Podrían perderse miles de cabezas que se crían en el valle del río en cuatro provincias; insuficiencia de barcazas para el rescate.
Podrían perderse miles de cabezas que se crían en el valle del río en cuatro provincias; insuficiencia de barcazas para el rescate.
PARANA, Entre Ríos.- En los departamentos entrerrianos de Diamante, Victoria, Gualeguay y otros ribereños, la última semana los ganaderos apuraron el traslado de los rodeos de las islas del Paraná a campos altos porque la creciente del río llegó antes de lo previsto y los barcos jaula no alcanzan. Algunos decidieron practicar el antiguo azote , para que los animales se salven nadando, como última instancia, en una peligrosa travesía en busca de alguna orilla firme.
Este drama, sin embargo, no sólo afecta a los entrerrianos, sino también a las riberas e islas del Paraná en las provincias de Corrientes, Santa Fe y Buenos Aires, en las que se practican la ganadería y la forestación.
Los vecinos de Victoria dan cuenta de decenas de animales caídos por debilitamiento o ahogados y, aunque todavía se desconocen cifras oficiales, se estima que la mortandad será importante. En algunas zonas se podía ver ayer a cientos de ejemplares con el agua sobre sus pezuñas, y muchos lanzados al mar en que se ha convertido el Delta, con apenas la cabeza sobre el agua, intentando escapar de la trampa de las islas. 
La alarma por la altura del río, que no se registraba desde hacía nueve años, alcanzó principalmente a propietarios de unas 500.000 cabezas que pastaban en las islas y que, finalmente, lograron ser evacuadas casi en su totalidad.
La semana última se consiguió el apoyo de vehículos anfibios del Ejército que tienen asiento en Santo Tomé (Santa Fe), y, además, el gobernador entrerriano, Jorge Busti, adelantó que usarán el terraplén del enlace vial entre Rosario y Victoria, trazado sobre el Delta, para poner a salvo algunos rodeos cercanos. De hecho, esa elevación ya facilitó muchos embarques.
Los animales se adelgazan por la falta de pasturas o se debilitan porque no encuentran sitios secos para descansar, en algunos casos desde hace un mes, y muchos sucumben. A esas pérdidas económicas se suman complicaciones por el aumento del precio de los arrendamientos en zonas altas (se cobran ahora hasta $ 30 mensuales por cabeza), de modo que los más urgidos malvenden sus rodeos.
Las crecientes son normales y naturales en Entre Ríos, y los ganaderos ya habían reconocido un incremento abrupto en la población bovina de las islas gracias a la ausencia de inundaciones en los últimos años y a la presión agrícola sobre los campos altos (en 13 años la superficie cultivada pasó de 600.000 a 2 millones de hectáreas). Directivos de la Fundación contra la Fiebre Aftosa (Fucofa) apuntaron que la hacienda de islas se había triplicado en siete años. En 1999 contaban 218.000 cabezas en islas; en 2002, más de 497.600, y en 2006 se registraron casi 692.900 vacunos.
Las autoridades del gobierno entrerriano se limitaron a aclarar que en diciembre pasado habían difundido un alerta, pero no explicaron planes ni cronogramas de traslados. El secretario de la Producción provincial, Daniel Welschen, anunció una emergencia agropecuaria para la zona afectada y dijo que este jueves se reunirá con el secretario de Agricultura de la Nación, Javier de Urquiza, para analizar la ayuda que se brindará a los productores perjudicados.
El apuro en la evacuación de vacunos tuvo su punto trágico con la muerte de una niña de 11 años en la localidad de Puerto Ruiz, al sur de Gualeguay. La menor se ahogó al hundirse la barcaza en que se trasladaba con su familia, de apellido Martínez, y 43 animales en la confluencia del riacho Victoria y el Paraná Pavón. El cuerpo fue hallado 30 kilómetros aguas abajo.
Supuesta negligencia
El director de Producción Animal de Entre Ríos, Marcelo Barrera, dijo que había habido "negligencia" de algunos productores que no habían embarcado la hacienda con tiempo y dejó entrever que habrá miles de vacunos ahogados. El funcionario señaló que de los 5 millones de vacunos que posee la provincia, unos 500.000 están en las islas y otros tantos en terrenos anegadizos. Según explicó, ya se extrajo alrededor del 40% y quedan unos 150.000 animales "que difícilmente podrán ser evacuados en su totalidad". "La situación se complicó porque la crecida del río se anticipó a los pronósticos", dijo Barrera.
Diamante entró en etapa de evacuación el miércoles pasado. "Los barcos van y vienen cargados con animales durante todo el día", dijo el ayudante de Prefectura Mario Zapata. En Victoria los vecinos comentaron que había siete barcos y no daban abasto.
Por Tirso Fiorotto
Para LA NACION
12/03/07
LA NACION

