El 9 de mayo de 1899 fueron disparadas, por primera vez, granadas de 250 kilos desde la III Batería.
El 9 de mayo de 1899 fueron disparadas, por primera vez, granadas de 250 kilos desde la III Batería.
El 9 de mayo se conmemora un nuevo aniversario de la Base de Infantería de Marina Baterías. Fue en ese día de 1899 cuando fueron disparadas desde la III Batería granadas de 250 kilos por sus cuatro cañones, bajo la dirección de Félix Dufourq y el teniente coronel Carlos Mallo.
Desde ese día la Artillería de Costa, hoy Infantería de Marina, quedó incorporada a las actividades de Punta Sin Nombre, trasladándose definitivamente un año después, siempre bajo el mando del teniente Mallo, su primer comandante.
Oficialmente, las cinco baterías fueron inauguradas por el presidente Julio A. Roca durante la Gran Revista Naval desarrollada los días 17 y 18 de mayo de 1901.
Las baterías.
El sistema defensivo costero del Puerto Militar consistió en la construcción de cinco fortificaciones, denominadas baterías, distantes a 14 kilómetros al este de aquél.
Numeradas III, IV, V, VI y VII, abarcaban una longitud aproximada de 11 kilómetros de costa. Los cañones fueron adquiridos en 1889, a un valor de un millón de pesos, y fueron depositados en el arsenal de Zárate a la espera de la construcción de las baterías.
En el proyecto original estaba contemplada la construcción de más baterías, que no llegaron a concretarse debido a los recortes presupuestarios que sufrió la obra.
Su construcción.
Al momento de iniciarse las obras del complejo naval los planos generales y ubicación de las baterías estuvieron a cargo del ingeniero mayor de Artillería de Costas J. B. Villavecchia, bajo la dirección general del ingeniero Luiggi.
La obra le fue adjudicada a la empresa constructora holandesa Dirks, Dates & Van Hattem. De todos los trabajos que comprendían el proyecto general, los llevados a cabo en Punta Sin Nombre eran los que revestían mayor confidencialidad, en el marco de un clima de tensión y amenaza bélica por causa del conflicto internacional existente con Chile.
La construcción y montaje de los cañones fue, sencillamente, una obra titánica pues a la precariedad de medios y herramientas debió sumársele las grandes distancias y la desolación del terreno medanoso.
Al principio el traslado de las piedras para el revestimiento de las casamatas como así también los cañones se hizo con carretones tirados por cinco yuntas de bueyes, tarea que demandaba varios días dado que en oportunidades lograban avanzar hasta dos kilómetros por día.
Los bloques de piedra se traían desde Sierra de la Ventana, mientras que las piezas de artillería eran recogidas en Grünbein, donde las dejaba el ferrocarril. Con la habilitación del llamado ramal estratégico, en agosto de 1898, los trabajos pudieron adquirir mayor vigor.
La forestación.
La zona donde estaban ubicadas las baterías era poco menos que inhabitable por la gran cantidad de arena de los médanos que volaba en los días de viento. Esto no era solamente incómodo sino que ocasionaba serios inconvenientes de salud entre los operarios, quienes recurrentemente sufrían afecciones en los ojos.
El teniente coronel Angel Allaria, entonces jefe del Cuerpo de Artillería de Costas, encaró un ambicioso proyecto de forestación, desarrollado a la par que se materializaba la construcción de las fortificaciones.
Dadas las características de la zona, esta operación era poco menos que vital, ya que los árboles dotaban de reparo a los fuertes vientos, sombra en el verano y actuaban como regulador térmico y purificador del aire.
En la memoria de 1900 se informaba: "Se han hecho ensayos de plantaciones que comprueban que en las regiones de Punta Sin Nombre deben ponerse sauces y álamos en las hondonadas y en todo el resto de la zona, exceptuándose los médanos vivos, pinos, eucaliptos y tamariscos. Con este fin se hará un vivero de 150.000 pinos y 50.000 eucaliptos con las 200.000 macetas que debe mandar la Intendencia".
Las Baterías hoy.
Durante 50 años más los cañones emplazados a lo largo de la costa norte de la bahía continuaron defendiendo la entrada de la Base Naval, permaneciendo activas y listas a entrar en acción, hasta 1949 en que se llamaron al definitivo descanso.
Razones de orden estratégico marcaron el final de su acción: el sistema de grandes cañones fijos resultó obsoleto frente a los nuevos paradigmas de defensa surgidos a partir de la Segunda Guerra Mundial.
El 28 de octubre de ese año se realizó el último ejercicio de tiro con la IV Batería. En la actualidad es la única que conserva todos sus cañones y pertrechos, y fue declarada en 1961 Monumento Histórico Nacional por decreto del Poder Ejecutivo Nacional Nº 10525.
Fuente: Licenciado Gustavo Chalier, Archivo Histórico Municipal.
08/05/11
LA NUEVA PROVINCIA
