Activista niega ser pirata por defender a las ballenas (EEUU)

Activista niega ser pirata por defender a las ballenas (EEUU)

Un activista prófugo conocido por atacar barcos balleneros japoneses en la Antártida insistió el miércoles en que no son piratas, en declaraciones ante una corte federal estadounidense que está sopesando si él y la organización que fundó deben ser declarados en desacato.


Un activista prófugo conocido por atacar barcos balleneros japoneses en la Antártida insistió el miércoles en que no son piratas, en declaraciones ante una corte federal estadounidense que está sopesando si él y la organización que fundó deben ser declarados en desacato.

Paul Watson, fundador de la Sociedad Ambientalista Sea Shepherd, subió al estrado de los testigos en un juzgado en Seattle. Los balleneros japoneses lo acusan de violar una orden judicial que le exige dejar en paz a los pescadores de ballenas.

“No nos importa cómo nos llame la gente”, declaró Watson, respondiendo a un fallo anterior de una corte que dijo que los activistas eran “piratas”.

“No somos piratas. Protestar contra la actividad ilegal no es piratería”, manifestó.

El activista de 62 años, de barba blanca, describió su historia como defensor del medio ambiente, y dijo que pasó el último año en el mar. Huyó de Alemania en 2012 después de ser arrestado a petición del gobierno de Costa Rica, mientras que Japón sigue buscando su aprehensión por interferir con un buque ballenero en 2010.

“En el último año ha habido mucha negociación en diferentes niveles que me permitió llegar a tierra”, declaró en respuesta a una pregunta que le hizo su abogado. Watson no dio más detalles y no quedó claro si todavía podría ser arrestado.

El caso es parte de una prolongada batalla entre los activistas y la flota ballenera de Japón, la cual mata hasta 1.000 cetáceos al año, con el permiso de la Comisión Ballenera Internacional. El país asiático tiene permitido cazar a los animales siempre y cuando sea con fines de investigación y no comerciales; sin embargo, la carne que no se estudia se vende como alimento en Japón. Los críticos dicen que ese es el verdadero propósito de la caza, lo cual ellos ven como ilegal.

Durante años, Sea Shepherd realizó campañas contra la caza de ballenas en el Océano Antártico.

Los activistas lanzan bombas ácidas y de humo a los pescadores y arrojan cuerdas en el agua para dañar las hélices. Aseguran que así han salvado a miles de cetáceos.

En diciembre, la Corte de Apelaciones del Noveno Circuito ordenó a la organización, a Watson y a cualquiera que actúe “en concierto” mantenerse a 450 metros (500 yardas) de distancia de los barcos pesqueros. Los balleneros japoneses aseguran que la organización violó la orden 10 veces este año, pero Sea Shepherd lo niega.

La audiencia del miércoles en Seattle, que comenzó la semana pasada, busca en parte determinar si la organización hermana de Sea Shepherd en Australia protestó junto con ésta.

Por Gene Johnson (Associated Press)
07/11/13

EL NUEVO HERALD

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