Washington niega que exista una crisis petrolera mundial

Washington niega que exista una crisis petrolera mundial

En una reunión del G-8, rechazó de plano que se impongan regulaciones. El viernes, el crudo llego al record de us$ 139 por barril: subió us$ 10 en un solo día.

En una reunión del G-8, rechazó de plano que se impongan regulaciones. El viernes, el crudo llego al record de us$ 139 por barril: subió us$ 10 en un solo día.

El ministro de Energía de EE.UU., Sam Bodman, dijo ayer que no hay una crisis petrolera en el horizonte y llamó a no intervenir con subsidios o regulaciones "que alteran el mercado". Lo dijo durante una reunión de los poderosos países del Grupo de los 8 celebrada ayer en Aomori, Japón, un día después de que el precio del barril subiera 10 dólares en una sola jornada del mercado de Nueva York (un récord histórico) y alcanzara un nuevo nivel inédito, 139 dólares.

Para Bodman esos valores suponen un "shock" para la economía de su país, que vive una desaceleración o, según algunos, una recesión, pero opinó que no pronostican una crisis, y que no habría que hacer "erogaciones" como subvenciones por parte de los Estados. Curiosamente, su gobierno acaba de gastar sumas millonarias de rescate de la actividad bancaria norteamericana, involucrada en la especulación con inversiones atadas a hipotecas riesgosas que colapsaron tras varios meses de especulación.

En Aomori, en el norte japonés, se reunieron los encargados de las políticas energéticas del G-8, grupo en el cual salvo Rusia y Canadá, oferentes de energía, el resto es importador neto de petróleo y sufre notoriamente estos precios: EE.UU. (gran productor mundial, pero por su consumo gigantesco, mayor importador mundial del crudo) y los europeos Alemania, Francia, Gran Bretaña e Italia.

En el marco de ese encuentro, también se dieron cita los países del llamado G-5 (EE.UU. más los 4 grandes asiáticos: Japón, China, India y Corea del Sur), que también expresaron su preocupación por el precio del petróleo. Todos son grandes importadores de energía y entre los cinco suponen el 50% del consumo mundial de petróleo (EE.UU., 25% él solo).

Estos países acompañaron en el reclamo a Bodman en cuanto a pedir no subsidiar al mercado para atacar el problema. Son países que sí subsidian, en cambio, otros sectores, como el arroz en el caso de Japón. No quedó así claro por qué el Estado (y en todos sus casos con grandes posibilidades financieras y altas reservas) no debería intervenir en ciertos asuntos y sí en otros frente a problemas económicos.

"Nos damos cuenta de que en el futuro próximo estaría bien renunciar gradual y progresivamente a las subvenciones a los precios de la energía convencional que debería ser sustituida, donde sea posible, por políticas focalizadas en algunos beneficiarios", indicó un comunicado, según el cual esos subsidios distorsionan el mercado.

El petróleo marcó el viernes un nuevo récord de 139,01 dólares por barril en el mercado de Nueva York, donde finalmente cerró a 138,44, o sea 8,3% por encima de la sesión del jueves, ganando en una sola jornada casi 10 dólares.

"Estos precios -dijo el G5- no tienen precedentes y van en contra de los intereses de los países consumidores y de los productores de petróleo. Además de constituir una carga pesada en particular sobre los países en vía de desarrollo y privados de recursos".

El G5 y el G8 pidieron también que los mercados sean "transparentes" (la especulación que influye en el precio se da en los dos mayores mercados, Nueva York y Londres). El tema lo seguirán examinando durante la reunión de ministros de Finanzas del G-8, el 13 y 14 de junio próximos.

08/06/08
CLARIN

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