(FNM) Brasil. En 2010, el presidente Lula inauguró la principal obra hidroviaria del país: las esclusas de la hidroeléctrica de Tucuruí, en el Río Tocantins. Ocurre que, cerca de allí, existe un conjunto rocoso llamado Pedral do Lourenço, que impide el paso de barcos, con excepción de pequeñas unidades.
(FNM) Brasil. En 2010, el presidente Lula inauguró la principal obra hidroviaria del país: las esclusas de la hidroeléctrica de Tucuruí, en el Río Tocantins. Ocurre que, cerca de allí, existe un conjunto rocoso llamado Pedral do Lourenço, que impide el paso de barcos, con excepción de pequeñas unidades.
En 2011, primer año de gestión de la presidenta Dilma, existió una previsión presupuestaria para eliminar el obstáculo, pero no pasó nada.
Posteriormente, el gobierno deslizó que la obra sería hecha por Vale, lo que resultaría errado, dado que el tema no es función de dicha empresa privada.
El asunto quedó en “baño maría” hasta ahora, cuando el director general del
Departamento Nacional de Infraestructura de Transporte (Dnit), general Jorge Ernesto Pinto Fraxe, anunció que se extraerán las rocas.
El funcionario garantizó que el pliego saldrá en noviembre y que la obra será realizada rápidamente a través de un sistema menos burocrático, que el Régimen Diferenciado de Contrataciones (RDC).
La apertura del paso resulta fundamental para la salida de la producción agrícola. ¿Se producirá el milagro?, se pregunta Sergio Barreto Motta columnista del Monitor Mercantil. (Portos e navios)
24/10/13
FUNDACIÓN NUESTROMAR

