El documento resaltaba la “mala climatización” de su hábitat; también cuestionaba el cuidado del resto de los animales.
El documento resaltaba la “mala climatización” de su hábitat; también cuestionaba el cuidado del resto de los animales.Tras la muerte en el zoológico porteño ayer de Winner, el último oso polar del zoo, LA NACION accedió a un informe de la Auditoría General de la ciudad de Buenos Aires que, hace más de cuatro años, había advertido sobre las malas condiciones de vida de los osos polares en el zoo.
La evaluación fue llevada a cabo por el Dr. José L. Lorca en 2008. En el documento, redactado en el marco del proyecto Concesión de ocupación, uso y exportación de espacios de uso público Jardín Zoológico de Buenos Aires, se remarcaba: “La Casa de los Osos evidencia deterioros y patologías constructivas de diversa índole”. Además, resaltaba que requería intervención.
En un comunicado, el zoo lamentó ayer la pérdida de Winner y explicó que la causa de su deceso fue la combinación de un temperamento nervioso mezclado con el intenso calor y el ruido de la pirotecnia de los festejos de Nochebuena. Sin embargo, la falta de climatización del sector ya había sido señalada: “En el caso del oso polar, el recinto no posee las condiciones de temperatura adecuadas para su vida. Estanque y hábitat carecen de climatización”, rezaba el texto. Y sentenciaba: “El Zoológico de la Ciudad ha incumplido con su propia propuesta (…) donde aseveraba que equiparía el recinto con aparatos de climatización. Si bien existieron proyectos para ello, hasta la fecha de cierre de las tareas de campo no se habían concretado”.
El informe no sólo se refería a La Casa de los Osos sino también al estado de los animales: “Si bien las condiciones de habitabilidad de la colección se ven fuertemente limitadas por la disponibilidad espacial, algunos animales se alojan en espacios exiguos – lobos marinos, orangután, ocelote, gato montés- en recintos pasibles de mejoras y que, sumado a una baja tasa de nacimientos, refleja que las condiciones de tenencia de algunos individuos no son las más aceptables”.
27/12/12
LA NACION
