La industria pesquera enfrenta dos realidades. Por un lado, la demanda de productos pesqueros está pujante. En el rubro alimenticio, el valor agregado es el estandarte de las exportaciones y la pesca no quedó fuera. Actualmente, es en ese tipo de productos que se concentran las inversiones del sector, que superaron los US$ 500 millones en los últimos cinco años. Así es como productos como la harina y el aceite de pescado han mostrado notables avances en sus precios.
La industria pesquera enfrenta dos realidades. Por un lado, la demanda de productos pesqueros está pujante. En el rubro alimenticio, el valor agregado es el estandarte de las exportaciones y la pesca no quedó fuera. Actualmente, es en ese tipo de productos que se concentran las inversiones del sector, que superaron los US$ 500 millones en los últimos cinco años. Así es como productos como la harina y el aceite de pescado han mostrado notables avances en sus precios.
Por otro lado -informa el diario Estrategia- la industria en el sur, atraviesa un panorama incierto a raíz del atraso en la temporada de jurel, que en caso de finalizar en julio -como es lo normal- podría provocar una caída de hasta 40% en la pesca. Igualmente, la industria pesquera trabaja en la Organización Regional del Pacífico Sur (ORP), para controlar la extracción en la región.
Durante varios años, los empresarios pesqueros del sur y los del norte vivieron batalla tras batalla, debido a que los primeros, acusaban a las embarcaciones norteñas de extraer demasiado jurel, lo que aseguraban tenía un impacto en la migración de los bancos de peces hacia el sur. Pero como finalmente no prosperó la petición de estos últimos, de aumentar la cuota y disminuir la talla de jurel en el Congreso, la pugna entre ambos bandos quedó congelada.
Hoy día, las dificultades parecen centrarse en el aumento de costos y la escasez de jurel por el retraso en la temporada. Lo primero se ha visto acentuado, debido a que los barcos han tenido que adentrarse varias millas en el mar para poder encontrar el recurso, aumentando de esta forma la cantidad de petróleo, tiempo y mano de obra. Pero las pesqueras no bajan la guardia y continúan.
Los grandes de la pesca
En el norte, la filial de Empresas Copec -controlada por Roberto Angelini- Corpesca, procesó 764 mil t de materia prima el año pasado, ya contempla inversiones por unos US$ 30 millones para este ejercicio. La firma espera exportar jurel congelado a partir de mediados de año, llegando a unas 5 mil t. En el sur, la otra empresa de Angelini, SPK, construyó una nueva planta industrial en Coronel, en la que se invirtieron cerca de US$ 50 para ampliar y modernizar las áreas productivas, tanto de harinas como de aceites de alta calidad.
La Sociedad Pesquera Coloso -que controla el grupo Lecaros Menéndez- dueña de la pesquera San José, que procesa harinas, congelados y conservas en Coquimbo y Coronel, diversificó su giro al negocio salmonicultor y al de los choritos el año pasado. En tres años, la compañía desembolsará unos US$ 120 millones, hasta el 2010, para elevar las producciones acuícolas y mejorar las plantas de harina congelados y conservas. En salmones Humbolt -donde participa Coloso- se espera una producción de 20 mil t de salmón para el bicentenario y aunque la empresa cuenta con 17 concesiones en la X Región, no descarta crecer también en la XI Región e incluso en la XII Región.
En tanto, la pesquera El Golfo -controlada por los Yaconi-Santa Cruz- tiene un objetivo similar en su carrera hacia los productos de valor agregado. La empresa también debutó en los salmones y se espera que el próximo año la actividad represente el 50% de sus ingresos, con una producción anual aproximada de 30 mil t. Además, actualmente la compañía produce harina de pescado, la que representa más de la mitad de sus ventas, pescado congelado y surimi.
Del mismo modo, la pesquera Itata -que controla la familia Sarquis- apostó por los salmones. Este año, la compañía implementará entre tres y cuatro centros adicionales de salmón en la XI Región para continuar su plan de crecimiento en el área acuícola. En la firma, confían además en que este año los precios de la harina de pescado continúen al alza, debido al crecimiento de la acuicultura. Para 2010 la idea es que el salmón equipare los ingresos de la pesca extractiva, agregando unos US$ 80 millones a las ventas de la pesquera.
En Empresas AquaChile -donde participan las familias Puchi, Fishery Aguilera- se concentran en el salmón, la tilapia y los choritos. La empresa es la mayor salmonicultora chilena del país. Sus ventas totales superan los US$ 500 millones y entre sus grandes hitos camino a la expansión destacan la compra del negocio salmonicultor de Robinson Crusoe, la adquisición del 51% de Geomar -a través de Sudmaris- entre otros. Pendiente quedó la alianza con la pesquera Friosur -ligada a la familia Del Río- una de las aspiraciones más relevantes para esta última.
La pesquera Friosur, cuyas ventas bordean los US$ 70 millones espera crecer mediante alianzas. En ese sentido, AquaChile es su mejor opción, pues el mismo vicepresidente de la firma, Carlos Vial, aseguró que por el tamaño de AquaChile, resulta para ellos muy atractivo asociarse para potenciar sus exportaciones. En todo caso, las conversaciones sólo están congeladas y podrían retomarse en cualquier momento y tampoco se desestima una alianza con otra empresa para enfrentar el futuro y la creciente demanda de productos del mar, uniendo fuerzas.
16/06/08
PESCA AL DIA – CHILE

