Zarpó el Aviso A.R.A. Alférez Sobral rumbo a Mar del Plata

Zarpó el Aviso A.R.A. Alférez Sobral rumbo a Mar del Plata

Desde Ushuaia para cambiar de apostadero.

Desde Ushuaia para cambiar de apostadero.

Este martes en el Muelle Militar Augusto Lasserre de la Base Naval Almirante Berisso, se llevó a cabo el acto de zarpada del Aviso A.R.A. “Alférez Sobral”. La ceremonia fue presidida por el Comandante del Área Naval Austral, Contralmirante (VGM) Daniel Alberto Enrique Martin, acompañado por el comandante de la unidad naval, Capitán de Fragata Alejandro Lucio José López. Participó la gobernadora Fabiana Ríos.

“Nos toca en el día de hoy despedir a una Unidad Naval, la que luego de muchos años de verla transitar por nuestras aguas nos deja en busca de otros horizontes más cálidos. Casi cuando esta hermosa Tierra del Fuego iniciaba sus primeros pasos como provincia, un 20 de febrero de 1993 llegaba a nuestra querida ciudad el Aviso de la Armada Argentina “Alférez Sobral” para cumplir una infinidad de funciones, y este día, casi 17 años después zarpará definitivamente, a la Base Naval Mar del Plata”, aseveró el Contraalmirante Martin.

El Contralmirante Martin explicó por que el Aviso Sobral, veterano de la Guerra de Malvinas, “es un buque que se desempeñó 17 años desplegando una intensa labor”, participando de operativos de rescate, patrullaje de costas, apoyo logístico y actividades conjuntas con la República de Chile.

Adelantó que el Aviso Sobral “se le realizará una reparación en Puerto Belgrano y luego se incorporará a la División de Patrullado Marítimo de Mar del Plata” y que en su reemplazo llegará el Aviso Gurruchaga “que estará arribando a Tierra del Fuego en los próximos meses”.

Del acto participaron la gobernadora de la Provincia, Lic. María Fabiana Ríos, el presidente del Superior Tribunal de Justicia, Dr. Gonzalo Sagastume, el presidente del Concejo Deliberante, concejal Damián de Marco, representantes de las fuerzas armadas y de seguridad, como así también invitados especiales y familiares de la tripulación.

“Es un honor para mí conducir hoy esta unidad hasta su nuevo apostadero, la ciudad de Mar del Plata. Este es un pequeño paso para una unidad de la Armada pero un gran paso para la República Argentina, ya que contará la ciudad de Ushuaia, puerta de entrada a la Antártida, con un buque como el Aviso ARA “Francisco de Gurruchaga”, con una capacidad antártica significativamente mayor a la de este buque”, expresó por su parte el comandante del Aviso Sobral.

Además agregó que “la Armada Argentina tiene una responsabilidad, ante el país y ante el mundo, asignada por ley 22.445, que es la Búsqueda y el Rescate de personas y embarcaciones en el Atlántico Sur, incluyendo las aguas antárticas. Y si hoy la actividad antártica es lo que es, se lo debe entre otras cosas, a la seriedad con que esta responsabilidad es ejercida y muestra de ello son los innumerables rescates llevados a cabo. La Armada inició el desarrollo de la ciudad de Ushuaia allá por 1884, con el Comodoro de Marina Augusto Lasserre y hoy 125 años después, sigue firme en estas latitudes no solo con sus buques, sino con los hombres y mujeres que en estos momentos están tripulando los puestos de la Isla de los Estados, Bahía Suceso, Islas Becasses y Puerto Almanza”.

Para finalizar, López expresó “por último, y antes de zarpar, este heroico buque despide a esta querida ciudad que nos contuvo 17 años, agradeciéndole todo el apoyo brindado por militares y civiles de todos los ámbitos, que han visto en el aviso ARA ‘Alférez Sobral’ un fueguino más”.

El ataque contra el ARA “Alférez Sobral” (*)
El 27 de marzo de 1982, el aviso ARA A-9 “Alférez Sobral” parte desde Puerto Belgrano hacia el Sur, hasta ese momento ninguno de sus tripulantes había sido informado de su misión, por lo que asumían que se trataba de una misión de rutina. El buque llega a Río Gallegos donde debía esperar órdenes, siendo sorprendidos por la noticia de la recuperación de Malvinas el día 2 de abril.

El buque zarpa poco después y, tras reabastecerse en Puerto Deseado, su capitán recibe nuevas órdenes, debía iniciar misiones de patrulla, rescate y salvamento en conjunto con su gemelo, el ARA A-10 “Comodoro Somellera”. Inicialmente recibió la orden de actuar al Sudoeste de Malvinas, poco después se cambió su área de patrulla hacia el Noroeste. Por su lado, el “Comodoro Somellera” debería mantener su área de patrulla al Sudoeste de Malvinas.

El 1 de mayo, para cuando los británicos iniciaron la guerra abierta con el bombardeo a Puerto Argentino, el aviso “Alférez Sobral” se encontraba justo al Noroeste de las islas Malvinas, recibiendo entonces la orden de auxiliar a los tripulantes de un bombardero “Canberra” B.Mk.62 de la Fuerza Aérea Argentina que había sido derribado por cazas “Sea Harrier” británicos dentro de la “Zona de Exclusión Total” (ZET) de 100 millas, la cual los británicos hicieron efectiva unos pocos días antes.

Ante la situación, el comandante del buque, el capitán de corbeta (CC) Sergio Gómez Roca puso proa hacia la zona de búsqueda. El CC Gómez Roca sabía muy bien los riesgos que asumía él y su tripulación al ingresar a la ZET británica. El buque tenía una tripulación de 60 hombres, incluyendo personal de buceo para tareas de salvamento. Su armamento estaba compuesto por un cañón de 40 mm y dos cañones de 20 mm, mientras que su electrónica era mínima, por lo que la posibilidad de hacer frente a cualquier amenaza británica era prácticamente nula.

Sin embargo, su función primordial era la de búsqueda y rescate (SAR) y es de esta manera que el buque se mantuvo navegando todo el 1 de mayo, aún con una mar gruesa debido a la tempestad que azotaba al Atlántico Sur ese día.

El aviso ingresa al área de rescate
Tras navegar toda la noche, el 2 de mayo, el buque llega a la zona donde debería iniciar las misiones de búsqueda y rescate de la tripulación del bombardero argentino. Sin embargo, por la tarde la tripulación es informada de la amarga noticia del día: el crucero “General Belgrano” había sido torpedeado. El dolor de los tripulantes del pequeño aviso se hizo notar, sin embargo debían seguir con su misión, y así lo hicieron.

Aproximadamente a las 2200 horas, el aviso ingresa a la zona donde debería iniciar la búsqueda y el rescate de la tripulación del bombardero Canberra derribado por los británicos. Sin embargo, en la zona se encontraba de patrulla un helicóptero británico, era un Sea King HAS.Mk.5, matrícula ZA129 perteneciente al 826 Naval Air Squadron, que los había descubierto e intentaba identificar al pequeño buque.

Durante su aproximación, el personal de guardia es informado por un señalero sobre la presencia de un helicóptero, el cual es rápidamente identificado, pese a la oscuridad, como un Sea King. Rápidamente se da la alarma, el peligro era evidente, el CC Gómez Roca ordenó que tomaran sus puestos de combate, pronto el cañón de 40 mm de proa y los dos de 20 mm, ubicados uno a cada banda detrás del puente de mando, se alistaron para hacer frente a un eventual ataque. Paralelamente, el capitán dio la orden de retirarse rápidamente del lugar, aunque la situación no era para nada favorable para el buque, el estado del mar y las prestaciones del aviso hacían imposible superar los 10 nudos de velocidad (18 Km./h), de noche, sin sistemas de detección o dirección de tiro y con armamento ligero sus posibilidades de hacer frente a un ataque eran mínimas.

Se inicia el ataque
Mientras el pequeño buque iniciaba el zafarrancho de combate, el helicóptero británico solicitó refuerzos, de inmediato dos helicópteros Lynx HAS.Mk.2, cada uno equipado con dos misiles ligeros antibuques Sea Skua, fueron despachados desde los destructores HMS “Coventry” y HMS “Glasgow”. Durante el vuelo, el aparato del “Coventry” sufrió fallas en sus comunicaciones UHF y se mantuvo en espera, mientras que el Lynx del “Coventry” fue guiado por el Sea King, que mantenía contacto de radar con el aviso argentino.

A las 0020 horas, aproximadamente, el Lynx HAS.Mk.2 pronto enganchó el blanco con su radar y se acercó hasta unas ocho millas de distancia (15 Km.), de inmediato disparó sus dos misiles en rápida sucesión.

Con una tensión evidente y a la espera de cualquier señal, el CC Gómez Roca se encontraba en el puente de mando junto con el teniente de navío (TN) Sergio Bazán cuando son informados de un avistamiento de luces por la banda de estribor. El puente de señales había informado del suceso y pronto se comprobó que no se trataba de bengalas.

Eran misiles que se dirigían al buque, en pocos segundos el primero de ellos impactó en la bote salvavidas, mientras que un segundo misil pasó por encima a escasos metros, tanto que el artillero de babor comenzó a disparar su cañón de 20 mm contra el objeto suponiendo que se trataba de un avión o helicóptero. El segundo misil falló y cayó en el mar.

La situación era grave, una lancha de salvamento había sido destruida en el ataque, mientras el sistema de comunicaciones resultó completamente destruido. El TN Bazán había resultado herido en una pierna, los operadores de la ametralladora de 20 mm de estribor también resultaron heridos, así como personal en el puente.

El CC Gómez Roca entonces decidió invertir el rumbo para estabilizar el buque y permitir que las armas que quedaban operativas pudieran seguir siendo empleadas de una manera más eficaz. La alarma se mantenía, se estaba esperando un segundo ataque. Los británicos habían visto la explosión y pronto el helicóptero Sea King HAS.Mk.5 (ZA129) perdió el contacto con el pequeño buque, presumiblemente las condiciones del mar dificultaron su detección.

Pocos minutos después, el helicóptero británico vuelve a obtener contacto e informa, de inmediato de la presencia del buque, rápidamente, el destructor HMS “Coventry” despachó a su Lynx HAS.Mk.2 que estaba en espera.

Fueron veinte interminables minutos de nervios hasta que nuevamente el pequeño buque fue atacado. El segundo ataque fue mortífero, el misil impactó de lleno en el puente de mando, destruyéndolo y provocando un incendio. Si bien el buque no había sido herido de muerte, la tripulación había sufrido graves bajas, en el puente de mando murieron el CC Gómez Roca, el guardiamarina Olivieri y otros seis tripulantes más, los heridos ahora sumaban un total de ocho entre los dos ataques. El ataque se había producido en la posición 49º 50’ S / 58º 37’ O, referencias luego aportadas por los tripulantes.

El buque ahora había quedado sin gobierno y el TN Bazán se hizo cargo del herido aviso. Tan pronto como pudo organizó a la tripulación para apagar el incendio que amenazaba con quemar toda la superestructura del barco. Con un arduo trabajo, los equipos de control de daños apagaron el fuego, mientras que el personal de la sala de máquinas realizó una reparación de emergencia, bastante precaria, del sistema de gobierno del buque.

El crítico regreso a casa
Después de mucho tiempo, el buque estaba en condiciones de continuar la navegación, sin embargo, el puente había sido destruido y con él todos los equipos de navegación. La única manera de orientarse era por las olas, éstas venían desde el Norte en el momento del segundo ataque, por lo que el TN Bazán decidió realizar el camino más largo, aunque más seguro. Estaban conscientes de que el enemigo podía regresar en cualquier momento, pero sin embargo mantuvieron la decisión en firme.

Tras un día navegando hacia el Norte, el TN Bazán ordenó cambiar el rumbo hacia el Oeste. Carentes de cualquier medio para obtener su posición o velocidad, los tripulantes se ingeniaron de la mejor manera posible. La velocidad era calculada basándose en las vueltas del eje de la hélice, mientras que para ubicarse solamente se usaba una carta de navegación cuya escala no era la apropiada para navegar en esa zona, sin embargo, era algo que se tenía entre lo poco que sobrevivió en el puente.

Al tercer día, se procedió a buscar algunos elementos que sirvieran entre los restos en el puente de mando, increíblemente, la rosa del compás magnético estaba entera, lo que les permitió ponerla en la proa, entre las dos cadenas de anclas. Esto permitió complementar a las dos brújulas terrestres, de dotación en la infantería de marina, que aunque no eran aptas para la navegación en el mar, permitirían colaborar con los escasos medios disponibles. Para entonces el pequeño aviso comenzaba a aproximarse al continente. El ataque había producido constantes incendios en el cableado eléctrico, se sucedían con gran frecuencia y eran apagados, solo para volver a declararse poco después.

La situación era grave en el buque, toda la tripulación trataba de colaborar en algo, la incertidumbre pesaba sobre todos y cada uno de ellos, siendo así que el teniente Juan Carlos Casal, junto con otros tres tripulantes, solicitó permiso para retirar la bandera de guerra e izarla en la pluma, el palo había caído en el ataque. De esta manera, mediante una acertada acción, se logró hacer un homenaje a los caídos y mantener muy alta la moral de la marinería.

Al segundo día de navegación, quinto desde el ingreso a la Zona de Exclusión Total se llegó a pensar que estaban muy lejos de lo que habían previsto, suponían que podían estar lejos del continente. Navegaron al garete durante unas cinco horas, en el transcurso de las cuales extinguieron constantes incendios, incluso el precario estado del buque hizo pensar que podría hundirse. La situación estaba pesando mucho entre los tripulantes, el TN Bazán decidió mantener el rumbo y esperar, pese a la crisis, la moral se mantenía entre los soldados.

El aviso es descubierto y se inician las tareas de rescate
El 4 de mayo, la ARA informa de la desaparición del pequeño aviso, de inmediato todos los elementos disponibles inician las tareas de búsqueda y rescate. Barcos pesqueros y otros barcos civiles se unen a la búsqueda del buque desaparecido, se esperaba que solo tuviese problemas con su equipo de comunicación, sin embargo, la búsqueda aérea de largo alcance se mantuvo hasta poco después de las 1900 horas de ese día.

En las primeras horas del 5 de mayo, aviones del COAN y la FAA despegan para iniciar la búsqueda. A las 0845 horas, un Fokker F-27 de la FAA descubre al aviso, el cual no responde los llamados de radio. De inmediato se dio parte a un helicóptero S-61N civil al servicio de la FAA, al mando del primer teniente (1º Tte.) Miguel Lucero, el cual había realizado una infructuosa búsqueda el día anterior.

Pasado el mediodía, y después de sobrevolar gran cantidad de buques destinados a la búsqueda del pequeño buque desaparecido, el 1º Tte. Lucero detecta un punto en el horizonte. A medida que se acercaban el punto tomaba forma y finalmente fue identificado como el aviso “Alférez Sobral”. La identificación fue simultánea, desde el aviso se dispararon dos bengalas, tan pronto como el helicóptero pudo aproximarse al buque se constató el grave estado en el que se encontraba.

Tan pronto como estuvieron sobre el buque, el 1º Tte. Lucero se comunica con el Centro de Búsqueda y Salvamento de Puerto Deseado para comunicar a los superiores el estado del buque y su posición geográfica para que se iniciara su inmediato auxilio por medios navales. Debido a que la nave más próxima se encontraba a unas 70 millas del lugar, el 1º Tte. Lucero inició el procedimiento de rescate, el miembro de rescate del helicóptero descendió utilizando la grúa y éste comunicó que habían ocho muertos y nueve heridos entre los tripulantes, incluyendo el oficial que comandaba el buque, el TN Bazán. En total habían sobrevivido 52 tripulantes.
(*) Colaboración de Marcelo Rivera. 

03/02/10
PROVINCIA 23

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