Se ha conocido la noticia de una medida altamente positiva, que está señalando una bienvenida línea de conducta y un ejemplo que bien merecería tener imitadores.

Se ha conocido la noticia de una medida altamente positiva, que está señalando una bienvenida línea de conducta y un ejemplo que bien merecería tener imitadores.

La Fundación para las Américas, de la Mitsubishi Corporation -empresa japonesa que tiene representación en 80 países, entre ellos la Argentina- acaba de aprobar por primera vez en su historia una donación individual de un millón de dólares para acciones de conservación ambiental en nuestro país. El directorio de la fundación otorgó este beneficio, que será desembolsado en un período de cuatro años, a la Wildlife Conservation Society (WCS), con objeto de promover acciones de conservación ambiental en la costa patagónica argentina y el paisaje marino del Atlántico sudoccidental.

El área donde se desarrollarán las actividades constituye uno de los sectores costeros más relevantes de la Argentina en términos de diversidad biológica y productividad. Alberga hábitats frágiles, con ingentes recursos pesqueros, especialmente calamares y peces de aleta, y un espacio costero prístino donde se reproduce un gran número de aves y mamíferos marinos.

El proyecto tiene como propósito el fortalecimiento de un plan de gestión de la costa patagónica, acercamiento múltiple desarrollado por WCS y por una variedad de actores locales interesados en preservar este sitio natural único. Su puesta en práctica incentivará las investigaciones acerca del elefante marino austral, el relevamiento de aves marinas (en particular, el petrel gigante austral) y será una herramienta fundamental para fortalecer los aspectos técnicos del primer parque marino de la Argentina, el parque natural del golfo de San Jorge, creado recientemente dentro de la jurisdicción de la Administración de Parques Nacionales y la provincia del Chubut.

La misma empresa que efectúa la donación viene apoyando, en su programa de responsabilidad social empresarial, varios proyectos de conservación de la naturaleza en la Argentina. El año último su contribución tuvo como objetivo poner en marcha, junto con el gobierno local y organizaciones no gubernamentales, tres centros de interpretación en la zona de los esteros del Iberá, un complejo y delicado ecosistema que conecta grandes lagunas de poca profundidad, que constituyen una de las principales fuentes de agua limpia de la Argentina. En ese ambiente conviven 1600 especies vegetales y unas 628 especies de animales vertebrados, lo cual consagra un verdadero ejemplo de biodiversidad.

Sin duda, la contribución en curso configura un modelo de cooperación entre los diversos sectores, tanto públicos como privados, que puede crear otros espacios para la defensa adecuada de los recursos naturales argentinos. Es una noticia positiva, que demuestra el poder de una iniciativa del sector privado en un mundo que está experimentando un cambio global.

28/01/08
LA NACIÓN

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