Es Talia Romero, que desde hace doce años vive en México. Cruzó en canoa hasta la isla de Cozumel para evocar un ritual ancestral
Es Talia Romero, que desde hace doce años vive en México. Cruzó en canoa hasta la isla de Cozumel para evocar un ritual ancestral
Los mayas lo consideraban fuente de alimentación y transporte, pero también una fuente de muerte y devastación. En ese mismo mar adorado y temido por la cultura maya, la platense Talia Romero (35) recreó un viejo ritual de la civilización precolombina y, luego de nueve horas arriba de una canoa y ayudada por la fuerza del viento, logró unir puntos tradicionales como Xcaret, playa del Carmen y la mítica isla de Cozumel. El pintoresco evento, que convocó a decenas de personas de distintas partes del mundo que se vistieron como los antiguos y legendarios canoeros mayas, se realizó a fines del mes pasado por quinta vez en la historia.
Egresada del Liceo Víctor Mercante y de la Universidad de La Plata como socióloga, Talia trabaja desde hace más de una década en México en turismo de cruceros y como fotógrafa de hoteles. "Fue emocionante ver a mi hija recrear un viaje y un ritual con tanta historia", contó Graciela Vallejos, mamá de Talia y quien viajó hasta México para presenciar el cruce en canoas. "Ella siempre fue muy deportista -detalló-. Hace doce años que vive en la isla de Cozumel y allí participó en varias carreras, pero este año decidió entrenar especialmente para realizar la travesía maya, que consiste en cruzar del territorio parque Xcaret a Cozumel en canoas y a remo, recreando a los mayas que traían ofrendas a la isla".
Según contó la propia madre al llegar a nuestra ciudad, la travesía se realiza habitualmente a lo largo de 23 kilómetros y, con viento y corriente a favor, puede llevar unas cinco horas. "Este año cruzaron 323 canoeros y 30 canoas -apuntó Graciela-, pero como no los ayudó el clima remaron nueve horas y media debajo de un sol abrazador, con trajes y taparrabos típicos los varones y con camisolas y polleras de época las mujeres. Estuvieron todo el tiempo custodiados por la marina, pero a mí, si bien me daba mucho orgullo, como mamá la situación también me inquietaba bastante".
Tras comentar que "fue muy emocionante ver llegar a todas las canoas a playa del Carmen, con sus remos en alto y cantando canciones típicas", Graciela destacó que el evento "no es una competencia, sino la recreación de un ritual de los mayas llevando ofrendas a la isla. Yo viajé a México especialmente para participar de esta travesía y `hecharle porras’ a mi hija, como dicen los mexicanos. Es un evento muy místico y emotivo, y estoy feliz de haberla podido acompañar en su primera travesía".
EL OBJETIVO
Hace más de mil años, en esas tierras mexicanas se realizaba año tras año el ritual de adoración a la diosa Ixchel, que se iniciaba días antes en el mercado, sitio en el que se comercializaban los diferentes productos destinados a "la ofrenda" de la diosa. Eran días de fiesta donde los valientes canoeros se preparaban para realizar la travesía sagrada y obtener para el pueblo entero los favores de la diosa fértil.
Mucho tiempo después de aquella práctica ancestral, el principal objetivo de esta recreación histórica es, además de evocar la travesía sagrada que realizaban los mayas, difundir una práctica antigua para que, con el correr de los años, pueda formar tanto un vínculo de identificación cultural en varios niveles para los habitantes de la zona como un incentivo para el turismo local, nacional y extranjero. Según los propios hacedores del evento, lo que se busca además es "lograr una diversificación de la oferta cultural de la zona y formar públicos con el conocimiento de las antiguas prácticas mayas, especialmente de la veneración a la diosa Ixchel".
29/06/11
EL DÍA

