Tres chubutenses unieron España con Madryn en un velero. Fueron recibidos ayer en el muelle Luis Piedra Buena.
Tres chubutenses unieron España con Madryn en un velero. Fueron recibidos ayer en el muelle Luis Piedra Buena.
Las lágrimas de ellos y nosotros fueron la postal que quedará grabada para siempre en todos aquellos que fueron partícipes de la llegada del "Danielle", Jorge, Ricky y Lalo. Habían pasado algunos minutos de las 16 cuando los tres aventureros y su pequeña embarcación llegaron al muelle Luis Piedra Buena después de atravesar el Atlántico cumpliendo los sueños que planearon sus almas durante mucho tiempo.
Precisamente, "Los Sueños son los planes del Alma", fue la frase elegida para graficar esta aventura que arrancó hace ya bastante tiempo.
Familiares, amigos, curiosos y madrynenses (que escucharon su llegada por la emisora local) le dieron marco a esta, alguna vez, utopía (dejó de serlo, afortunadamente, hace tiempo), poblando el muelle "chico" madrynense desde bien temprano.
La emoción, que nos embargó a nosotros también –para qué negarlo- se renovaba ante cada abrazo en el que se fundían estos tres aventureros chubutenses con sus seres queridos, algunos de los cuales no veían desde hace muchos años.
Jorge y Ricky Zukas y "Lalo" Williams, los tres timoneles, acicalados para la ocasión, recibieron entre emocionados y sorprendidos, la presencia de tantas personas queridas.
Pero además de la misma aventura que significa navegar en una pequeña embarcación de 8 metros de eslora, el destino final del "Danielle" fortifica el amor que los tres, pero sobre todo los hermanos Zukas (nycs de Trelew), por el terruño que los vio nacer, crecer y formar sus familias. Es que Jorge, mentor de la historia y hoy radicado en España, decidió que este "barquito" se quede en Puerto Madryn para enseñarle a navegar a chicos de pocos recursos. Todo un mensaje, una actitud de vida, un reconocimiento para siempre del amor que siente por su (nuestra) entrañable Patagonia. Bienvenidos a casa…
Una historia de amor…
Este barco tiene una historia anterior a mí, Jorge Zucas, quien les narra la historia que puedo contar superficialmente porque no tengo documentación de los hechos. Según me cuentan fue mandado a construir a los astilleros Williams King, por un canadiense según planos propios. Con él navegó el Atlántico en dos ocasiones acompañado por su hijo y el nombre Danielle corresponde a su nieta. Nombre que no pienso cambiarle por respeto a su creador y belleza del mismo.
En un desafío casi romántico que despierta la añoranza de los que tenemos que dejar nuestra tierra en pos de oportunidades nuevas para el futuro de nuestros hijos. Decido demostrarme que la distancia no es otra cosa que un puñado de kilómetros. Haciendo caso a mi pasión por el mar quiero cumplir un sueño más. Busco durante muchas tardes en el puerto donde resido en España un barco que sea mi compañero de aventuras y esté acorde a mis posibilidades. Llamadas inútiles, llegadas tarde, desconfianzas lógicas, y no aparecía… pero estaba… Como llegan las cosas cuando uno las desea de verdad llegó el Danielle acompañado de un ángel protector que incondicionalmente acompañaría en adelante la realización de mi aventura.
Hacía 4 años que este barquito no tenía mantenimiento alguno y flotaba sólo porque es el "Danielle". Durante un año todas las tardes, ayudado por mi hijo Agustín y amigos que se sumaban alternativamente, fuimos recuperando el barco. Velas, motor, interiores, jarcia, todo fue repasado pensando en el viaje. Cuando estuvo preparado, con mi familia empezamos a navegar haciendo pequeños cruceros costeros y en junio del 2005 con el "Indio" Arza le mojamos el casco en aguas atlánticas hasta Punta Umbría (Huelva) para presentárselo a un orgullo de la vela argentina, Gustavo Melogno, quien nos dio su bendición. Claro que dijo que con este barco él navegaba por cualquier lado, sólo que Gustavo navega por cualquier lado con cualquier cosa". De todos modos nos dio el ánimo suficiente.
Un año después decido hacer el viaje y llevar el barco hasta las costas Patagónicas donde nací. Dispongo, por mis compromisos laborales, de cuatro meses. O sea, mi mujer me "aguanta" pero si tardo un día más mejor que no vuelva (gracias AMOR). Y este tiempo alcanza sólo para la ida. Es entonces cuando me doy cuenta que el Danielle tiene que quedar en la Patagonia. Llamo a un amigo, comprometido con la navegación a vela, y le pregunto: ¿Lalo si te llevo el "Danielle", que es un barco muy marinero, vos podrías usarlo para enseñar a navegar a chicos de pocos recursos. Lalo: "Sólo si me dejás comprobar que es marinero de verdad".
La fecha de partida fue el 16 de noviembre y la tripulación completa es un trío que muchas veces navegó juntos por las aguas Patagónicas: Quien les habla, Jorge Zucas, mi hermano y compañero de aventuras Ricky Zucas y Eduardo "Lalo" Williams.
26/02/07
LA JORNADA
