Todos los años, mayo se inicia en casi todos los países del mundo con la conmemoración del Día del Trabajo y por extensión el Día de los Trabajadores, evocando los terribles hechos que ocurrieron en Chicago el 1º de mayo de 1886 cuando un grupo de trabajadores organizaron una manifestación popular en reclamo de la jornada laboral de ocho horas que fue brutalmente reprimida.
Todos los años, mayo se inicia en casi todos los países del mundo con la conmemoración del Día del Trabajo y por extensión el Día de los Trabajadores, evocando los terribles hechos que ocurrieron en Chicago el 1º de mayo de 1886 cuando un grupo de trabajadores organizaron una manifestación popular en reclamo de la jornada laboral de ocho horas que fue brutalmente reprimida.
Acusados de un atentado que nunca se probó y luego de un proceso judicial plagado de irregularidades se condenó a varios dirigentes anarquistas. Cuatro de ellos fueron ahorcados, uno se suicidó en la cárcel, otros fueron condenados a prisión perpetua.
Pasaron 121 años de aquellos crímenes y el sentido de lucha y reivindicación de los derechos de los trabajadores ha tomado otros rumbos pero el objetivo sigue siendo el mismo lograr la dignificación del trabajo y el goce pleno de los derechos laborales y sociales.
En nuestro país muchos primeros de mayo fueron elegidos por los trabajadores para desafiar el poder de las dictaduras o para reclamar se hagan realidad los derechos que la Constitución Nacional reconoce en el actual artículo 14 bis. Siempre vale recordar la amplia tutela legal que tiene el trabajo y las organizaciones gremiales argentinas, verdadero resguardo contra los abusos. Afortunadamente parece que quedaron atrás las épocas en las que el discurso neoliberal de moda propugnaba “flexibilizaciones”, para esconder la desindustrialización del país, la precarización del trabajo y la desocupación.
Hoy, el crecimiento económico sostenido debe servir para sentar las bases definitivas de un país más justo, disminuir las aún escandalosas brechas sociales y lograr una distribución equitativa de la riqueza entre sus habitantes y regiones.
Para ello, asegurar el acceso a empleos dignos y de calidad es una condición insustituible. De nada sirve que las leyes garanticen condiciones dignas y equitativas de labor, jornada limitada, descanso y vacaciones pagados, retribución justa, salario mínimo vital móvil, igual remuneración por igual tarea, participación en las ganancias de las empresas, con control de la producción y colaboración en la dirección, protección contra el despido arbitrario, estabilidad del empleado público y organización sindical libre y democrática, si no hay trabajo para todos o si se desvía la mirada frente al trabajo en negro o el mal llamado trabajo infantil, porque simplemente es una forma de esclavizar.
Este 1º de mayo, con crecimiento económico, recuperación del empleo y de los salarios, también debe ser una jornada de reivindicación y de lucha enfocada a rescatar los valores de la solidaridad, de la convivencia, de la justicia, del apego a las leyes y de la equidad.
La historia nos enseña que las conquistas de los trabajadores pueden no ser perdurables si no van acompañadas de la decisión del conjunto de la sociedad de construir un futuro mejor para nuestros hijos, pero también para nosotros. P&P se suma a las celebraciones por el Día de los Trabajadores, particularmente a las de los trabajadores pesqueros, marítimos, portuarios y navales, que con su esfuerzo, en actividades reconocidas entre las más duras, hacen todos los días un poco más grande a nuestro país.
30/04/07
PESCA & PUERTOS
