La piedra fundamental de la iglesia Exaltación de la Cruz.
La piedra fundamental de la iglesia Exaltación de la Cruz.
Eran los últimos días del mes de noviembre de 1885 cuando desembarcaron en Cañadón Misioneros los primeros Salesianos en lo que era entonces la capital del Territorio Nacional de Santa Cruz, traídos por su gobernador, el sargento mayor Carlos María Moyano.
Primero llegaron el padre Angel Savio y el coadjutor Pedro Fossati, sumándose más tarde el padre José María Beauvoir, nombrado vicario del territorio y quien fuera el primer maestro.
Luego de una eficaz labor de apostolado entre los indios y de haber celebrado en Misioneros el primer bautizo de una niña blanca, Enriqueta Tourville, y la primera unión matrimonial, la de Margarita Mansilla con Maximiliano Clemente, la labor de los Salesianos en la zona se desvanece con el traslado a Río Gallegos de la capital del territorio, realizado por Ramón Lista, con quien luego el padre Beauvoir tiene problemas que derivan en la prohibición de éste al padre Beauvoir para ejercer el magisterio.
Recién el 15 de mayo de 1904 se reanuda la labor Salesiana en Puerto Santa Cruz con la llegada desde Punta Arenas en el vapor “Lovart” del prefecto apostólico monseñor Fagnano, el padre Ludovico Dabrowsky, quien sería el director, el coadjutor Benjamín Motter y las hermanas María Gutiérrez, directora; Margarita Alvarez y Adela Alarcón.
En 1908 y siendo director el padre José Crema, se inicia la construcción de la nueva iglesia parroquial según los planos del arquitecto, el padre Juan Bernabé.
Veamos lo que escribe en las crónicas salesianas del colegio el padre Crema: Agosto 1908 “27-Con el vapor Patagonia llega (desde Punta Arenas) el Padre Bernabé, el Hermano Ferrando y cinco trabajadores para dar principio a los trabajos de la iglesia.
28-Se da principio a los trabajos de la iglesia”. Varios de los trabajadores, de origen Croata, se quedaron a vivir en Puerto Santa Cruz. Fueron Don José Stambuck, Mateo Peric (uno de los fundadores en 1911 del Club Sportivo), y sus cuñados Gregorio y Juan Domjan, quienes posteriormente se radican en Puerto San Julián.
Trabajando bajo la dirección del maestro salesiano Faustino Minicci, quien hornea los ladrillos en un patio adyacente a la iglesia y cuya primera horneada se malogra, siendo aprovechada por el mismo Minicci, el que armando un plano inclinado desde el patio hasta la excavación de la torre, con paciencia de hormiga, la arroja en la misma para consolidar la base.
Hecho este comentario sigamos con las crónicas salesianas: “Septiembre 6 – Con el vapor “Patagonia” (en otro escrito dice vapor “Camarones”) llega Monseñor Fagnano.
14 Setiembre 1908 – Día memorable. Hoy Monseñor José Fagnano, Prefecto Apostólico, bendijo y colocó la primera piedra de la Capilla de esta población. Asistieron al acto las autoridades del pueblo y gran parte de la población, la que tomó parte celebrando este día como un día de fiesta”.
En un resumen de la construcción de la Iglesia leemos: “El 14 de Septiembre Monseñor José Fagnano bendijo y se colocó la primera piedra bajo el pilar de la boca del presbiterio cerca del altar del Sagrado Corazón de Jesús”.
En una transcripción de escritos de monseñor Fagnano este narra: “Set. 14-Misa cantada. Canto gregoriano por las niñas.
Sermón de la Exaltación de la Santa Cruz. Muy concurrido, llena la capilla (de las hermanas). A la tarde bendición de la primera piedra. El pueblo cerró sus casas y concurrieron a la función. Padrinos: El gobernador representado por el Comisario y Juez, Arregui, Pastor, Verdún. Madrinas: Magdalena E. de Ezcurra representada por la Directora del Colegio y las señoras de los padrinos.
Asado a los trabajadores: tres corderos. El señor Braghenti regaló 6 globos que se elevaron”.
He querido reflejar fielmente los hechos acaecidos hace ya cien años como un homenaje al esfuerzo pionero de la Congregación Salesiana, a la que tanto debemos agradecer generaciones de santacruceños que pasamos por sus filas. Queda aún pendiente el homenaje de mi pueblo, Puerto Santa Cruz, en este año centenario, para aquellos salesianos que durante más de setenta años llevaron a nuestro espíritu las palabras del Señor, a nuestra mente los conocimientos y a nuestro corazón el amor a la Patria, a la que adoptaron como suya, los que vinieron de la lejana Europa.
15/09/08
LA OPINIÓN AUSTRAL
