Acuicultura: «Siembra de peces» en San Vicente y Chascomús

Una industria en crecimiento que se abre camino entre la agricultura y la ganadería.

Una industria en crecimiento que se abre camino entre la agricultura y la ganadería.

Localmente poco conocida y mundialmente consolidada, en su definición más amplia, a la acuicultura se la conoce como el conjunto de actividades encaminadas al cultivo de especies acuáticas, vegetales y animales. Desde las Naciones Unidas, afirman que esta industria podría terminar con la hambruna del mundo. Chascomús y San Vicente, son dos ejemplos cercanos, que con éxito adhirieron a esta actividad.

En San Vicente -a 32 km de La Plata-, en 1993 se fundó la primera escuela del país dedicada a la formación de productores en acuicultura. Eduardo Catania, su director y fundador, junto a su familia, llevan adelante un proyecto como productores acuícolas llamado: «Granja Acuática Agua Dulce».

El establecimiento se dedica a la «siembra» de: Trucha, Tilapia, Langosta Australiana, Salmón Siberiano, Carpa Húngara, Carpa Koy y Carpa Cabezona. Su producción está destinada a abastecer restaurantes porteños que compran el kilo de pescado a 40 pesos promedio. Eligen animales de 400 grs.-la medida justa del plato-, que para criarlos se tardan seis meses. La Granja, en el último año, vendió diez toneladas de Trucha y diez toneladas de Tilapia.

El director explicó que para desarrollar la acuicultura «se necesita contar con temperaturas óptimas, abastecimiento de agua en suficiente caudal y calidad física y química, que constituirán los parámetros determinantes para el cultivo de la especie seleccionada. La semilla brotó, pero ahora falta que crezca», subrayó Catania.

Desde su escuela se brinda capacitación y asesoramiento para distintos proyectos. «La inversión inicial para implementar esta actividad es baja, 107 mil pesos, y la recuperación se da a corto plazo durante la primera cosecha que se logra a los seis meses».

LA EXPERIENCIA CHASCOMUS

En Chascomús a comienzos de 1904, cuando un técnico norteamericano comprobó la posibilidad de obtener huevos de pejerrey mediante la fecundación artificial de ovocitos con esperma de pejerrey, inauguró la piscicultura argentina (actividad únicamente dedicada a la cría de peces).

El 7 de noviembre de 1943 se inauguró la Estación de Piscicultura de Chascomús (EHCh), que hoy depende del ministerio de Asuntos Agrarios y Producción de la provincia de Buenos Aires. Diez años después se obtuvieron los primeros datos sobre el número de huevos incubados.

Actualmente se mantienen stocks de reproductores de pejerrey en cautiverio de diferentes orígenes: Laguna Salada Grande (Gral. Madariaga), Laguna Chasicó (Villarino) y Laguna de Gómez (Junín).

VENTAJAS DE LA ACUICULTURA

La producción se efectúa en forma controlada, obteniéndose productos de mayor calidad, con posibles cosechas parciales y una llegada continua al mercado, lográndose un aprovechamiento sustentable y económicamente apto para el productor.

Las instalaciones necesarias para su implementación pueden ser construidas en suelos no aptos para la agricultura, dando uso productivo a las tierras marginales.

Los peces, por ser animales de «sangre fría», no gastan energía en mantener la temperatura de su cuerpo relativamente alta como los pollos, los cerdos y el ganado. Por lo tanto, la cantidad de energía necesaria para producir un kilogramo de pez es menor que la cantidad requerida para producir un kilogramo de un animal terrestre.

El pescado es una fuente de proteína de alta calidad y por lo tanto alto valor nutricional, similar al pollo y superior a la carne roja. En los últimos años varios estudios han demostrado que las dietas a base de pescado reducen los niveles de colesterol en la sangre.

«PARA NOSOTROS ES EL FUTURO»

Pablo Loubet, Director Provincial de Pesca del Ministerio de Asuntos Agrarios y Producción explicó que el 85% del pescado que se produce en Argentina se exporta, y «hoy el 48% de pescado que consume el mundo proviene de la acuicultura. China es quien aporta el 80% de esa producción». Reconoció que Brasil y Chile son las experiencias latinoamericanas más importantes. «Para nosotros es el futuro, en otros países es el hoy».

Los dos países más populosos, China y la India, son también los grandes productores con 43,3 millones de toneladas y 2,9 millones de toneladas, respectivamente. «A menudo se concibe la acuicultura como una gran industria de exportación», dijo Rohana Subasinghe, oficial superior de Pesca, de la FAO, y Secretario del Subcomité.

Según los cálculos de la Naciones Unidas, el número de personas que pasan hambre en el mundo aumentó a 852 millones entre los años 2000 y 2002, es decir, un incremento de 18 millones de personas desde mediados de los años 90, los costos humanos y económicos del hambre no dejarán de aumentar si no se revierte esta tendencia. El desarrollo innovador de la acuicultura abre un nuevo capítulo en la lucha contra el hambre.

Por MANUEL DOMINGUEZ

06/04/08
EL DIA

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