Se le cayó el plan de refinanciación de AFIP y podrían embargarle todas las cuentas. Tampoco cumplió con la devolución de la prefinanciación de exportaciones que le dio la Provincia. Argumentan que si no es concursada entrará en cesación de pagos con riesgo de quiebra.
Se le cayó el plan de refinanciación de AFIP y podrían embargarle todas las cuentas. Tampoco cumplió con la devolución de la prefinanciación de exportaciones que le dio la Provincia. Argumentan que si no es concursada entrará en cesación de pagos con riesgo de quiebra.
La empresa pesquera Alpesca estaría trabajando contrarreloj en la presentación de un Concurso Preventivo haciendo uso de un instrumento que le permitiría evitar ingresar en una ‘cesación de pagos’, y de ese modo habilitar un registro de acreedores que deberán certificar sus créditos para que el juzgado comercial que intervenga, en el caso que este habilitara el inicio del proceso concursal, autorice el pago a partir del plan que exponga la compañía. Aunque el ‘fantasma Harengus’ vuelve a sobrevolar en Puerto Madryn, ya que esa emblemática pesquera transitó un camino bastante parecido al que hoy avanza Alpesca.
La endeblez económica y financiera de la empresa Alpesca es tal que no habría podido hacer frente al cumplimiento de pago de las cuotas del plan al que se había acogido ante la AFIP, en el marco de la línea de refinanciación de deudas que el organismo implementó durante este año, que determinaba facilidades de pago en hasta 120 cuotas, pero con cláusulas muy estrictas para los casos de incumplimiento hasta el punto de la posibilidad de embargo de los activos del contribuyente infractor.
En la faz productiva, Alpesca ha sido uno de los pocos casos que desaprovechó un excelente año de la pesquería de langostino: de sus tres barcos tangoneros, solo dos cumplieron poquísimas mareas, con cuyos ingresos ni siquiera pudieron ser invertidos en capital de trabajo, sino que se dispusieron para gastos corrientes. La temporada de langostino en aguas nacionales está en su fase final en este 2013, y el haber podido operar la flota congeladora tangonera le habría permitido llegar a fin de año con menores apremios y urgencias que las que hoy tiene.
En este contexto, resulta ocioso reiterar y profundizar sobre los sobresaltos comerciales, las operaciones de venta fracasadas y las vicisitudes judiciales en el fuero penal en las que se ha visto involucrado el presidente de la compañía.
En ese tormentoso transitar de los últimos meses, el gobierno provincial de Martín Buzzi había aceptado la proposición de que Alpesca le vendiera un porcentaje de su Cuota Individual Transferible de Captura de la especie merluza hubbsi, la cual el Estado provincial incorporaría a su Cupo Social. Y, por esa operación comercial el gobierno ofrecía pagarle 22 millones de pesos que serían administrados por un fideicomiso, con destino restringido al pago de obligaciones salariales y provisión de insumos para garantizar que el aparato productivo esté en operaciones.
En un hecho que no registra antecedentes, el Gobernador de Chubut le gestó presuntos compradores a la empresa privada y hasta obligó a los dueños a retrotraer una venta que ya habían hecho, en un proceso escandaloso que dejó muy mal parado a Buzzi por su errática intervención.
Posteriormente, la Provincia le ofreció 10 millones de pesos a Omar Segundo, en su carácter de presidente de Alpesca, en concepto de prefinanciación de exportaciones, monto que debía ser devuelto en dos tramos. El Estado Provincial liberó los fondos a través de un ente autárquico, incluso a pesar que los auditores del organismo observaron la operación por no reunir los requisitos ni las previsiones que exige la legislación de la administración pública.
Alpesca no habría podido cumplir aún, en los plazos previstos inicialmente, con la devolución de esos 10 millones de esos al erario público, y el tema amenaza en transformarse en otro escándalo para la Provincia.
No obstante, los propietarios de la firma mantienen la idea de desprenderse de la misma, y en ese marco se habría tomado la decisión, en el entorno cercano al dueño de Alpesca, para que se trabaje en la elaboración de una presentación solicitando formalmente ante un Juzgado Comercial el inicio del trámite.
El Concurso Preventivo es un remedio judicial establecido por la Ley 24.522, a los efectos de que tanto personas físicas como jurídicas puedan renegociar las deudas contraídas con sus acreedores en un plazo y forma que determine el juez que tome el expediente.
En el derecho comercial es considerado un esquema de prevención y reorganización con el fin de evitar la quiebra de ese sujeto jurídico, en este caso Alpesca, lo que presupone la insolvencia por parte del deudor para hacer frente a sus obligaciones, y ante el escenario de una mayor acumulación de deuda evitar la cesación de pagos.
Este procedimiento incluye, en primer lugar, que el deudor se presenta ante un juez comercial para pedir se analice su situación y considere la apertura del concurso preventivo. En la presentación la empresa expone el detalle de las causales y la situación patrimonial para cumplir los requisitos previstos en la ley 24.522. Posteriormente, el magistrado resuelve la apertura o no del mismo, y en caso de concederlo “la administración de su patrimonio lo mantiene la empresa” bajo la vigilancia de un síndico.
Una vez que se resuelva la apertura, los acreedores deben presentarse al síndico y piden ser tenidos en consideración. El síndico presenta el informe donde evalúa a cada acreedor y el juez hace un dictamen verificando este informe. Posteriormente se realiza un informe general, en el cual el síndico informa acerca de la situación de la empresa. Finalmente, hay un período de exclusividad en el que el deudor concurre privadamente a los acreedores involucrados en el concurso y negocia con cada uno de ellos. Con lo que, la empresa luego procede a levantar el concurso pagando las acreencias certificadas, claro está que cuando esto no ocurre, el paso siguiente es inexorablemente la quiebra.
La inminente convocatoria de Alpesca ya causa escozor en Puerto Madryn. O, es una alternativa para hacer pie y reflotar, o es el principio del naufragio.
Por Nelson Saldivia
07/11/13
REVISTA PUERTO

