, resume el ASA.

07/07/08
PESCA & PUERTOS

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