Algunos peces demuestran ser más susceptibles a la captura que otros

Algunos peces demuestran ser más susceptibles a la captura que otros

Un grupo de científicos de la Universidad de Glasgow que investigan si la pesca de arrastre comercial está provocando cambios evolutivos en los peces descubrió que los peces que se encuentran en mejor estado físico son mejores para evitar su captura. Especulan que, con el tiempo, esto puede conducir a cambios fisiológicos en las futuras poblaciones de peces.


Un grupo de científicos de la Universidad de Glasgow que investigan si la pesca de arrastre comercial está provocando cambios evolutivos en los peces descubrió que los peces que se encuentran en mejor estado físico son mejores para evitar su captura. Especulan que, con el tiempo, esto puede conducir a cambios fisiológicos en las futuras poblaciones de peces.

“Hay mucha preocupación sobre cómo la sobrepesca está afectando la abundancia de peces salvajes, las consecuencias para la economía, el empleo y el ecosistema en su conjunto”, explica el Dr. Shaun Killen, del Instituto de Biodiversidad, Salud Animal y Medicina Comparada.

“Pero un aspecto que a menudo se pasa por alto es que la intensa presión de pesca puede causar cambios evolutivos que permanecerán en los peces que no son capturados”, agrega el científico.

Un estudio dirigido por el Dr. Killen, publicado en Proceedings of the Royal Society B, utilizó una simulación de la pesca de arrastre con pequeños peces salvajes para investigar dos preguntas clave acerca de la evolución inducida por la pesca.

Los investigadores querían saber si algunos individuos dentro de un cardumen de peces son más susceptibles que otros a ser capturados por redes de arrastre, y si así fuera, si la susceptibilidad está relacionada con diferencias individuales en el rendimiento de la natación y el metabolismo.

El equipo midió la capacidad para nadar, la tasa metabólica y los indicadores de la condición física aeróbica y anaeróbica de 43 ejemplares. A continuación, los peces fueron colocados en un tanque con una red de pesca de arrastre, donde se realizó una simulación varias veces para identificar a los individuos más susceptibles a la captura.

“Los peces que son sometidos a pesca de arrastre tratarán de nadar a un ritmo constante por delante de la boca de la red todo el tiempo que puedan, pero algunos se cansarán y terminarán cayendo en la red”, explica el Dr. Killen.

Al respecto, detalla que los peces que escapan de las redes de arrastre son los que pueden impulsarse por delante de ellas o moverse a su alrededor, y el punto fundamental es saber si los que escapan tienen una condición fisiológica o de conducta diferente a la de lo que son capturados. También destaca que la mayoría de los buques arrastreros viajan aproximadamente a misma velocidad que el límite superior de la velocidad de nado de las especies que persiguen.

“Aunque las redes de arrastre pueden estar en el agua en cualquier lugar entre 10 minutos y varias horas, que los peces entren o no en general se decide en unos pocos minutos, cuando terminan en la boca de la red”, apunta el científico.

Los resultados de la simulación revelaron que algunos peces eran de hecho más susceptibles a ser atrapados que otros, y esto estaba fuertemente relacionado con su capacidad anaeróbica (la capacidad de participar en cortos periodos de intensa actividad física que requieren más oxígeno del que disponen sólo para respirar).

La velocidad máxima de natación aeróbica también fue correlacionada negativamente con la vulnerabilidad a la pesca de arrastre. La tasa metabólica -un indicador de la cantidad de energía que un animal necesita para vivir- fue más alta entre los peces menos vulnerables a la pesca de arrastre, pero esta relación probablemente surgió a través de correlaciones con la capacidad anaeróbica.

“Los seres humanos son depredadores eficaces, y la captura selectiva de animales por los humanos probablemente representa uno de los motores más fuertes del cambio evolutivo de las poblaciones de animales salvajes. La caza y la pesca son procesos selectivos que a menudo eliminan a individuos que, en circunstancias normales, podrían tener el mayor potencial reproductivo. La evidencia disponible sugiere que la captura selectiva puede conducir a cambios genéticos en las poblaciones salvajes para rasgos específicos”, explica el Dr. Killen.

“Mediante una simulación de la pesca de arrastre, nuestro estudio proporciona la primera evidencia de que los peces que nadan mejor, y los que tienen mayores tasas metabólicas, son los que tienen más probabilidades de escapar de la captura. Con el tiempo, la eliminación selectiva de los peces que no son buenos nadadores puede llegar a alterar la composición fisiológica fundamental de las poblaciones posteriores que evitan la captura por la pesca”, concluye.

Los investigadores ahora quieren estudiar peces en la naturaleza para ver si obtienen los mismos resultados. (Fis.com
07/08/15

 

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