Rosario quiere ser un puerto feeder. Pero no puede.
Rosario quiere ser un puerto feeder. Pero no puede.
La empresa que tiene la concesión (por 30 años) de la terminal desde 2002, Terminal Puerto Rosario (TPR) se presentó en convocatoria de acreedores, con una deuda que asciende a los 100 millones de pesos. El informe del síndico se conocerá en marzo.
Desde julio de 2009 hubo algunas mejoras de la mano de Aotsa, la empresa que opera en el puerto de Barranqueras, sobre la que corrieron versiones de que podría adquirir TPR. Pero en el sector señalan que Aotsa no puede ni por asomo pensar en una operación de tal magnitud, aunque tenga la opción a adquirir el 51% del capital accionario. Lo cierto es que el flujo de caja de TPR está muy comprometido y más que obras de mantenimiento se habla de abandono de obras en la terminal.
Rosario tiene un destino de puerto feeder de contenedores, con una excelente ubicación, ideal para las cargas del centro-norte que no quieran ir a Buenos Aires. Se dice que podría operar hasta 250.000 TEU, pero para ello hacen falta inversiones (US$ 30 millones), que actualicen la vieja grúa Gottwald montada en muelles que también necesitan un refuerzo urgente para no perderlos.
Más de uno no salía de su asombro cuando MSC le dio al puerto un esperanzador y arriesgado voto de confianza al anunciar servicios regulares allí, sobre todo si se considera que sus buques tardaban hasta seis veces más en completar su ciclo de carga y descarga.
Por lo pronto, Rosario está hoy retirado de la conquista de cargas.
En tanto, el Ente Administrador Puerto Rosario (Enapro) tiene un nuevo presidente. Se trata de Pablo Ferrés, que reemplazó a Angel Elías, y que trae un neto perfil empresario al frente del ente regulador. Ferrés fue durante mucho tiempo presidente de la Cámara de Puertos Privados Comerciales, secretario ejecutivo de la Comisión de Uso y Fomento de la Hidrovía de la Bolsa de Comercio de Rosario y director ejecutivo de Terminal 6. Ferrés adelantó en su presentación oficial que no le bajará el pulgar a TPR, pero que tampoco le dará respiro.
02/02/10
LA NACION
