De Corrientes a Puerto Belgrano.
De Corrientes a Puerto Belgrano.
Clara Ramírez es enfermera y oriunda de Gobernador Virasoro cerca del establecimiento Las Marías; su esposo de Corrientes Capital, Dino Cristaldo, es Infante de Marina. Y Mayra Cristaldo de 19 años egresó de la Escuela de Suboficiales de la Armada el año pasado como cocinera. Mayra es la primera mujer militar, hija de un matrimonio militar.
Clara, la portavoz de la familia, contó su historia personal y familiar: de Corrientes a Puerto Belgrano al sur de la provincia de Buenos Aires, en busca de un destino y un lugar en el mundo.
Clara Mirta Ramírez es Suboficial Segundo de la Armada y se desempeña como enfermera en el Laboratorio del Hospital Naval Puerto Belgrano. Se capacitó en Medicina Subacua, una parte de la medicina del Buceo. Por su parte, Dino Alejandro Cristaldo es Suboficial Primero Infante de Marina destinado actualmente en la Escuela de Suboficiales de la Armada.
Dino ingresó a la Armada en 1981 y su esposa en el ‘84. Se conocieron casualmente aunque tienen un origen común: su querida provincia de Corrientes.
“A los 3 años de ejercer mi profesión como enfermera, tenía unos 21 años, nos enviaron de campaña a la Base de Infantería de Marina Baterías, a unos 20 kilómetros de Puerto Belgrano donde actualmente es Punta Ancla. Allí conocimos a los infantes del Batallón de Infantería de Marina Nº 2 (BIM 2), entre ellos, estaba Dino. Fue entonces cuando nos hicimos amigos primero y nos pusimos de novios y luego nos casamos a los 3 años”, contó Clara.
Clara y Dino tuvieron cuatro hijos. La mayor, Mayra Alejandra, decidió por motivación propia ingresar a la Armada como sus padres.
Mayra egresó de la Escuela de Suboficales en el 2007 como Cabo Segundo Servicios Varios y se desempeña como cocinera en la Agrupación Servicio Cuartel (APSC), por donde en algún momento de su carrera pasó su padre.
Su mamá dijo que “fue una especialidad que decidió porque desde chiquita que le gusta la gastronomía y ama la profesión militar. Además, estudió en la Escuela Agropecuaria de Bajo Hondo y tenía conocimientos culinarios incorporados ya que hacía dulces y chacinados, entre otros.”
Fue así como la primera mujer militar, hija de un matrimonio militar, creció en un ambiente naval e incorporando las campañas, las guardias y el sacrificio que implica una vida de servicio a la Patria. Mayra es joven pero no desconoce nada de lo que hoy le toca vivir. “Es como que está en casa; todos la conocen, y la cuidan y protegen mucho”, confesó Clara.
La Armada tiene un significado importante en sus vidas; Clara no duda en responder “para nosotros la Armada es todo, porque vinimos de muy jóvenes, crecimos, nos conocimos, progresamos y proyectamos nuestras vidas acá.”
Actualmente, la familia Cristaldo vive en Punta Alta, en el Barrio Marisol, donde con mucho esfuerzo pudieron comprar una casa para radicarse cerca de sus destinos navales.
Un lugar en el mundo
“Dicen que el destino está marcado”, apuntó Clara. “Yo vine de Corrientes a conocer gente de otras provincias y me encontré con un correntino; buen padre, marido y compañero; y estoy muy satisfecha con mi familia porque hallé lo que buscaba.”
La Suboficial Ramírez proviene de una familia muy numerosa; es la segunda de ocho hermanos. Oriunda de Gobernador Virasoro –cerca del establecimiento Las Marías en la ruta 14 camino hacia Cataratas– contó que estaba en tercer año de la secundaria cuando vio por primera vez un libro sobre las primeras mujeres en la Armada.
Su pasión por la Fuerza la descubrió en el seno familiar porque todos eran de otras fuerzas de seguridad: Prefectura Naval, Gendarmería Nacional o Policía. Se dijo “¿por qué no pertenecer a la Marina?” Y esperó paciente a terminar el último año de la escuela para ingresar.

Clara recuerda aquel día que llegó de Corrientes, “con tacos ‘Luis XV’, de 10 centímetros de alto y pollerita de Acrocel finita; hacía un frío que rajaba la tierra.” Tuvo que adaptarse al clima de la zona –muy diferente al tropical del lugar donde se crió– y a convivir con jóvenes de otras provincias y diferentes culturas.
“Lo que más me gusta de mi profesión es la asistencia sanitaria propia: estar con el paciente, ayudarlo, protegerlo y cuidarlo. Si bien ahora, por cuestiones de cargo estoy en el Laboratorio, mis inicios fueron en las Salas de Oncología, del Quemado, Pediatría y Ginecología”, relató Clara. “La Armada me dio muchas posibilidades de crecer en mi profesión como enfermera; y en lo militar, me gusta el uniforme y defender a la Patria.”
20/06/08
GACETA MARINERA

