Vida Silvestre participará de la XXX Convención para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos

Del 24 de octubre al 4 de noviembre se realiza en Hobart, Australia la XXX Convención para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA) en la que los 34 países firmantes de la Convención, con Argentina entre los 25 Miembros de la Comisión, decidirán sobre la conservación de la vida marina y el uso racional de los recursos del Océano Austral.

Del 24 de octubre al 4 de noviembre se realiza en Hobart, Australia la XXX Convención para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA) en la que los 34 países firmantes de la Convención, con Argentina entre los 25 Miembros de la Comisión, decidirán sobre la conservación de la vida marina y el uso racional de los recursos del Océano Austral.

(Buenos Aires, 20 de octubre de 2011) Los ecosistemas marinos antártico y subantártico son únicos por su flora y fauna y por las funciones biológicas y ecológicas que este ambiente marino de aguas frías mantiene directa e indirectamente con los océanos que lo rodean. El Océano Austral se extiende hasta la llamada Convergencia Antártica (o frente polar) y rodea por completo al continente Antártico. Esta situación les confiere una importancia extra, pues los efectos de las acciones humanas repercutirán en el estado de conservación de los ecosistemas terrestres y marinos de distintas partes del mundo.

El Océano Austral es una de las áreas del planeta más afectadas por el calentamiento global dado que su temperatura está aumentando mucho más rápido que otras zonas, mientras que la Península Antártica sufre un calentamiento cinco veces más veloz que el aumento promedio de toda la Tierra. Estos efectos influyen en forma directa sobre las especies. Por ejemplo, las 17 especies de pingüinos del mundo viven en el Hemisferio Sur, ninguna en el Ártico, y algunas poblaciones de las cuatro especies que se crían en el continente Antártico muestran señales de cambios significativos. Un estudio realizado por WWF, la Organización Mundial de Conservación, estima una disminución del 50% de las colonias de pingüinos emperadores y del 75% de las poblaciones de adelia (especies altamente dependientes de la presencia de hielo) cuando la temperatura global se incremente 2ºC reduciendo la cobertura y el espesor del hielo marino. Este aumento de 2ºC, en comparación a los niveles preindustriales, podría alcanzarse en menos de 40 años, dificultando no solamente la cría y la alimentación de algunas especies de pingüinos antárticos, sino también afectando al ecosistema en su conjunto.

A medida que aumentan los efectos del cambio climático (también aumentan la temperatura y la acidez del agua) y los ecosistemas marinos se modifican, según crece la presión de uso sobre los recursos pesqueros y las nuevas tecnologías permiten su uso intensivo (en toneladas pescadas, cantidad de barcos, etc.), según se incrementa la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada, también aumenta la necesidad y urgencia de contar con mejores medidas de protección y manejo.

Desde su entrada en vigor, la Convención para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA) no ha dejado de enfrentar el difícil objetivo de encontrar un equilibrio entre la conservación y el uso de los recursos naturales marinos. Este acuerdo internacional que forma parte del Sistema del Tratado Antártico es el único que, involucrando administración y uso de recursos pesqueros, tiene como mandato la regulación del uso racional de los recursos marinos vivos simultáneamente con el mandato explícito de conservar tales recursos y el ambiente marino bajo el área de la Convención.

Entre estos recursos se encuentra el krill. Ésta es una de las especies clave del ecosistema marino cuya principal área reproductiva, de crecimiento y de pesca está en el área bajo responsabilidad y tutela de la CCRVMA. La mayor cantidad de la pesca de kril se realiza alrededor del área que muestra los más dramáticos cambios ambientales, la Península Antártica. Faltan aún dilucidar los efectos tanto independientes como combinados, que la pesca y el cambio climático puedan tener sobre las poblaciones del krill mismo o sobre sus especies predadoras, como ballenas, pingüinos y focas; como así también, otros muchos interrogantes sobre la distribución espacial y la sustentabilidad de las poblaciones de larvas y krill adulto. Sin embargo, el número de países, barcos y toneladas pescadas va en franco aumento, tanto con viejas como con nuevas tecnologías aún en prueba.

La Fundación Vida Silvestre Argentina, como parte de la Iniciativa Antártida & Océano Austral (ASOI, por sus siglas en inglés) de WWF, la Organización Mundial de Conservación, tiene asiento en la CCRVMA junto a otras organizaciones no gubernamentales nucleadas en la Coalición Antártida y Océano Austral (ASOC)

Verónica Cirelli, coordinadora de proyectos en Antártida & Océano Austral de la Fundación Vida Silvestre Argentina, señala “En menos de una semana, las naciones pueden avanzar hacia soluciones concretas incorporando las recomendaciones de los paneles de expertos sobre el cambio climático; armonizando las regulaciones sobre la creación de áreas marinas protegidas como herramientas de protección y manejo en el Océano Austral, y desechando proyectos de riesgo y alta incertidumbre para la sustentabilidad de las poblaciones de peces y krill”

La reunión del Comité Científico de CCRVMA puede significar grandes avances para la conservación de la vida marina del Océano Austral pero se necesita de una fuerte voluntad política de las naciones participantes para llegar a cumplir las metas comprometidas para el 2012, plazo que la misma CCRVMA estableció para la creación de un Sistema Representativo Áreas Marinas Protegidas y que coincide con la fecha de ratificación del Protocolo de Kyoto.

“Desde Fundación Vida Silvestre Argentina, en el marco del Programa Antártida & Océanos Australes, nuestro desafío es motivar a audiencias nacionales e internacionales, de la sociedad civil y organismos de gobierno, científicos y políticos, a promover y generar propuestas de conservación y de uso responsable de los ecosistemas marinos en el Océano Austral” afirma Cirelli.

01/11/11

FUNDACION VIDA SILVESTRE ARGENTINA

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