(FNM) El 22 de enero de 1930 frente a la ciudad de Ushuaia en el Canal de Beagle, se produjo un terrible accidente náutico: el buque de pasajeros Monte Cervantes varó contra unas rocas y se hundió. El capitán fue la única víctima fatal. (FNM) El 22 de enero de 1930 frente a la ciudad de Ushuaia en el Canal de Beagle, se produjo un terrible accidente náutico: el buque de pasajeros Monte Cervantes varó contra unas rocas y se hundió. El capitán fue la única víctima fatal.El Monte Cervantes, de naviera alemana Hamburg Süd, tripulado con 350 hombres y mujeres, y 1200 pasajeros a bordo, varó contra unas rocas sumergidas, cerca de los islotes Bridges y quedó encallado próximo al faro Les Eclaireurs. A pesar del tiempo transcurrido, las distancias y las grandes diferencias entre el Cervantes y el Costa Concordia, hay algunos puntos de coincidencia y otros absolutamente opuestos sorprendentes. Por una parte, coincidencia en el lujo y la suntuosidad del barco, y también las dramáticas situaciones que se vivieron durante el hundimiento, a la vista de la ciudad de Ushuaia. La gran diferencia es que en el Monte Cervantes hubo una sola víctima, el Capitán El “Monte Cervantes” El Monte Cervantes era un crucero de 160 metros de eslora, que hacía la ruta Buenos Aires, Puerto Madryn (Chubut), Punta Arenas (Chile), Ushuaia, Buenos Aires, bajo bandera alemana y como ya mencionamos, pertenecía a la Compañía Hamburg Süd Americana. Habiendo zarpado ese mismo 22 de enero de 1930 de Ushuaia, varó contra unas rocas sumergidas (probablemente las “Pan de Indio”, cerca de los islotes Les Eclaireurs), a las 9PM. Se abrió un rumbo a proa y el barco comenzó a inundarse. Después de analizar la situación y ante el inminente peligro de hundimiento, su capitán Theodor Dreyer, ordenó evacuar el barco. Él permaneció a bordo con unos pocos integrantes de su tripulación. Todos los pasajeros fueron salvados, junto con algunas de sus pertenencias. Foto gentileza de Histarmar. El Cervantes permaneció a flote por veinticuatro horas más, y luego, durante la bajamar, dio una vuelta campana, produciendo la única víctima del accidente: su capitán. El crucero permaneció parcialmente sumergido y fijo a algunas rocas por su popa. El naufragio fue asistido por el buque argentino VICENTE FIDEL LOPEZ de la Armada Nacional, el cual además de remolcar hasta Ushuaia los botes del Monte Cervantes con el pasaje, que se había puesto a salvo, intentó desembarrancar el buque sin éxito, con la ayuda de buques de guerra argentinos( Tres avisos de la Armada despachados para ese evento). El día 23 de enero de 1929 el buque dio la vuelta, pereció su capitán DREYER, muchas fueron las historias y comentarios que dio lugar este naufragio, años después una empresa italiana lo reflotó y en el curso de su remolque, se hundió de nuevo para siempre. Imagen de Wikipedia. Vapor Vicente Fidel López, de la Armada Nacional (Foto gentileza de Histarmar) El pasaje fue rescatado por el otro buque de la compañía MONTE SARMIENTO, desembarcándolos en puertos argentinos. Para quien quiera ampliar la información establecemos un vínculo con el Boletín del Centro Naval para llegar al excelente artículo escrito por el Capitán de Navío y de Ultramar Ricardo Hermelo. 20/01/12 NUESTROMAR



