Cuando su nombre salió a la luz en Uruguay como el intermediario de un supuesto intento de coimas, el diplomático argentino Roberto García Moritán llamó a LA NACION para desmentir cualquier vinculación con el caso.
Cuando su nombre salió a la luz en Uruguay como el intermediario de un supuesto intento de coimas, el diplomático argentino Roberto García Moritán llamó a LA NACION para desmentir cualquier vinculación con el caso.
“No sé absolutamente nada. No sé por qué se eligió alegremente mi nombre para mezclarme en algo en lo que no tengo nada que ver. La reunión no existió”, dijo entonces.
“La reunión” fue un encuentro en la sede social del Jockey Club Argentino, en Alvear y Cerrito, entre el ex embajador uruguayo Francisco Bustillo, García Moritán y Sergio Cetera, representante de la firma Boskalis, a quien se le adjudica haber pretendido ofrecerle una coima a Bustillo.
Ante la confirmación pública que hizo Bustillo de que ese encuentro sí había existido, LA NACION volvió a comunicarse ayer con García Moritán. Esta vez, no negó el encuentro, pero insistió en que “reunión” no hubo.
Con cuatro décadas en la diplomacia, García Moritán es hoy el presidente de la conferencia de Naciones Unidas para la negociación de un tratado sobre el comercio de armas. Fue el segundo de la Cancillería durante la gestión de Jorge Taiana.
-¿Usted participó o no de un encuentro con Bustillo y Cetera?
-Que yo los presenté es cierto, pero que participé en una reunión, no. Reunión es haber conversado de un tema de sustancia y esto no pasó.
-¿Usted organizó la reunión?
-Yo no organicé una reunión formal de temas de sustancia. En una oportunidad que vino Bustillo me llamó para verme y él estaba interesado en conversar con Cetera. Yo los conozco a los dos. Quedé en encontrarme con él y conversaron.
-¿Cómo fue el encuentro?
-Los detalles no los recuerdo. Me acuerdo que fue breve. Yo no participé porque no tenía nada que acotar. Recuerdo que ellos dos se fueron solos caminando por la avenida Alvear.
-Bustillo dice que se fue porque sintió que le iban a ofrecer una coima.
-O existió o no la insinuación. Si tenés esa sensación, no te vas caminando con ese señor.
24/06/12
LA NACION
