Activistas ambientales están pidiendo la imposición de mayores restricciones al tráfico marítimo en la Antártida, a efectos de prevenir daños a sus ecosistemas únicos.
Activistas ambientales están pidiendo la imposición de mayores restricciones al tráfico marítimo en la Antártida, a efectos de prevenir daños a sus ecosistemas únicos.
Cantidades nunca vistas de turistas están visitando la Antártida, en algunos casos en buques no diseñados para las duras condiciones de la zona.
Los ambientalistas sostienen que el hundimiento del “Explorer” – ocurrido el año último – es un llamado de atención al respecto.
La Coalición Antártica y del Océano Austral (ASOC) está pidiendo a la Organización Marítima Internacional el endurecimiento de sus reglas. El Comité de Protección Ambiental de la OMI (MEPC), se reúne esta semana en Londres.
Según James Barnes, director ejecutivo de ASOC, “la OMI es la única organización que puede acordar estándares rigurosos para buques, tanto en equipamiento como procedimientos, a fin de proteger la vida humana y el ambiente marino para todos los barcos que usan las aguas antárticas”
ASOC y sus aliados reclaman la prohibición de acceso a la zona de buques que utilicen combustibles pesados. Quieren además que se impongan mayores restricciones a las descargas de aguas servidas y aguas grises, y que se exija que todos los buques estén reforzados para superar las condiciones de hielo.
Tan atractivo resulta el Continente Blanco, que el turismo antártico se ha quintuplicado en los últimos 15 años.
Las cifras de la Asociación Internacional de Operadores de Turismo Antártico (IATTO), sugieren que 37.552 turistas visitaron la Antártida durante 2006-07. La mayoría lo hicieron por mar.
La IATTO llevará a cabo su próximo encuentro en abril, en Punta del Este, Uruguay.
ASOC expresó su preocupación porque muchos de los buques no están reforzados para navegar entre hielos. Esto aumenta la posibilidad de ocurrencia de accidentes serios, e incrementa los riesgos de un derrame de petróleo si el buque tiene problemas.
La organización ha documentado seis incidentes en poco más de un año, que acarrearon riesgos de contaminación, siendo el más notable la perforación del casco del “Explorer” – probablemente por acción de un bloque de hielo – que ocasionó el hundimiento de la nave y el despliegue de una misión internacional de rescate de los pasajeros y tripulantes.
La Antártida es el ambiente único de vida para unas cuantas variedades de pingüinos, y una importante base para otras como ciertas focas, además de un área vital de alimentación de ballenas.
En palabras de Vassili Papastavrou, biólogo de una ONG que apoya el reclamo, se trata de un ambiente “frágil, a veces hostil, pero abrumadoramente hermoso. En ningún otro lugar del mundo se puede encontrar un ambiente inalterado con tal abundancia de vida salvaje”.
La Antártida está altamente regulada por el Tratado Antártico, con sus varios protocolos y anexos.
Ellos prohíben la explotación de minerales, limitan el uso del continente a “fines pacíficos”, y requieren de los gobiernos de los países miembros el compromiso de proteger ese tan especial ambiente.
Sin embargo, el Tratado tiene sólo 46 miembros, y los gobiernos que estén de acuerdo con la exigencia de mayores regulaciones – incluido Gran Bretaña – tendrán que convencer a la membresía de la OMI, mucho más numerosa, de la necesidad de imponer mayores restricciones.
Según John Shears – miembro del instituto británico de investigaciones antárticas (BAS), y asesor de la delegación de ese país en las reuniones del sistema del Tratado Antártico -la exigencia de refuerzos para hielo, y la prohibición de utilizar combustibles pesados, tendrían considerable impacto sobre el negocio que se desarrolla actualmente en la región.
“Los buques de investigación del BAS están reforzados para la navegación en zonas de hielos, y usan gas oil marino, que en caso de derrame se evapora y dispersa rápidamente en el mar”, dijo el funcionario a BBC News.
“Un derrame de fuel oil pesado tendría un impacto ambiental más significativo debido a su coalescencia y persistencia en aguas frías, lo que dificulta enormemente la limpieza”
“Una prohibición como la sugerida afectará seguramente a algunos de los más grandes buques de cruceros”.
La reunión del MEPC, se extiende hasta el viernes.
(Fuentes: BBC/Mercopress)
03/04/08
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