En años electorales la Argentina se frena y se tiñe de suspenso. Mucho antes de que formalmente se inicien las campañas políticas resulta estéril cualquier intento de avanzar en la definición de temas sensibles o en reformas estructurales. Mucho más cuando es el oficialismo el que se percibe con más chances de ganar.

En años electorales la Argentina se frena y se tiñe de suspenso. Mucho antes de que formalmente se inicien las campañas políticas resulta estéril cualquier intento de avanzar en la definición de temas sensibles o en reformas estructurales. Mucho más cuando es el oficialismo el que se percibe con más chances de ganar.

El temor a que una decisión inadecuada revierta la tendencia ganadora sume en la quietud a ministros, funcionarios y extrañamente hasta el Congreso de la Nación o las legislaturas sucumben en una especie de modorra.

El año que culminó se cuenta dentro de esos. Las pasadas elecciones que se desarrollaron escalonadamente hasta culminar en octubre pintaron con excesiva tranquilidad todos los estamentos de gobierno de toda la geografía argentina.

Pero el proceso electoral finalizó, nuevos o reelectos gobernadores asumieron la administración de las cinco provincias con litoral marítimo, en Nación no hay espacio para las sorpresas y el Congreso con amplias mayorías oficialistas en ambas cámaras acompañará el proyecto político que lleve adelante la presidenta Cristina Fernández.

Este escenario debería ser el más propicio para, una vez culminado el período de vacaciones, avanzar con decisión y firmeza en los temas pendientes. Para la pesca que durante todo el año pasado reclamó la adopción de medidas que reviertan el punto crítico en el que se encuentra y teniendo en cuenta las características de los bienes que produce, se deben tanto eliminar las retenciones a las exportaciones como considerar el aumento en los reintegros de impuestos como acciones inmediatas. Mientras tanto, y antes de que el 1º de marzo se dé comienzo a un nuevo período parlamentario, los legisladores deberían abocarse a la elaboración de una iniciativa que con el mayor de los consensos posibles restablezca el sistema de reembolsos por puertos patagónicos.

La madurez que demostraron la mayor parte de los gremios marítimos que postergaron sus reclamos por mejoras salariales como forma de contribuir a que las flotas continúen operando debe ser responsablemente reconocida a través de una negociación seria, en el marco de una amplia concertación, que debería conducir a la firma de un convenio colectivo integral que lleve tranquilidad tanto a los trabajadores y sus familias como a toda la comunidad pesquera.

Madurez que también deberían adoptar los funcionarios provinciales, abandonando la costumbre de frases estridentes respecto a las supuestas faraónicas ganancias de los empresarios pesqueros para en su lugar entender y acompañar a un sector que fuertemente contribuye al crecimiento y desarrollo de las provincias marítimas y que lejos está de estar transitando épocas de bonanza.

Otras cuestiones también requerirán urgente atención durante este año. Un trabajo articulado entre Pesca y la Cancillería para llevar adelante una estrategia que permita negociar acuerdos bilaterales o regionales, que con el debido resguardo de nuestros intereses nacionales, obligue a las embarcaciones que operan en el área adyacente a sujetarse a los objetivos de una pesca responsable.

Atacar el problema de la seguridad de los buques pesqueros y principalmente de los accidentes que involucran a sus tripulantes, no admite más dilaciones. El hecho que la justicia aún no haya podido determinar las causas ni encontrar a los responsables de los trágicos sucesos ocurridos en el Mar Argentino en los últimos tiempos además de ser reprochable, avergüenza.

La erradicación del trabajo en negro en la pesca, en cualquiera de sus modalidades, debe ser un objetivo prioritario. Terminar con la precariedad laboral es dignificar a los trabajadores pero también es establecer equidad para una sana competencia entre las empresas de las distintas regiones del país que hoy no existe.

Entendemos que para llevar adelante con éxito cualquiera o todas estas medidas, acciones y políticas hay un requisito previo que es afianzar un clima libre de cualquier forma de violencia, establecer una convivencia civilizada y respetuosa y restablecer la confianza entre todos los actores que en los últimos tiempos sufrió varios quiebres.

Y así, ya que no habrá elecciones, podremos acelerar.
Editorial de Pesca & Puertos

07/01/08
PESCA & PUERTOS

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