Unir el esfuerzo de toda la comunidad para lograr la recuperación de la merluza

Unir el esfuerzo de toda la comunidad para lograr la recuperación de la merluza

La reciente resolución 65/2007, que –siguiendo la crisis del recurso- impone nuevas restricciones a las capturas de merluza común, tendrá un serio impacto sobre la calidad de vida de miles de trabajadores de las comunidades pesqueras y sobre la estabilidad de decenas de pequeñas y medianas empresas.

La reciente resolución 65/2007, que –siguiendo la crisis del recurso- impone nuevas restricciones a las capturas de merluza común, tendrá un serio impacto sobre la calidad de vida de miles de trabajadores de las comunidades pesqueras y sobre la estabilidad de decenas de pequeñas y medianas empresas.

MAR DEL PLATA, 9/1/2007.- Sin embargo, a pesar de ello, no podrá garantizar la recuperación del recurso en plazos razonables ni se prevén medidas que atenúen las negativas consecuencias socioeconómicas.

Según las cifras que se han dado a conocer por los medios de comunicación, la reducción de la captura máxima permisible orilla en el 20 por ciento, pasando de 340 mil toneladas en 2007 a 270 mil en 2008 (207 mil al sur del 41S y 63 mil al norte del 41S).

Sin embargo en estas cifras, desde hace ya unos cinco años, se esconde una ficción: las 63 mil hipotéticas toneladas a capturar en el stock ubicado al norte del paralelo 41S no son tales, ya que en 2007 se capturaron allí no más de 24 mil toneladas y no se logrará capturar mucho más en 2008.

Entonces, la verdad desnuda es que sumando norte y sur se podrán pescar unas 230 mil toneladas en total; es decir, 20 % menos que los desembarques reales de 2007 (290 mil toneladas), que a su vez representaron un 17 % menos que en 2006.

 

 

En dos años una reducción del 38 % en los desembarques no podrá menos que sentirse rigurosamente en la cantidad y calidad del empleo generado. Y si bien es cierto, como ha declarado el Subsecretario de Pesca, Gerardo Nieto, al diario Clarín, que deben atender prioritariamente a la recuperación del recurso porque sin pesca no hay empleo ni ingresos, el gobierno no se compone (o no debería componerse) de departamentos aislados y es fácilmente comprensible que si las medidas de restricción no se acompañan con otras, muy serias, de carácter socio-económico, la movilización social y el ruido político emergentes pueden incluso doblegar las medidas de conservación, como ya ha ocurrido en numerosas oportunidades.

Por otro lado, es un asunto de estricta justicia: no son los trabajadores del sector los responsables de que se haya llegado a esta situación. Si bien hay ciertas complicidades que deberían desaparecer, como la aceptación de las capturas y descartes masivos de juveniles, o el soborno a inspectores, lo cierto es que el Estado no ha jugado adecuadamente el rol de cuidado del bien común, y debe asumir su omisión compensando a quienes ahora se ven afectados por las restricciones.

La dolorosa verdad es que las presentes medidas, con ser severas, y adoptadas a través de una Resolución mejor estudiada que todas las anteriores, en verdad son tardías. Basta observar que se basan en informes del INIDEP con recomendaciones para el año pasado, que incluso habían permanecido ocultas desde julio.

En el informe técnico 47/2007 se recomendó adoptar (para ese año) una captura que no supere las 207 mil toneladas en el stock sur (incluyendo capturas en la milla 201 por las flotas extranjeras, de alrededor de 15 mil toneladas), aunque en realidad lo más recomendable biológicamente eran 193 mil toneladas. Sin embargo, se desembarcaron unas 270 mil toneladas, es decir, una sobrepesca del 30 por ciento.

Si incluimos las capturas en la milla 201 la sobrepesca trepa al 37 %, y ello viene ocurriendo sistemáticamente desde hace cuatro años, como se observa en el Gráfico 1.

 

 

Gráfico 1. CBA: capturas biológicamente aceptables recomendadas por el INIDEP;
CMP: capturas máximas permisibles adoptadas por la autoridad de aplicación. Se observa que entre 2004 y 2007 los desembarques estuvieron siempre entre un 20% y un 37% por encima de lo recomendable.

Existe entonces una alta probabilidad de que las CBA recomendadas para este año sean aún menores que las 207 mil toneladas adoptadas para el stock sur, ya que esa cifra surge del escenario más favorable (el menos probable) de 2007, y para una recuperación de mediano plazo, pero no toma en cuenta la reducción del 39 % del reclutamiento del año pasado ni el muy probable mal reclutamiento de este año, cosa que se confirmará o no en la campaña de enero de 2008.

Algo similar ocurre para el stock del norte, que se encuentra en peor estado. En su recomendación para el año pasado, por medio del Informe Técnico 43/2007, el INIDEP recomendó una captura entre 38 y 43 mil toneladas, sumando en ello al Uruguay y la Argentina, para lograr una mínima recuperación de mediano plazo. Sin embargo, la Resolución 65/07 nos habla de 63 mil toneladas para Argentina, que de todos modos no se podrán pescar.

Por ello urge de modo ineludible que el sector reclame en forma unánime, y que el gobierno atienda con rapidez, un sistema ordenado de compensaciones razonables y justas para que las restricciones sean tolerables para trabajadores y empresas.

Las previsiones de la nueva Resolución

Indiscutiblemente la nueva Resolución aprende de la experiencia del ejercicio del esquema de manejo por asignaciones de captura por buque y procura evitar las trampas más comunes que le han restado eficacia, particularmente los abusos con las transferencias y uso de los cupos.

Al mismo tiempo gana en transparencia al fundamentar con prolijidad todos los antecedentes, aunque las fórmulas de asignación deberían figurar en un anexo de la norma y no en el expediente, al que es dificultoso tener acceso.  También se citan por primera vez los informes correspondientes del INIDEP, que estuvieron bajo siete llaves idéntica cantidad de meses.

Otro aspecto positivo es que incrementa el costo de incumplimiento (los días de parada por infracción), lo cual puede ser disuasivo si los controles son eficaces y honestos.

Sin embargo, hay cosas que todavía no se entienden. Por ejemplo: ¿por qué se pueden adelantar cupos del segundo al primer trimestre y del cuarto al tercero, pero no del tercero al segundo?

La norma insiste en el uso del dispositivo de escape de juveniles y en el límite de un 10 % de estos ejemplares en los desembarques. Si bien es comprensible la decisión, cabe preguntarse cuál será el efecto real de estas medidas. Probablemente más corrupción y más descartes.

Los problemas de la pesca en el Golfo San Jorge (zona de cría) y la Isla Escondida (zona reproductiva) tampoco aparecen suficientemente considerados.

Lo que directamente es inadmisible (y se sostiene desde resoluciones anteriores) es que se permita a empresas que tienen buques congeladores y fresqueros que violen la ley “legalmente” autorizándolos a transferir parte de los cupos de sus fresqueros a sus congeladores, aunque esta vez poniendo algunos límites a la recompra de cupos para los buques cedentes.

Romper la inercia de la Comisión Técnica Mixta

Un aspecto muy interesante de la Resolución es que pone de manifiesto una estrategia para el stock compartido con Uruguay, en una especie de exhorto al país vecino a replantear la vetusta cifra de 90 mil toneladas de captura máxima permisible.

Por culpa de las inercias diplomáticas se está autorizando legalmente el agotamiento total del caladero norte, y ello resulta impresentable frente a la comunidad internacional y los propios pueblos.

Hay que encontrar una fórmula, tal vez dentro de los mecanismos del MERCOSUR, para que una evaluación científica conjunta, con participación de expertos extranjeros, establezca anualmente una recomendación aceptable para ambos países y se gestione ese stock para lograr su recuperación.

¿De nuevo fresqueros contra congeladores?

Sin hacerse esperar mucho, la Cámara de Armadores de Mar del Plata –por ahora en solitario- se pronunció enérgicamente por volver a enviar los buques congeladores al sur del paralelo 48º S y restarles su 20 % de cupos de merluza.

Argumenta la Cámara que los años que se impidió la operación de estos buques al norte del paralelo mencionado (1999 a 2002) coincidieron con una tendencia del recurso a su recuperación.  Al mismo tiempo señala que es una inequidad que para 36 buques congeladores se otorgue un 22 % de la cuota total real mientras que para 170 fresqueros queda el resto.

Desde el punto de vista biológico, y analizando la curva de capturas de merluza y totales de la flota congeladora, y comparándolas con las de reclutamiento, biomasa total y biomasa reproductiva (Gráfico 2), podríamos decir que existe una relación entre la reducción del esfuerzo de pesca de esa flota y la tendencia a la recuperación, impulsada por los buenos reclutamientos de 2001 y 2002 y los excelentes de 2003 a 2005.

Aún suponiendo que la mitad (una exageración) de los desembarques de hoki fueran merluza disfrazada, durante el período 2000 a 2007 la flota congeladora pescó menos de la mitad que en los años 1996 y 1997 y esa reducción tiene que notarse.

Ello no necesariamente está relacionado con el área de pesca, cuyo impacto debería medirse de modo científico y fundamentar de ese modo una zonificación más rigurosa que la actual.

Por otro lado, a pesar de esos cinco reclutamientos buenos y muy buenos, la biomasa reproductiva y la total no se recuperaron. Ello se debe a la sobrepesca mencionada más arriba, que fue protagonizada por ambas flotas en sus proporciones correspondientes. Y al elevado descarte de juveniles, responsabilidad primariamente de la flota fresquera.

 

Gráfico 2. Comparación de la evolución de las capturas de merluza y totales de la flota congeladora con la evolución de los reclutamientos (en millones de individuos), la biomasa total y la reproductiva de esa especie, todo al sur del paralelo 41º S.

Con relación a la inequidad que genera la concentración de derechos de pesca, podemos coincidir, pero el mismo sayo debería aplicarse a la flota fresquera, cuyos 34 buques más grandes capturan casi un 30 % de la merluza (0,85% de la cuota por buque), dejando a los otros 136 otro 40 % (0,3% de la cuota por buque).

Esto es producto de la sobrecapacidad de pesca, que debería ser objeto de una política prioritaria de remoción por parte del gobierno. En su momento propusimos que el Estado adelante un apoyo financiero para la recompra y desguace de buques por el sector privado, pero ni esa ni ninguna otra alternativa ha sido llevada a cabo hasta el momento.

Es real que las capturas de la flota fresquera generan empleo en proporción de 10 a 1 con relación a la flota congeladora, pero visto desde otra perspectiva, la pelea fresqueros-congeladores sería en este momento un combate por 30 mil toneladas de merluza: la diferencia entre las 52 mil asignadas y el 10% de bycatch que podrían pescar de acuerdo a sus capturas totales de los últimos años.

Dado que esas 30 mil toneladas obviamente no resuelven la situación dramática de la flota fresquera ni de las plantas en tierra, habría que pensar si el costo de tal pelea no será mayor que el beneficio de concentrar los esfuerzos en ejercer los controles debidos para que nadie pesque un gramo más de lo autorizado, y para que el gobierno tome las medidas de apoyo socio-económicas que se requieren en la presente coyuntura para la supervivencia del sector.

Las medidas urgentes

Medidas de gestión para la recuperación del recurso merluza

• Las CMPs del Consejo Federal Pesquero deben seguir las CBAs del INIDEP.

• Refuerzo de los controles para cumplir realmente con las CMPs (CBAs)

• Transparencia informativa con una cuenta corriente pública del cupo y zona de pesca, dejando de lado el absurdo del “secreto estadístico” para estos casos. Transferencias de cupos públicas.

• Funcionamiento de la comisión de manejo de merluza y de la subcomisión de descarga, con información y herramientas adecuadas para ejercer la auditoria.

• Incrementar la participación de los pescadores en la adopción de decisiones.

• Compartir el esfuerzo de la auditoria de descargas entre las diversas cámaras para que sea efectiva.

• Incrementar la co-responsabilidad de capitanes  y empresas en las infracciones con penalizaciones eficientes.

• Revisión de normas para que las mismas sean efectivas y no de cumplimiento imposible (y por lo tanto fuente de coimas)

Medidas económicas y sociales para la recuperación del recurso merluza

• Reducir los derechos de exportación o utilizarlos para financiar el plan de reconversión y recuperación

• Simplificar el sistema de devolución del impuesto al gasoil, volviendo al sistema de vale-bunker (impuestos internos).

• Restablecer los reintegros de impuestos contenidos en productos exportables.

• Importación de repuestos libre de derecho con comprobación de destino (rige para buques de bandera extranjera).

• Como medida de fondo, debería implementarse un adelanto estatal para la recompra y desguace de buques por el sector privado, con devolución a largo plazo y tasas internacionales, con el objeto de remover el exceso de capacidad de pesca.

• Incentivos adecuados para la reconversión destinada a mercados de mayor valor por unidad

• El sector del trabajo debe ser adecuadamente apoyado para que no sufra las consecuencias de los recortes de cupos y capacidad de pesca, mediante subsidios directos o indirectos (a través de las empresas), capacitación rentada para la reconversión en oficios con real salida laboral y plena cobertura social y provisional.

09/01/08
CEDEPESCA

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