Las palabras contaminación, contaminar, contaminante y contaminado, entre otras han ido ocupando nuestro lenguaje cada día más. Se han convertido, sino en palabras de uso cotidiano, al menos en términos no tan ajenos a nuestro vocabulario, y en mayor o menor medida nos vinculan hasta con acciones en las cuales, nos guste o no, tenemos cierto protagonismo.
Las palabras contaminación, contaminar, contaminante y contaminado, entre otras han ido ocupando nuestro lenguaje cada día más. Se han convertido, sino en palabras de uso cotidiano, al menos en términos no tan ajenos a nuestro vocabulario, y en mayor o menor medida nos vinculan hasta con acciones en las cuales, nos guste o no, tenemos cierto protagonismo.
De hecho hablamos cada día más de cosas como: ¿qué pasa con la basura?, ¿dónde tiramos las pilas?, ¿por qué cambiamos las bolsas de plástico por otras reutilizables? De a poco estos temas se instalan en la sociedad y también en nuestra conciencia.
¿Qué es contaminar? ¿Qué es la contaminación?
Existen muchas definiciones sobre el término contaminación.
Una de ellas, que abarca la mayoría de los casos es: La incorporación de un agente natural o artificial que, en determinadas concentraciones, produce una alteración en el equilibrio de un sistema afectando sus recursos.
Ese “agente” puede o no ser una sustancia ya que existe contaminación biológica por la introducción de algún organismo en un sistema natural (por ejemplo bacterias) o bien por la incorporación de energía al ambiente (calor, sonido, etc.) que también produce alteraciones en el equilibrio del sistema.
Sin incluir a los organismos patógenos, aceptamos la definición de contaminante como: Toda sustancia o forma de energía, de origen natural o sintético que en su proceso de generación, producción, manejo, almacenaje, transporte o uso, se incorpora al medio y produce diversas alteraciones en el equilibrio de un sistema.
Así podemos distinguir o clasificar a los contaminantes, según distintas clases o tipos que pueden estar basadas en su origen, en su composición o en su peligrosidad. Cualquiera puede ser válida y útil, dependiendo el contexto de su uso.
Como nos ocuparemos de la costa, la clasificación presentada a continuación busca mencionar en rasgos generales los tipos de sustancias que ingresan en este medio. Así, los contaminantes pueden clasificarse en:
1) Plaguicidas (insecticidas, herbicidas, fungicidas)
2) Hidrocarburos (crudos y derivados como aceites, combustibles, etc.)
3) Metales pesados (hierro, cobre, plomo, cadmio, cinc, cromo, mercurio, etc.)
4) Otras sustancias orgánicas y nutrientes en exceso (compuestos con carbono, nitrógeno, fósforo, metabolitos, drogas farmacéuticas, etc.) a los ambientes costeros (sean bahías o estuarios) no sólo proviene de efluentes domésticos. Además de esto, los sistemas costeros habitualmente reciben descargas de distintos orígenes tales como industriales, contaminantes derivados de actividades portuarias, escurrimiento de zonas contiguas con actividad agrícola, sustancias que se liberan en los ríos “aguas arriba”.
Los residuos domésticos, caracterizados por presentar microorganismos patógenos, materia orgánica y altos niveles de nitrógeno y fósforo provienen de una variedad de orígenes: hogares, escuelas, oficinas, hospitales, comercios e industrias.
Por otra parte los desagües pluviales o de tormenta llevan escorrentías de calles, estacionamientos, suelos, techos de viviendas, jardines y parques, zonas con desarrollo de comercios e industrias, lugares en construcción, granjas, invernaderos, bosques, etc. A esta problemática se le suma, en muchos casos, el manejo de los residuos sólidos (basura) usualmente ausente o de escaso desarrollo en nuestro país que, entre otras consecuencias, genera la existencia de grandes depósitos en áreas costeras.
Por Oscar Amin y Laura Comoglio
01/06/10
EL DIARIO DEL FIN DEL MUNDO
